"AL SEÑOR HE PUESTO DELANTE DE MI" Una reflexión en el camino
Por Guillermo Ávila
"Al Señor he puesto siempre delante de mi. Porque está a mi diestra, no seré confundido"
Salmo 16:8
Siempre la vida nos expondrá a situaciones difíciles que no siempre estarán en nuestro control; situaciones que removerán nuestros cimientos, y más de una vez quedaremos tirados sin poder levantarnos.
Son situaciones que nos recuerdan nuestra realidad, que somos hombres y no Dios.
Cuando tenemos que comenzar una nueva etapa en la vida, no sabemos a que situaciones quedaremos expuestos en el proceso; y si sólo dependeremos de nuestras propias fuerzas y recursos, no será fácil mantenernos firme expuestos a tantas presiones, y potestades espirituales de maldad que son mayores que nuestras fuerzas.
¿Qué valiosas son las oraciones de quienes nos aman a nuestro favor, frente a las adversidades de la vida? Aún en nuestra incredulidad.
Pero que valiosa es la fe de los hijos de Dios, que bajo la cobertura de su Padre Celestial, no estarán nunca solos y desamparados. Él les inspirará su fe y confianza en sus promesas, y no quedarán expuesto a la suerte y a sus adversas circunstancias.
Su Padre en su amor hará que TODAS LAS COSAS, aún aquellas incomprensibles a su razón, les conducirán al cumplimiento de su maravilloso Propósito.
Tú no tendrás el control en muchas de ellas, pero Él, que gobierna sobre todas las cosas, conducirá tu vida y destino en su voluntad.
Esa fue la fe del Salmista David rey de Israel, llamado por Dios para gobernar su pueblo, quién viviría difíciles momentos en su proceso de formación y como rey sobre Israel. De Él son estas palabras:
"Al Señor he puesto delante de mí, porque está a mi diestra no seré confundido"
El no estaba solo, el Señor era su pastor, y confiaba que nada le faltaría aunque tuviera que cruzar por valles de sombra y de muerte, aunque Él no pudiera ver ni entender con sus sentidos, no tendría temor.
Su Padre, su Pastor, confortaría su alma y haría que TODAS LAS COSAS redundarán para bien, para el cumplimiento del Propósito al que había sido llamado.
No quedaría a la deriva, no sería confundido, porque había puesto al Señor delante de El.
Si necesitare provisión, el Señor sería su proveedor.
Si necesitare fortaleza, el Señor le daría sus fuerzas.
Si necesitare salud, el Señor sería su sanador.
Si necesitare paz, el Señor sería su consolación.
Si necesitare sabiduría, el Señor sería su guía.
¿Y tú?
¿A quién pondrás delante de ti?
sábado, 7 de enero de 2017
viernes, 6 de enero de 2017
TIENES QUE SER COMO UN NIÑO
TIENES QUE SER COMO UN NIÑO "Reflexiones en el camino"
Por Guillermo Ávila
“De cierto os digo que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él” Marcos 10:15
Jesús expresó estas palabras con mucha indignación al ver que sus discípulos reprendían a quienes traían y le presentaban niños para que los tocara y los bendijera. Jesús les reprendió, y tomando a esos niños en sus brazos les expresó estas palabras:
“De cierto os digo que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él”
Los niños son libres, puros y sanos de corazón, no tienen ataduras ni prejuicios, ellos pueden disfrutar la vida, sin afanes y hacer de ella un juego, no tienen impedimentos para creer, para hacer amigos, para dejarse amar y agradar a los demás. Sólo cuando van creciendo y van aprendiendo del mundo que les rodea, y ven su hostilidad, su egoísmo, ellos aprenden a defenderse, a competir y a luchar contra los demás, es el modelo de vida que los adultos les presentamos.
El apóstol Pedro exhorta a los nuevos creyentes a tener conciencia de que “Fueron rescatados de su vana manera de vivir, la cuál recibieron de sus padres”
Que gran responsabilidad tenemos los adultos de mostrar un modelo de vida de fe y amor, donde los niños puedan crecer conforme al Propósito de Dios.
El contexto de las palabras de Jesús en el evangelio de Marcos capítulo 10, nos muestra como la generación adulta había perdido esa actitud de un niño,abierto a aprender y ser enseñado, tan necesaria para entrar y disfrutar del reino de Dios. Veamos su contexto:
PRIMERO.- Adultos con sus conciencias cargadas y dañadas por la culpa preguntan a Jesús, si era lícito al hombre repudiar a su mujer, exponiendo como argumento el testimonio de Moisés, quien había permitido dar carta de divorcio y repudiar a su mujer frente casi a cualquier cosa. Siempre cargando la culpa y la responsabilidad sobre los demás.
Jesús respondió: “Por la dureza de vuestro corazón Moisés permitió aquello, pero en el principio de la creación no fue así” . No fue ese el diseño de Dios para los hombres.
¿Cuántas cosas Dios ha debido permitir y soportar a los hombres por la dureza de su corazón?
¿Cuántas cosas los padres ceden en sus hijos por su actitud rebelde y su corazón endurecido?
Cuando no hay actitud de obediencia, el hombre buscará cualquier resquicios para eludir su responsabilidad delante de Dios. Buscará argumentos para justificar su pecado, para aliviar su conciencia, y para finalmente satisfacer su propio corazón.
Ya creció y ya no es disciplinable, dejó de ser como un niño.
SEGUNDO.- Un joven rico se acerca a Jesús buscando ser confirmado en el camino de la vida, y pregunta a Jesús:
Maestro bueno, he guardado los mandamientos desde niño, ¿Qué me falta?
A pesar de ser un hombre exitoso en la vida, cargaba una profunda necesidad espiritual, y la respuesta de Jesús fue:
“Vende todo lo que posees, dalo a los pobres, y luego sígueme tomando tu cruz”
Jesús no da rodeos, es directo, pues conoce nuestro corazón y nuestra verdadera necesidad.
El amor al dinero, y la seguridad que este le brindaba a su vida, eran un obstáculo para satisfacer su necesidad espiritual. Y este hombre demostraría que en ese momento de su vida no está dispuesto a perder.
Indudablemente este joven había crecido, y ya no era como un niño.
TERCERO: Trayendo luz Jesús a sus discípulos acerca del Reino y mostrándoles el camino al Padre, les está anunciando nuevamente la necesidad de ir a la cruz y de rendir su vida, pero aún no terminaba de expresarles esas palabras, cuando los discípulos se pusieron a discutir entre ellos, de quién sería el mayor en el reino, quién se sentaría a su derecha y quién se sentaría a su izquierda en su gloria.
Del corazón de ellos brotó la envidia, los celos, el buscar lo suyo propio, el querer sacar ventaja personal en desmedro de los demás, lo que es propio de nuestra naturaleza humana desarrollada.
Indudablemente nos muestra que los discípulos habían dejado de ser como un niño.
CUARTO.- Nuestro contexto termina con un acontecimiento totalmente distinto, que grafíca de una manera maravillosa la enseñanza de Jesús, y la actitud de ser como un niño para entrar en el camino de la Vida, y disfrutar del Reino de Dios.
Es la experiencia de un hombre mendigo y ciego, llamado Bartimeo, quién sentado junto al camino estaba tal vez por muchos años mendigando, representando con ello la triste y pobre realidad humana apartada de Dios.
Ciegos, junto al camino y mendigando.
Ciegos: Sin poder ver la obra y el Reino de Dios.
Junto al camino: Observando de lejos y sin protagonismo en el Reino.
Mendigando: Viéndonos siempre como los más necesitados, victimizados, como los más pobres, sin tener nada o muy poco para dar.
¿Te has sentido así muchas veces en el camino de la vida?
¿Había esperanza para este hombre, que ya no era un niño?
Bartimeo ESCUCHÓ que Jesús pasaba por el camino. Bartimeo no necesitaba ver, sus oídos eran suficientes para restaurar el Bien de Dios sobre su vida, y estaban abiertos, como los ojos de un niño, expectantes para recibir algo nuevo.
Es por el oír que viene la fe, es lo primero y lo más importante en la vida, pues ello nos permitirá ver lo que nunca habíamos visto y nunca conocido.
La fe es Viva, hace reaccionar el espíritu y el corazón del hombre, lo hace orar, clamar, sin importar la adversidad y de quien se oponga a ello.
Fue la misma experiencia de aquellos niños que se les impedía acercarse a Jesús para que les tocara y les bendijera, más ellos se abrieron paso, obviando la actitud de los adultos.
¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Fue la exclamación de Bartimeo, que retumbó en medio de la multitud.
Su oración fue realista, conciente a su real condición y necesidad delante de Dios. En ella no había orgullo, no había soberbia, ni resentimiento, era un corazón humillado delante de Jesús.
Esa fue su actitud, que hizo detener a Jesús y atender su clamor.
Fue esa fe como un niño, que aún sin ver, le hizo saltar, ponerse en pie y despojarse de su capa, que representaba todas aquellas cosas y valores que impiden al hombre en su necesidad humillarse y acercarse a Jesús.
Bartimeo fue como un niño, creyó como un niño, confesó como un niño, corrió como un niño, se despojó de su capa como un niño, y vino a los brazos de Jesús como un niño, y como un niño recibió su sanidad.
Es esta actitud que mueve el corazón de Dios, es esta actitud que hizo que lo imposible se hiciera posible.
Jesús le recobró su vista, pudo ver no solo a naturaleza y creación de Dios, sino que pudo ver a Jesús su sanador, pudo ver el Camino al Padre y pudo entrar en el reino de Dios.
UN FINAL FELIZ
Nuestro capítulo 10 de Marcos termina diciendo: Al instante recobró la vista, y seguía a Jesús por el camino.
TIENES QUE SER COMO UN NIÑO para experimentar el Reino, recibir su bendición, y seguir a Jesús.
Por Guillermo Ávila
“De cierto os digo que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él” Marcos 10:15
Jesús expresó estas palabras con mucha indignación al ver que sus discípulos reprendían a quienes traían y le presentaban niños para que los tocara y los bendijera. Jesús les reprendió, y tomando a esos niños en sus brazos les expresó estas palabras:
“De cierto os digo que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él”
Los niños son libres, puros y sanos de corazón, no tienen ataduras ni prejuicios, ellos pueden disfrutar la vida, sin afanes y hacer de ella un juego, no tienen impedimentos para creer, para hacer amigos, para dejarse amar y agradar a los demás. Sólo cuando van creciendo y van aprendiendo del mundo que les rodea, y ven su hostilidad, su egoísmo, ellos aprenden a defenderse, a competir y a luchar contra los demás, es el modelo de vida que los adultos les presentamos.
El apóstol Pedro exhorta a los nuevos creyentes a tener conciencia de que “Fueron rescatados de su vana manera de vivir, la cuál recibieron de sus padres”
Que gran responsabilidad tenemos los adultos de mostrar un modelo de vida de fe y amor, donde los niños puedan crecer conforme al Propósito de Dios.
El contexto de las palabras de Jesús en el evangelio de Marcos capítulo 10, nos muestra como la generación adulta había perdido esa actitud de un niño,abierto a aprender y ser enseñado, tan necesaria para entrar y disfrutar del reino de Dios. Veamos su contexto:
PRIMERO.- Adultos con sus conciencias cargadas y dañadas por la culpa preguntan a Jesús, si era lícito al hombre repudiar a su mujer, exponiendo como argumento el testimonio de Moisés, quien había permitido dar carta de divorcio y repudiar a su mujer frente casi a cualquier cosa. Siempre cargando la culpa y la responsabilidad sobre los demás.
Jesús respondió: “Por la dureza de vuestro corazón Moisés permitió aquello, pero en el principio de la creación no fue así” . No fue ese el diseño de Dios para los hombres.
¿Cuántas cosas Dios ha debido permitir y soportar a los hombres por la dureza de su corazón?
¿Cuántas cosas los padres ceden en sus hijos por su actitud rebelde y su corazón endurecido?
Cuando no hay actitud de obediencia, el hombre buscará cualquier resquicios para eludir su responsabilidad delante de Dios. Buscará argumentos para justificar su pecado, para aliviar su conciencia, y para finalmente satisfacer su propio corazón.
Ya creció y ya no es disciplinable, dejó de ser como un niño.
SEGUNDO.- Un joven rico se acerca a Jesús buscando ser confirmado en el camino de la vida, y pregunta a Jesús:
Maestro bueno, he guardado los mandamientos desde niño, ¿Qué me falta?
A pesar de ser un hombre exitoso en la vida, cargaba una profunda necesidad espiritual, y la respuesta de Jesús fue:
“Vende todo lo que posees, dalo a los pobres, y luego sígueme tomando tu cruz”
Jesús no da rodeos, es directo, pues conoce nuestro corazón y nuestra verdadera necesidad.
El amor al dinero, y la seguridad que este le brindaba a su vida, eran un obstáculo para satisfacer su necesidad espiritual. Y este hombre demostraría que en ese momento de su vida no está dispuesto a perder.
Indudablemente este joven había crecido, y ya no era como un niño.
TERCERO: Trayendo luz Jesús a sus discípulos acerca del Reino y mostrándoles el camino al Padre, les está anunciando nuevamente la necesidad de ir a la cruz y de rendir su vida, pero aún no terminaba de expresarles esas palabras, cuando los discípulos se pusieron a discutir entre ellos, de quién sería el mayor en el reino, quién se sentaría a su derecha y quién se sentaría a su izquierda en su gloria.
Del corazón de ellos brotó la envidia, los celos, el buscar lo suyo propio, el querer sacar ventaja personal en desmedro de los demás, lo que es propio de nuestra naturaleza humana desarrollada.
Indudablemente nos muestra que los discípulos habían dejado de ser como un niño.
CUARTO.- Nuestro contexto termina con un acontecimiento totalmente distinto, que grafíca de una manera maravillosa la enseñanza de Jesús, y la actitud de ser como un niño para entrar en el camino de la Vida, y disfrutar del Reino de Dios.
Es la experiencia de un hombre mendigo y ciego, llamado Bartimeo, quién sentado junto al camino estaba tal vez por muchos años mendigando, representando con ello la triste y pobre realidad humana apartada de Dios.
Ciegos, junto al camino y mendigando.
Ciegos: Sin poder ver la obra y el Reino de Dios.
Junto al camino: Observando de lejos y sin protagonismo en el Reino.
Mendigando: Viéndonos siempre como los más necesitados, victimizados, como los más pobres, sin tener nada o muy poco para dar.
¿Te has sentido así muchas veces en el camino de la vida?
¿Había esperanza para este hombre, que ya no era un niño?
Bartimeo ESCUCHÓ que Jesús pasaba por el camino. Bartimeo no necesitaba ver, sus oídos eran suficientes para restaurar el Bien de Dios sobre su vida, y estaban abiertos, como los ojos de un niño, expectantes para recibir algo nuevo.
Es por el oír que viene la fe, es lo primero y lo más importante en la vida, pues ello nos permitirá ver lo que nunca habíamos visto y nunca conocido.
La fe es Viva, hace reaccionar el espíritu y el corazón del hombre, lo hace orar, clamar, sin importar la adversidad y de quien se oponga a ello.
Fue la misma experiencia de aquellos niños que se les impedía acercarse a Jesús para que les tocara y les bendijera, más ellos se abrieron paso, obviando la actitud de los adultos.
¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Fue la exclamación de Bartimeo, que retumbó en medio de la multitud.
Su oración fue realista, conciente a su real condición y necesidad delante de Dios. En ella no había orgullo, no había soberbia, ni resentimiento, era un corazón humillado delante de Jesús.
Esa fue su actitud, que hizo detener a Jesús y atender su clamor.
Fue esa fe como un niño, que aún sin ver, le hizo saltar, ponerse en pie y despojarse de su capa, que representaba todas aquellas cosas y valores que impiden al hombre en su necesidad humillarse y acercarse a Jesús.
Bartimeo fue como un niño, creyó como un niño, confesó como un niño, corrió como un niño, se despojó de su capa como un niño, y vino a los brazos de Jesús como un niño, y como un niño recibió su sanidad.
Es esta actitud que mueve el corazón de Dios, es esta actitud que hizo que lo imposible se hiciera posible.
Jesús le recobró su vista, pudo ver no solo a naturaleza y creación de Dios, sino que pudo ver a Jesús su sanador, pudo ver el Camino al Padre y pudo entrar en el reino de Dios.
UN FINAL FELIZ
Nuestro capítulo 10 de Marcos termina diciendo: Al instante recobró la vista, y seguía a Jesús por el camino.
TIENES QUE SER COMO UN NIÑO para experimentar el Reino, recibir su bendición, y seguir a Jesús.
miércoles, 28 de diciembre de 2016
CAMBIAR EL MUNDO "Un Impacto a la conciencia"
Por Guillermo Avila
CAMBIAR EL MUNDO COMIENZA EN TU CORAZON
Si no has logrado cambiar a los demás, es una prueba de que esa no es tu función, deja que los demás se equivoquen. Ocupa tu tiempo y atención en mejorar y desarrollar tu propia vida, cambia en tu corazón.
Evita tus propios errores y verdaderamente ayudarás a no equivocarse a los demás.
Por Guillermo Avila
CAMBIAR EL MUNDO COMIENZA EN TU CORAZON
Si no has logrado cambiar a los demás, es una prueba de que esa no es tu función, deja que los demás se equivoquen. Ocupa tu tiempo y atención en mejorar y desarrollar tu propia vida, cambia en tu corazón.
Evita tus propios errores y verdaderamente ayudarás a no equivocarse a los demás.
lunes, 26 de septiembre de 2016
AMOR QUE NO SE RINDE
AMOR QUE NO SE RINDE "Una reflexión en el camino"
Por Guillermo Ávila
“Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne” Génesis 2:24
“Por esto dejará el hombre...”. "Por esto" marca el fundamento, la revelación del Propósito de Dios para el matrimonio, por el cual nuestro Padre diseñó e integró en la naturaleza humana este llamado de amor para todo hombre y mujer, a dejar la casa de sus padres y establecer una unidad, de ser una sola carne para una establecer familia.
Los hombres no pueden negar e impedir esta fuerza en su naturaleza, pero en su oscuridad las razones para hacerlo nacen de su propia mente y corazón extraviado: Satisfacción sexual, huir de su casa, evitar la soledad, hacerlo porque todos lo hacen, etc
Los hombres no pueden negar e impedir esta fuerza en su naturaleza, pero en su oscuridad las razones para hacerlo nacen de su propia mente y corazón extraviado: Satisfacción sexual, huir de su casa, evitar la soledad, hacerlo porque todos lo hacen, etc
Sin duda Dios por creación integró este llamado a fructificar y multiplicarse en todos los seres vivos, pero solo en el hombre, a quién creó a su imagen conforme a su semejanza, integró su Propósito Eterno y maravilloso de formar una familia, que expresara sus virtudes y alabanzas sobre esta tierra.
PROPÓSITO que brinda a los seres humanos la más plena satisfacción, placer y realización.
Sin Propósito, la relación entre los seres humanos no es más que una relación animal.
PROPÓSITO que brinda a los seres humanos la más plena satisfacción, placer y realización.
Sin Propósito, la relación entre los seres humanos no es más que una relación animal.
Sin Propósito, el amor entre un hombre y una mujer se transforma muchas veces, no más, que una incontrolada pasión egoísta.
La historia humana está marcada por hombres y mujeres, que desafiados en su naturaleza por este llamado del amor, han dejado la casa de sus padres con la esperanza de un amor para toda la vida, pero frente a los desafíos y dificultades de la vida que resultan insuperables, ven frustrados sus sueños, sin dar a luz ese fruto y ese linaje que soñaban.
Ante tal frustración muchos llegan a pensar equivocadamente, que el diseño divino ha fracasado y se deben buscar otras alternativa de unidad y conformación de las relaciones humanas.
El fracaso humano no significa que el diseño de Dios sea incorrecto o haya fracasado, es el hombre que ha desviado su camino, es el hombre que debe retomar la senda correcta para cosechar el fruto adecuado en su relación.
"LA BENDICIÓN DE DIOS" no es un acto mágico, la Bienaventuranza es para los que edifican en la ROCA y no sobre la arena. La Bienaventuranza es para los que oyen y HACEN conforme a la palabra de Dios.
"LA BENDICIÓN DE DIOS" no es un acto mágico, la Bienaventuranza es para los que edifican en la ROCA y no sobre la arena. La Bienaventuranza es para los que oyen y HACEN conforme a la palabra de Dios.
Dios nos creó para alcanzar y vivir bajo su cobertura y su gobierno en amor. Su AMOR es la principal necesidad de la naturaleza humana, no satisfacerla, nos impide amar correctamente.
El pecado nos vació de ese amor, y nos desconectó de la verdadera FUENTE de amor.
Pero Dios nos amó de tal manera, que se dio así mismo por nosotros en su Hijo, se vació por nosotros en la Cruz, para derramar su amor sobre nuestros corazones y restaurar su Propósito en nosotros, rescatándonos de nuestra vana manera de vivir.
EL AMOR QUE NO SE RINDE. Es el amor de Dios en nosotros para el cumplimiento de SU PROPÓSITO sobre esta tierra.
El pecado nos vació de ese amor, y nos desconectó de la verdadera FUENTE de amor.
Pero Dios nos amó de tal manera, que se dio así mismo por nosotros en su Hijo, se vació por nosotros en la Cruz, para derramar su amor sobre nuestros corazones y restaurar su Propósito en nosotros, rescatándonos de nuestra vana manera de vivir.
EL AMOR QUE NO SE RINDE. Es el amor de Dios en nosotros para el cumplimiento de SU PROPÓSITO sobre esta tierra.
ES SU AMOR derramado sobre nuestros corazones, el amor que no cambia, el amor que no se agota, el amor que todo lo cree, el amor que nunca deja de ser, el amor que no se rinde que es fiel hasta el final, hasta consumar sobre esta tierra su voluntad.
Este AMOR no se puede comprar, ni fabricar, ni el hombre lo puede producir.
Es el fruto del Espíritu Santo en el corazón de los hombres, es el Don de Dios dado a los hombres. Es EMANUEL, Dios con nosotros y en nosotros.
Este AMOR no se puede comprar, ni fabricar, ni el hombre lo puede producir.
Es el fruto del Espíritu Santo en el corazón de los hombres, es el Don de Dios dado a los hombres. Es EMANUEL, Dios con nosotros y en nosotros.
Fue ese AMOR que cautivó a Abraham y Sara, y fueron desafiados a dejar la casa de sus padres y unirse al llamado de ese amor para formar una familia (Una gran familia), y ser de bendición sobre esta tierra para todas las familias.
Tú y yo necesitamos ese amor, de lo contrario las adversidades y problemas de la vida, nuestras debilidades y errores, las tentaciones y las maquinaciones del maligno, destruirán la unidad y frustrarán los sueños de amor en nuestras familias.
Sin ese Amor, la muerte prematura vendrá sobre tu pacto de fidelidad y lealtad, sepultándolo en el dolor y la frustración, herida que no solo traspasará vuestros corazones, sino también el corazón de vuestros hijos, dañándolos en su crecimiento y formación.
Sin ese Amor, la muerte prematura vendrá sobre tu pacto de fidelidad y lealtad, sepultándolo en el dolor y la frustración, herida que no solo traspasará vuestros corazones, sino también el corazón de vuestros hijos, dañándolos en su crecimiento y formación.
EL AMOR QUE NO SE RINDE es el amor de Dios derramado en el corazón de los hombres, es el Amor que se hizo carne y habitó entre nosotros.
Es el amor del Hijo que dejó la casa de su Padre, y vino a conquistar nuestro corazón en un desafío de amor, salvación y bendición.
Es el amor del Hijo que dejó la casa de su Padre, y vino a conquistar nuestro corazón en un desafío de amor, salvación y bendición.
Como un Novio lleno de amor por su novia, habitó entre los hombres en un PACTO DE AMOR, de fidelidad y lealtad, dispuesto a llevarlo a cabo resistiendo toda oposición hasta el costo de su propia vida, con el propósito de hacernos una sola carne con Él. ¡Qué Grande Amor!
Aunque tú y yo hemos sido infieles, desleales, desobedientes, indiferentes, ingratos, y no hemos respondido a su amor, SU AMOR, que no se rinde, soportó la humillación, la traición y se dejó crucificar en una cruz.
EL AMOR QUE NO SE RINDE no está sujeto a los demás, ni a las circunstancias, tiene vida y razón de ser en si mismo, y la derrama sobre quiénes sedientos y necesitados de Él, se rinden a sus pies.
EL AMOR QUE NO SE RINDE tiene el Gozo de Dios en sí mismo.
EL GOZO de ver cumplidas las promesas de su Padre sobre nosotros, EL GOZO de ver nacer el fruto de su sufrimiento, el gozo que lo llevó a enfrentar el menosprecio y la cruz para ver un linaje que honrara a su Padre y le sirviera, restaurando su Propósito sobre esta tierra, para ser el primogénito entre muchos hermanos en la conformación de la Familia de Dios.
SU AMOR es tan Grande que traspasará la muerte, y se prolongará en una unidad inquebrantable con el hombre por toda la eternidad, consumándolo en una Gran Boda Celestial con el objeto de su amor, su Iglesia, su amada, la deseada de su corazón.
ES EL AMOR QUE TU Y YO NECESITAMOS en nuestras familias, en nuestros matrimonios. Es el Vino Nuevo que nos vuelve la alegría y una razón para vivir.
ES EL AMOR QUE NECESITA TODO HOMBRE Y TODA MUJER sobre esta tierra, que ha quedado por distintas razones de la vida sin formar familia, haciendo de Él, el Gran Amor de su vida, como un esposo para la viuda, como un marido para el desamparado o desamparada.
Es el Amor que restaura en los hombres su Propósito Eterno, encontrando en ello su verdadera vocación.
Es EL AMOR QUE NO SE RINDE.
miércoles, 31 de agosto de 2016
EL PECADO DE REBELIÓN
EL PECADO DE REBELIÓN “Una reflexión en el camino”
Por Guillermo Avila
“Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras preciosas de fuego te paseabas.
Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad”
“Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor”
“¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra”
Es el relato bíblico, que describe la creación de Lucifer, un ángel querubín grande y protector, Lucero, hijo de la mañana.
Del día de su creación se dice: “En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación”
Qué hermosa descripción para la creacíón de alguien amado y deseado.
Esto nos habla del inmenso amor, dedicación y cuidado de Dios en la creación de cada una de sus criaturas.
El Edén, el huerto de Dios, nos habla de esa maravillosa recámara de amor preparada para disfrutar de su maravillosa comunión, intimidad con sus criaturas amadas.
Cuán cercano estaba Lucifer del trono, del amor y de la presencia de Dios.
Cuánta similitud existe con la paternidad humana, creados a imagen y semejanza de Dios; cómo los padres preparan, adornan, y disponen lo mejor de ”un nido”, la mejor expresión de su amor para recibir a un hijo nacido de sus entrañas; el cuidado en su habitación, su cuna, sus vestidos, todo lo necesario para recibir al nuevo miembro de la familia. Es un motivo de fiesta y celebración.
Así fue también como nuestro Padre Celestial, preparó en esta tierra un huerto llamado Edén, “un nido” de amor, adornado con todo tipo y especies de flores, plantas, aves, animales, sol, estrellas, montes y ríos, para el día maravilloso de la creación del hombre a su imagen conforme a su semejanza. Dios estaba agradado y alegre, era el comienzo del cumplimiento del sueño de su corazón sobre esta tierra, anidado desde antes de la creación del mundo en su corazón, y ahora hecho una maravillosa realidad. Cuán henchido estaba su corazón de amor, que mirando con agrado todo lo que había creado dijo: “TODO ES BUENO EN GRAN MANERA”
Es la descripción del maravilloso comienzo de su Propósito sobre esta tierra, el anhelo eterno de su corazón paternal: “TENER UNA FAMILIA DE MUCHOS HIJOS A LA IMAGEN Y SEMEJANZA DE SU HIJO”
Su Hijo era el modelo, la imagen misma de su sustancia, el primogénito de la creación, el primogénito entre muchos hermanos, era el “Hagamos al hombre a nuestra imagen conforme a nuestra semejanza”.
Era solo el comienzo, y había un gran desafío por delante, fructificar, multiplicarse y señorear sobre todo lo creado con su bendición.
EL PECADO DE REBELIÓN EN LUCIFER
Lucifer se rebeló a su creador, se enalteció su corazón a causa de su hermosura, y codició el lugar que Dios había diseñado para su Hijo, quiso hurtar y apropiarse de la gloria que el Padre le había otorgado en la creación, no se conformó a su gloria diseñada, quiso más, su ambición lo corrompió, y cayó en el pecado de rebelión.
¿Qué es el pecado de rebelión?
Es rebelarse contra la autoridad de Dios, y sobre quién Dios la ha delegado.
Es resistir su gobierno y su orden diseñado para el bien de su creación.
Es resistir su gobierno y su orden diseñado para el bien de su creación.
Como fruto de su maldad, fue despojado de su gloria y destituido del lugar que Dios le había otorgado en su creación, Lucifer olvidó que no era Dios, era su creación.
Lucifer en su pecado de rebelión arrastró la tercera parte de los ángeles, transformándolos en demonios, haciéndoles perder la dignidad que Dios les había otorgado. El pecado de rebelión siempre buscará arrastrar a otros.
Lucifer perdió su esencia, corrompió su imagen, y hoy representa la maldad, la rebelión, la oscuridad, perdió su hermosura, su gloria, se transformó en diablo y Satanás, en padre de mentira, homicida, que solo existe para hurtar, matar y destruir todo diseño de Dios en su creación, se transformó en enemigo de Dios.
EL PECADO DE REBELIÓN EN ADÁN Y EVA
Así fue como Satanás vestido en una “serpiente” se introduce en el Edén terrenal, el huerto de Dios, creado para la fructificación y multiplicación del hombre a imagen y semejanza de Dios; ¿Con que propósito? hurtar, matar y destruir; destruir el maravilloso Propósito divino para el hombre y la creación, y apropiarse de la dignidad y autoridad delegada en el hombre por Dios.
Su estrategia no fue mandar al hombre, no fue imponer su voluntad, su estrategia fue “tentar” para que el hombre de sí mismo decidiera rebelarse contra la autoridad de Dios.
Así plantea la tentación, con engaño y mentira:
“Sabe Dios, que el día que ustedes decidan comer del árbol que se les ha prohibido, ustedes serán como Dios sabiendo el bien y el mal, ustedes alcanzarán la sabiduria para tomar sus propias decisiones, y NO MORIRÁN”
Satanás buscó que ellos asumieran la rebelión.
“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella”
Ellos de sí mismo decidieron pecar, y quebrantaron el orden diseñado por Dios.
¿Cuál fue el resultado? ¿Qué vieron?
Vieron que estaban desnudos, conocieron la vergüenza, el temor, el miedo, la culpabilidad, fue lo único que recibieron.
¿Qué perdieron?
Fueron destituidos de la gloria que Dios les había otorgado, fueron expulsados del huerto donde conocerían la muerte y el dolor dentro de su propio huerto, su hogar.
Perdieron la dignidad de ser hijos de Dios, perdieron la bendición para fructificar y ser esa expresión gloriosa de su Propósito sobre esta tierra, perdieron la cobertura, el cuidado, el vestido y la protección que Dios.
Olvidaron que eran hombres y que no eran Dios.
Satanás, el diablo, tomó potestad sobre el hombre y la creación, no con el propósito de que fuera para alabanza y gloria de Dios, sino para que reinara la muerte, las guerras, la maldición, el dolor, la mentira y la corrupción. El mundo entero quedó bajo el maligno y sus demonios, fue el resultado del pecado de rebelión.
Satanás se transformó en el Principe de este mundo, el mundo entero quedó bajo su potestad. y quienes anhelen fama, éxito, poder, riquezas y alguna posición de reconocimiento sobre este mundo, deberán doblegarse a sus condiciones y tratos comerciales, abriéndose así a la mentira, al engaño, a la manipulación, al abuso, al robo, a la violencia, a las guerras, y todo tipo de maldad, con el fin de alcanzar un poco de su gloria.
Esta ha sido la realidad del hombre en su historia sobre esta tierra, y de casi todas las personas que han ejercido sobre ella alguna posición de autoridad.
“TODO ESTO TE DARÉ” fue la propuesta de Satanás a Jesús en el desierto, y sigue siendo su propuesta a los hombres, si tan solo te inclinas delante de mí y me sirves.
Y quienes han procurado en la historia humana como Jesús hacer el bien, y colaborar al cumplimiento del Propósito de Dios, Satanás procurará acallarlos y matarlos, y usará a cualquier hombre que abra las puertas y alimenten la simiente del pecado de rebelión, como Caín, que mató a su hermano por que sus obras eran malas y las de su hermano justas.
Todos sin darnos cuenta podemos ser instrumentos de Satanás, porque solo hay dos simientes sobre esta tierra, la simiente de Dios y la simiente de Satanás y es parte de la naturaleza humana.
“Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer” fueron las palabras de Jesús a quienes procuraban matarle y eran religiosos judíos.
"Apártate de mi Satanás" fueron las palabras de Jesús a Pedro que era uno de sus apóstoles, por su intento de evitarle la cruz.
"Apártate de mi Satanás" fueron las palabras de Jesús a Pedro que era uno de sus apóstoles, por su intento de evitarle la cruz.
EL PECADO DE REBELIÓN EN TODOS LOS HOMBRES
Así, todo bebé nacido sobre esta tierra tendrá que luchar desde su vientre con la simiente del pecado de rebelión en su corazón, no necesitará muchos meses para ver como esa simiente crecerá y tratará de centrarlo sobre si mismo en todo lo que le rodea.
Aún naciendo en un hogar bien constituido rodeado de amor y de cuidado, crecerá, y su inocencia e ideales serán confrontados con la potestad de este mundo, que procurará corromperlo con sus concesiones y tratos comerciales con el fin de abrirle un camino para sí, y alcanzar éxito y desarrollo personal en esta vida.
Solo la cruz, la negación de sí mismo, la renuncia a su desarrollo egoísta y personal, abrirá una senda en su alma para alcanzar su libertad.
Porque todo aquel, que como Jesús quiera vivir en los ideales y valores de la vida de Dios en este mundo, será perseguido, humillado, despreciado y sufrirá la cruz frente al sistema de este mundo.
La tierra y los hombres necesitan ser redimidos de esta maldición, y solo Dios puede redimirnos de la maldición del pecado de rebelión.
El abuso, el maltrato, el machismo de los hombres, el enseñoreamiento sobre sus trabajadores y sobre quienes ejerce algún tipo de autoridad, es el fruto del pecado de rebelión.
La falta de sujeción de la mujer, el sentirse capaz y suficiente en si mismas para tomar decisiones sin su marido, es también el fruto del pecado de rebelión.
La rebeldía de los hijos a los padres y su falta de sujeción, es el fruto del pecado de rebelión.
Familias destruidas, adulterios, resentimientos y falta de perdón. Vicios, avaricias, robos, guerras y violencia, explotación y corrupción son todos frutos del pecado de rebelión.
Rebelión a la autoridad, al gobierno, a la Palabra y al orden por Dios establecido.
La autosuficiencia, el ser sabio en su propia opinión, son el resultado de comer del fruto prohibido, del pecado de rebelión.
Aunque muchas conductas, malos hábitos y vicios el hombre con esfuerzo y disciplina logra superar, lo que es loable, jamás por su esfuerzo de la potestad de las tinieblas se podrá liberar.
Es admirable los logros y éxitos humanos en distintas disciplinas de la vida, como en lo deportivo, en lo artístico, en lo intelectual, político, o en lo económico, alcanzando muchas veces reconocimiento mundial, pero por sus concesiones, la corrupción, la perversión, o sus aberraciones morales fueron el fruto del pecado de rebelión.
SOLO CRISTO PUEDE QUITAR EL PECADO DE REBELIÓN
Es admirable los logros y éxitos humanos en distintas disciplinas de la vida, como en lo deportivo, en lo artístico, en lo intelectual, político, o en lo económico, alcanzando muchas veces reconocimiento mundial, pero por sus concesiones, la corrupción, la perversión, o sus aberraciones morales fueron el fruto del pecado de rebelión.
SOLO CRISTO PUEDE QUITAR EL PECADO DE REBELIÓN
Por eso Dios introdujo a su Hijo en el mundo, para salvar lo que se había perdido, para poner su vida en rescate por el hombre caído.
Esa es la Buena Noticia venida del cielo enviada por Dios, anunciada por los profetas en la antigüedad: "Un Hijo nos será dado, y el principado será sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Padre Eterno, Príncipe de Paz"
Fue la promesa entregada a Abraham: "En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra"
Fue la promesa entregada a Abraham: "En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra"
El cumplimiento de la promesa de Dios, anunciada desde la caída del hombre en el huerto del Edén, cuando confrontó a la serpiente antigua llamada Satanás, por el pecado de rebelión:
“De la simiente de la mujer a quién tú engañaste, nacerá UNO, que te herirá en la cabeza y te aplastará bajo sus pies”
Desde ese día todas las mujeres a travez de la historia que amaron la simiente de Dios, anhelaron dar a luz, a quién les libraría de toda maldición por haberse rebelado a la autoridad y al gobierno de Dios.
Muchos padres recibieron proféticamente a sus hijos como Lamec, que puso a su hijo primogénito el nombre de Noé, diciendo: Este nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehová maldijo"
Así el ángel lo anunció a Maria: "Y ahora concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo"
Y su nacimientos los ángeles anunciaron: Ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor"
Y a su tiempo Jesús se manifestó entre los hombres con este mensaje:
Muchos padres recibieron proféticamente a sus hijos como Lamec, que puso a su hijo primogénito el nombre de Noé, diciendo: Este nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehová maldijo"
Así el ángel lo anunció a Maria: "Y ahora concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo"
Y su nacimientos los ángeles anunciaron: Ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor"
Y a su tiempo Jesús se manifestó entre los hombres con este mensaje:
“El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado: arrepentíos, y creed en el evangelio"
"El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos"
"El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos"
El anuncio del Evangelio del Reino fue su principal y primera predicación, porque sin arrepentimiento y sin restauración de la autoridad y del gobierno de Dios en el hombre, no hay restauración de su Propósito eterno sobre esta tierra.
La restauración del diseño de Dios comienza por la restauración de la autoridad y el gobierno de Dios, y el Hijo de Dios había sido ungido para dar libertad a los cautivos y oprimidos bajo la potestad de Satanás.
Jesús fue el Hijo perfecto, perfecto en obediencia y sujeción a la autoridad del Padre “Nada hago por mi mismo” fue ejemplo y testimonio hasta su muerte.
El era el Cordero de Dios, santo y sin mancha preparado por Dios desde antes de la fundación del mundo para nuestra redención.
Así lo anunció Juan el Bautista a los hombres: "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo"
Así lo anunció Juan el Bautista a los hombres: "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo"
El sacrificio perfecto que quita el pecado de la rebelión del mundo. Él en su cuerpo crucificado en el madero, cargó nuestras rebeliones e iniquidades, llevó nuestra maldición.
Jesucristo es la simiente nacida de mujer que en la cruz hirió a Satanás, la serpiente antigua en la cabeza, despojándolo de toda su potestad sobre los hombres y sobre esta tierra, y lo aplastó bajo sus pies, para dar completa libertad a todos los que con fe se acercan a Él para salvación.
“Todo aquel que confiesa a Jesucristo y cree en su obra redentora es restaurado a la libertad de los hijos de Dios”
Somos librados de la potestad de Satanás y trasladados al reino de su amado Hijo de Dios.
Somos librados de la potestad de Satanás y trasladados al reino de su amado Hijo de Dios.
Por eso Dios manda a todos los hombres que se arrepientan y reciban esta Buena noticia, el Evangelio del reino de Dios, porque en ningún otro hay salvación, no hay otro mediador entre Dios y los hombres,
Este es el tiempo de la gracia de Dios, del llamado de amor y misericordia de Dios sobre esta tierra, donde Dios declara que en su Hijo Jesucristo ha quitado el pecado de rebelión en la raza humana, y que en la cruz llevó toda maldición.
Este es el tiempo de recibir la gracia de Dios por la fe, de creer que Jesús es el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo, recibir su perdón y recibir la Vida Eterna de Dios.
Porque viene el día y está cercano, en que la gracia de Dios será quitada de esta tierra, cuando el Hijo de Dios venga en Gloria y Majestad como Juez y Señor de los vivos y de los muertos, para juzgar las obras de los hombres y establecer su Reino sobre esta tierra.
¿Cuáles son las obras justas que nos justificarán delante de Dios?
Que creamos en el que Dios envió para nuestra salvación.
Que creamos en el que Dios envió para nuestra salvación.
Aquel día todo será manifiesto, no necesitaremos la fe. Delante de Él toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor, porque Dios así lo ha establecido.
Aquel día habrá una terrible expectación de juicio, donde Dios juzgará la rebelión de los hombres.
Aquel día habrá una terrible expectación de juicio, donde Dios juzgará la rebelión de los hombres.
Ya no habrá lugar para el arrepentimiento, Satanás será echado al lugar reservado para él y sus demonios, lugar que no fue diseñado para ningún hombre, porque fue la tierra el lugar diseñado por Dios para que bajo su autoridad y gobierno fructificáramos y nos multiplicamos con su bendición.
¿Dónde vivirás por toda tu eternidad?
Aún hay tiempo para el arrepentimiento, pero ese día ya no habrá oportunidad, los hombres en su pecado de rebelión serán echados al lugar reservado para Satanás y sus demonios donde pasarán toda su eternidad.
La tierra será redimida juntamente con los hombres, y Dios reinará y consumará su maravilloso Propósito, el sueño de su corazón.
Así está escrito, así Dios lo revela en su Palabra:
“Y ví un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron,…y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”
“Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes, no habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos”
Dios restaurará su huerto, el Edén, y el hombre volverá a su comunión, a vivir bajo su autoridad y su bendición, ya no habrá más pecado de rebelión.
El hombre será restaurado a la gloria de Dios, a su presencia, bajo Trono y bajo el Cordero que los redimió, con su nombre inscrito en su frente.
El hombre volverá a tener acceso al árbol de la Vida, la sabiduría de Dios, su creador.
El hombre reinará con el Cordero por los siglos de los siglos, por toda la eternidad.
Amigo y hermano
¿Qué harás frente al pecado de rebelión?
,
martes, 16 de agosto de 2016
¡ACTIVA TU BENDICIÓN!
UNA REFLEXIÓN EN EL CAMINO ¡Activa tu bendición!
Por Guillermo Ávila
“Cuando venga el Hijo del hombre, ¿Hallará fe en la tierra?” Lucas 18:8
¿Cómo hallar fe sobre esta tierra en medio de tanta injusticia, violencia e inmoralidad?
¿Cómo hallar fe sobre esta tierra en medio de tantos desastres naturales, como sequías, tormentas, terremotos e inundaciones?
Vivimos en medio de una sociedad llena de conflictos, conflictos de relaciones, pleitos, guerras, divorcios, etc. Conflictos por infidelidad, deslealtad, hijos rebeldes, embarazos a destiempo, enfermedades y accidentes que pueden frustrar en un solo instante los sueños de una vida, y nos ponen frente al dolor, a la angustia y al poder inminente de la muerte.
Despertamos cada día y las noticias nos recuerdan la profunda crisis moral, social y económica en que vivimos, donde aún los más destacados personajes públicos nos decepcionan, y frustran las aspiraciones de los pueblos, corrompiéndose, y contradiciendo sus propios discursos.
En medio de esta decepcionante y triste realidad, abundan los mensajes de terror, que resaltan lo trágico, la desesperanza, y desplegando una densa oscuridad que nos impiden ver EL CIELO que nunca ha cambiado de lugar, o ver EL SOL que nunca ha dejado de alumbrar.
Ante esta cruda realidad, No serán los hombres con su inteligencia, con su sabiduría y tecnología que abrirán sobre la humanidad LOS CIELOS, para activar y traer sobre los hombres LA BENDICIÓN DE DIOS.
Es Dios, y solo Dios, quién intervendrá sobre nuestra oscuridad, como un relámpago con los rayos de su luz para alumbrar nuestro camino, para impartir fe y esperanza a nuestra pobre realidad.
Es Dios, y solo Dios, quien nos abrirá sendas donde no las hay, quién hará florecer nuestros desiertos, y derramará agua en nuestro sequedal.
Es Dios, y solo Dios, quién despertará la fe y descubrirá el alma sedienta, impartiéndole su vida y el soplo de su aliento, para que eleve UN CLAMOR en medio de su desesperación.
Es tan simple, que por lo simple le es al hombre tan difícil de aceptar, que sea solo UN CLAMOR, en medio de su angustia y aflicción lo que le traerá respiro y liberación:
¡CLAMA A MÍ, Y YO TE RESPONDERÉ!
¿Qué nos impide, a pesar de ser tan simple, activar nuestra bendición?
¿Qué nos impide, a pesar de ser tan simple, elevar al cielo nuestro Clamor?
Sin dudas, es nuestro orgullo, nuestra soberbia, lo que bloquea y endurece nuestra mente y corazón, lo que estructura nuestros pensamientos y razonamientos, que justificarán nuestra posición.
Dios resiste la soberbia, cierra los cielos, y nos aleja de su bendición.
Dios NO ESCUCHARÁ nuestras quejas, solo escucha nuestra oración.
No es NUESTRA NECESIDAD la que activa su bendición, no son nuestras LÁGRIMAS las que tocarán su corazón, es nuestra FE, Es nuestra FE expresada en un CLAMOR lo que activará su bendición:
Como la Fe de aquel ciego de Jericó, que clamó: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!
Así también será nuestra FE, la que elevará un clamor que tocará su corazón.
¡Hijos, oíd mis palabras!
¡Poned atención a mi consejo!
“Cuidarás de poner por obra mi Palabra y vivirás, te multiplicarás y poseerás sobre la tierra MI BENDICIÓN”
“Cuidarás de no olvidarte de obedecer mi Palabra, no sea que te enorgullezcas y digas en tu corazón: Fue mi poder y la fuerza de mi mano, que me ha traído toda esta BENDICIÓN”
¿No es común en el hombre atribuirse así mismo el bien, a su esfuerzo y a su trabajo?
¿No es común en el hombre atribuirle a Dios nuestro mal y todo lo malo que nos ocurre?
Es por nuestra desobediencia a su Palabra, es por vivir lejos de Él, lo que ha originado sobre nosotros todo tipo de mal.
“Más si en tu aflicción te vuelves a mí, si te HUMILLARES y CLAMARES, entonces yo OIRÉ desde los cielos, perdonaré tus pecados y sanaré tu tierra”
Dios habló a Moisés en el desierto: “He visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su CLAMOR a causa de sus opresores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a una tierra que fluye leche y miel, donde yo los BENDECIRÉ”
Dios no solo anhela sacarnos de nuestra aflicción (esclavitud), sino que él anhela introducirnos en SU BENDICIÓN.
No te dejes engañar; Dios no quiere tu destrucción, Dios no busca nuestro mal, Dios quiere que vivamos siempre bajo SU BENDICIÓN, fuimos creados, diseñados para recibir su bendición.
La Cruz, es la más grande demostración del amor de Dios, donde no sólo quiere salvarnos sino que alcanzamos su bendición.
Como el rescate de la esclavitud de Israel, que no concluía en el desierto, solo era un paso para introducirlos en la tierra de su bendición.
Era un paso necesario para conocerle, para aprender amarle y servirle, así administrar y cuidar la Tierra de bendición.
El vaciar al hombre de sí mismos, y despojarlo de la mentalidad de esclavitud, siempre será para Dios la mayor dificultad.
Amigo(a) y hermano(a):
Deja que su luz alumbre tu oscuridad, y aunque en el polvo de la desesperanza te encuentres, su Espíritu te impartirá su FE, la FE que hará brotar UN CLAMOR de esperanza, un clamor que tocará su corazón y activará sobre tu vida su bendición.
Es su FE impartida a tu corazón que expresada en un profundo CLAMOR, lo que activará su bendición,
¡ACTIVA TU BENDICIÓN!
Por Guillermo Ávila
“Cuando venga el Hijo del hombre, ¿Hallará fe en la tierra?” Lucas 18:8
¿Cómo hallar fe sobre esta tierra en medio de tanta injusticia, violencia e inmoralidad?
¿Cómo hallar fe sobre esta tierra en medio de tantos desastres naturales, como sequías, tormentas, terremotos e inundaciones?
Vivimos en medio de una sociedad llena de conflictos, conflictos de relaciones, pleitos, guerras, divorcios, etc. Conflictos por infidelidad, deslealtad, hijos rebeldes, embarazos a destiempo, enfermedades y accidentes que pueden frustrar en un solo instante los sueños de una vida, y nos ponen frente al dolor, a la angustia y al poder inminente de la muerte.
Despertamos cada día y las noticias nos recuerdan la profunda crisis moral, social y económica en que vivimos, donde aún los más destacados personajes públicos nos decepcionan, y frustran las aspiraciones de los pueblos, corrompiéndose, y contradiciendo sus propios discursos.
En medio de esta decepcionante y triste realidad, abundan los mensajes de terror, que resaltan lo trágico, la desesperanza, y desplegando una densa oscuridad que nos impiden ver EL CIELO que nunca ha cambiado de lugar, o ver EL SOL que nunca ha dejado de alumbrar.
Ante esta cruda realidad, No serán los hombres con su inteligencia, con su sabiduría y tecnología que abrirán sobre la humanidad LOS CIELOS, para activar y traer sobre los hombres LA BENDICIÓN DE DIOS.
Es Dios, y solo Dios, quién intervendrá sobre nuestra oscuridad, como un relámpago con los rayos de su luz para alumbrar nuestro camino, para impartir fe y esperanza a nuestra pobre realidad.
Es Dios, y solo Dios, quien nos abrirá sendas donde no las hay, quién hará florecer nuestros desiertos, y derramará agua en nuestro sequedal.
Es Dios, y solo Dios, quién despertará la fe y descubrirá el alma sedienta, impartiéndole su vida y el soplo de su aliento, para que eleve UN CLAMOR en medio de su desesperación.
Es tan simple, que por lo simple le es al hombre tan difícil de aceptar, que sea solo UN CLAMOR, en medio de su angustia y aflicción lo que le traerá respiro y liberación:
¡CLAMA A MÍ, Y YO TE RESPONDERÉ!
¿Qué nos impide, a pesar de ser tan simple, activar nuestra bendición?
¿Qué nos impide, a pesar de ser tan simple, elevar al cielo nuestro Clamor?
Sin dudas, es nuestro orgullo, nuestra soberbia, lo que bloquea y endurece nuestra mente y corazón, lo que estructura nuestros pensamientos y razonamientos, que justificarán nuestra posición.
Dios resiste la soberbia, cierra los cielos, y nos aleja de su bendición.
Dios NO ESCUCHARÁ nuestras quejas, solo escucha nuestra oración.
No es NUESTRA NECESIDAD la que activa su bendición, no son nuestras LÁGRIMAS las que tocarán su corazón, es nuestra FE, Es nuestra FE expresada en un CLAMOR lo que activará su bendición:
Como la Fe de aquel ciego de Jericó, que clamó: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!
Así también será nuestra FE, la que elevará un clamor que tocará su corazón.
¡Hijos, oíd mis palabras!
¡Poned atención a mi consejo!
“Cuidarás de poner por obra mi Palabra y vivirás, te multiplicarás y poseerás sobre la tierra MI BENDICIÓN”
“Cuidarás de no olvidarte de obedecer mi Palabra, no sea que te enorgullezcas y digas en tu corazón: Fue mi poder y la fuerza de mi mano, que me ha traído toda esta BENDICIÓN”
¿No es común en el hombre atribuirse así mismo el bien, a su esfuerzo y a su trabajo?
¿No es común en el hombre atribuirle a Dios nuestro mal y todo lo malo que nos ocurre?
Es por nuestra desobediencia a su Palabra, es por vivir lejos de Él, lo que ha originado sobre nosotros todo tipo de mal.
“Más si en tu aflicción te vuelves a mí, si te HUMILLARES y CLAMARES, entonces yo OIRÉ desde los cielos, perdonaré tus pecados y sanaré tu tierra”
Dios habló a Moisés en el desierto: “He visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su CLAMOR a causa de sus opresores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a una tierra que fluye leche y miel, donde yo los BENDECIRÉ”
Dios no solo anhela sacarnos de nuestra aflicción (esclavitud), sino que él anhela introducirnos en SU BENDICIÓN.
No te dejes engañar; Dios no quiere tu destrucción, Dios no busca nuestro mal, Dios quiere que vivamos siempre bajo SU BENDICIÓN, fuimos creados, diseñados para recibir su bendición.
La Cruz, es la más grande demostración del amor de Dios, donde no sólo quiere salvarnos sino que alcanzamos su bendición.
Como el rescate de la esclavitud de Israel, que no concluía en el desierto, solo era un paso para introducirlos en la tierra de su bendición.
Era un paso necesario para conocerle, para aprender amarle y servirle, así administrar y cuidar la Tierra de bendición.
El vaciar al hombre de sí mismos, y despojarlo de la mentalidad de esclavitud, siempre será para Dios la mayor dificultad.
Amigo(a) y hermano(a):
Deja que su luz alumbre tu oscuridad, y aunque en el polvo de la desesperanza te encuentres, su Espíritu te impartirá su FE, la FE que hará brotar UN CLAMOR de esperanza, un clamor que tocará su corazón y activará sobre tu vida su bendición.
Es su FE impartida a tu corazón que expresada en un profundo CLAMOR, lo que activará su bendición,
¡ACTIVA TU BENDICIÓN!
viernes, 5 de agosto de 2016
REGOCIJAOS EN EL SEÑOR SIEMPRE
¡REGOCIJAOS EN EL SEÑOR SIEMPRE! "Una reflexión en el camino"
Por Guillermo Ávila
“REGOCIJAOS EN EL SEÑOR SIEMPRE. OTRA VEZ OS DIGO: ¡REGOCIJAOS! VUESTRA GENTILEZA SEA CONOCIDA DE TODOS LOS HOMBRES, EL SEÑOR ESTÁ CERCA” Filipenses 4:4
No es fácil asimilar estas palabras.
¿Cómo puede Dios pedirme que esté siempre gozoso?
¿Si tan solo Él conociera mi vida, y todas las cosas que me han tocado vivir?
Es la común pregunta que nos hacemos, cuándo no vemos una pronta salida, frente a tantas dificultades en nuestro diario vivir: como enfermedades, maltratos, abusos, partida de un ser querido, un conflicto familiar o laboral, un montón de deudas y responsabilidades que nos agobian.
¿Cómo puede Dios pedirme que esté siempre gozoso?
Si lo normal, por la calidad de vida que nos ofrece este mundo, es vivir estresado, malhumorados, impacientes, preocupados, muy lejos de experimentar el gozo o regocijo que Dios espera de nosotros.
Vivimos en un mundo donde tú das a conocer alguna queja públicamente, y en un instante, tendrás una montaña de ellas.
Y la Palabra de Dios nos exhorta: “Estén siempre gozosos” “Regocíjense en el Señor siempre”
Pareciera que Dios desconociera nuestra pobre realidad humana, y no sólo eso, sino que además nos añade: “Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres”
¿No piensas que es mucho?
Ya estaba colapsado con tener que estar siempre gozoso, y ahora, también Dios espera que siempre sea gentil, que sea amable y comprensivo con los demás: “Qué vuestra GENTILEZA sea conocida delante de TODOS los hombres”
¿También delante de aquellos que nos ofenden y nos humillan? ¿Y quién es gentil, amable y comprensivo conmigo? ¿No lo hemos pensamos?
Yo me declaro incompetente.
Esto es una locura, es irracional, no cuadra con nuestra mente lógica y natural.
¡El apóstol es masoquista! pensaba por algún tiempo, o disfrutaba de una REVELACIÓN, o de algún tipo de vida, que yo no conocía y no tenía.
Sin duda Pablo lo había aprendido de Jesús, a quién había perseguido, y ahora era su discípulo; de quién está escrito: “Por el GOZO puesto delante de él, sufrió la humillación de la cruz, menospreciando el oprobio”
¿Cómo podría tener GOZO delante de Él, sufriendo la humillación y martirio de la cruz?
¿Cómo podría tener GOZO delante de Él, sufriendo la humillación y martirio de la cruz?
Hasta que descubrí, que ni Pablo, ni Jesús eran masoquistas, ellos tenían la REVELACIÓN de la VIDA DE DIOS, de la Paternidad de Dios, y como hijos de Dios podían disfrutar de esa VIDA DIVINA por sobre las circunstancias que tuvieran que vivir.
PABLO disfrutaban de UNA VIDA SUPERIOR, la cual es ESPIRITUAL y ETERNA, la Vida de Jesús, que no sólo le permitiría vivir la eternidad con Dios, sino que la podía experimentar sobre esta tierra, es la Vida indestructible de Dios, que nada ni nadie puede destruir. Una Vida Superior llena de gracia, de poder, de amor, y de GOZO en el Espíritu Santo.
Era la Vida que Pablo había recibido de Jesús, la Vida que por diseño y creación Adán y Eva disfrutaron en el huerto, y que por causa del pecado perdieron en Edén, pero que Jesús vino a restaurar.
“Esta es la VIDA ETERNA enseñaba Jesús, que te conozcan a ti el único Dios verdadero, y conozcan a tu Hijo, a quién tu enviaste”
“Yo he venido para que tengan Vida, para que la tengan en abundancia”
“Yo les doy Vida Eterna”
Pablo, de haber sido un perseguidor de la fe, había experimentado el perdón de Dios y había recibido la VIDA ETERNA en Jesús, y su vida ahora era un testimonio de la obra salvadora y redentora de Dios para todos los hombres.
Hoy sabemos, que todo aquel que ha nacido del Espíritu de Dios, ha recibido la VIDA DIVINA de Dios, ha recibido el perdón de todos sus pecados, el amor y el GOZO de la salvación.
El GOZO de la salvación, es fruto de esta Vida que nos llena de fe, de confianza en Dios y en sus promesas, es el GOZO que nos permite caminar sobre las aguas y no ahogarnos, caminar sobre el fuego y no quemarnos, que restaura nuestra relación con Dios para amarle y servirle, y estar dispuesto a dejarlo todo como Pablo, por amor a Él.
¿Recuerdas esa maravillosa experiencia, cuando Dios y su Espíritu era tan real en tu vida?
Si nunca lo has experimentado, sepas en este día, que cuando te vuelves de corazón a Dios, no sólo hay GOZO en los cielos, sino que tu corazón será lleno del GOZO de la salvación.
¿Cómo fue que perdimos el GOZO del Señor?
¿Será que como las vírgenes insensatas, no compramos aceite, y no estuvimos preparados para la venida de nuestro Señor?
¿Será que lo tuvimos por tardanza, y dejamos enfriar nuestro corazón?
La sabiduría del apóstol Pablo nos enseña, que él nunca lo tuvo por tardanza, y nunca permitió que se enfriara su corazón, nunca perdió el GOZO de la salvación. “El Señor está cerca” era su diaria confesión, y el GOZO del Señor era su fortaleza.
Pablo nunca permitió, que las circunstancias que le tocara vivir, las cuales no fueron fáciles, porque muchas de ellas le acercaron a la muerte, ocuparan el lugar del Señor en su corazón.
Pablo nunca permitió, que los afanes de la vida, que el mal testimonio de otros, u otra adversidad, le robaran el Gozo de la salvación, por el contrario, con acción de gracias en oración y ruego ponía diariamente delante del Señor lo que le tocara vivir, pues así nos exhorta a continuación:
“Por nada estén afanosos, sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”
Sin duda Pablo lo había aprendido de su maestro, el Discípulo Perfecto, de quién testifica el apóstol Pedro: “El nos dejó ejemplo, para que sigamos sus pisadas; el cuál no hizo pecado, ni hubo engaño en su boca; quién cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino que encomendaba su causa al que juzga justamente”
Pablo había aprendido que para mantener el GOZO de la salvación, y mostrar GENTILEZA DELANTE DE LOS HOMBRES, primero debía aprender a estar DELANTE DEL SEÑOR, entregando todos sus afanes, todas sus preocupaciones y problemas que la vida le presentara, en toda oración y ruego, y con acción de gracias.
Descuidar esta “BUENA PARTE” como había enseñado Jesús, daría lugar a los deseos de su carne, a su naturaleza caída y rebelde, la cual nunca estaría dispuesta para Dios.
Pablo sabía que si perdía el Gozo de la salvación, su corazón se llenaría de temores, dudas, quejas y amarguras, y como muchas veces nos ha pasado a nosotros, cuando hemos quedado expuestos en nuestra pobreza de espiritual, a los duros golpes de la vida y a los ataques del maligno, el enemigo de nuestra alma; habiendo olvidado las palabras de Señor:
“Ustedes son pámpanos, no tienen vida en si mismos. Yo soy la Vid verdadera, Yo soy la Vida eterna, sin mí o separados de mí, como los pámpanos se secarán, y serán echados al fuego por su inutilidad”
Jesús es la única FUENTE de VIDA, es la única FUENTE de AGUA VIVA que quita la sed, el verdadero Pan que nutre nuestras almas. Así nos exhorta el Señor:
“Dos males ha hecho mi pueblo. Me dejaron a mí Fuente de Agua Viva, y cavaron para sí cisternas rotas, que no retienen el agua”
¿No ha sido esa nuestra realidad? y ¿qué hemos logrado?
Aparte de haber perdido la fe, haber perdido el Gozo del Señor, haber perdido su Paz, despojado de los recursos espirituales frente a la vida, sucumbiendo frente a las tentaciones y sus dificultades. Vivimos como cualquier hombre natural, presos de nuestro egoísmo, ira, celos, envidias, malhumorados e impacientes, con una sola diferencia, que ahora somos religiosos.
Frente a la verdad del Evangelio del Reino, que es poder de Dios para salvación, amor y Gozo en el Espíritu Santo.
Pablo lleno de la Vida y del GOZO de Dios es un testimonio de su abundante fruto, así lo declara a continuación: “ Que LA PAZ de DIOS, que sobrepasa todo entendimiento, ha guardado su corazón y sus pensamientos en Cristo Jesús”
Pablo no solo disfrutaba genuinamente del GOZO del Señor, también disfrutaba de la PAZ de Dios en medio de las tormentas de la vida.
¿Estaremos condenados a seguir viviendo en esta condición? ¿Habrá esperanza para los que hemos enfriado el corazón, y hemos perdido nuestro Primer Amor?
.
¿Cómo podemos recuperar el GOZO de la salvación?
De la misma manera que lo obtuvimos la primera vez, cuando nos arrepentimos, cuando humillamos nuestro corazón DELANTE DEL SEÑOR. Cuando recibimos nuestra salvación, o como también David, rey de Israel, quien después de haber perdido el Gozo de la salvación por haber pecado, se humilló y clamó DELANTE de Dios: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio. Y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu Santo Espíritu. Vuélveme el Gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente”
Dios solícito por sus hijos, se volverá a nuestro corazón, sanará nuestra tierra, perdonará nuestros pecados, y derramará su Espíritu una vez más sobre nuestros corazones, y restaurará todo lo perdido.
¡REGOCIJAOS EN EL SEÑOR SIEMPRE!
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