sábado, 19 de abril de 2014

DOS MALES RECLAMA DIOS


DOS MALES RECLAMA DIOS  “Una reflexión en el camino”
Por Guillermo Ávila
 

“Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, FUENTE DE AGUA VIVA, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen  agua” Jeremías 2:13

Son las Palabras de Dios por medio del profeta Jeremías a su pueblo Israel, diagnosticando correctamente su condición moral y espiritual, y anunciándoles las consecuencias que les traerá sobre esta tierra.

A no mediar un cambio de actitud y una correcta  decisión, el cautiverio babilónico sería inminente, una de las experiencias  más dolorosa y desastrosa, vivida por Israel como nación en  su larga historia.

No hay dudas del intento de Dios para evitarles esta dolorosa experiencia: “Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada. Santo era Israel a Jehová, primicias de sus nuevos frutos”

Sus pensamientos, son pensamiento de bien y no de mal, son de salvación para su pueblo.

Las causas y el origen del sufrimiento humano no nacen en Dios, su naturaleza es amor, y es así como el profeta les anuncia:

“Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe pues; y ve cuan malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos”

Dios es FUENTE DE BIEN, ES  FUENTE DE AGUA VIVA  para los hombres, para todas las familias y para todas las naciones de la tierra.

Es tu maldad la que te castigará, es tu rebeldía la que te condenará.

“Los cautiverios dolorosos” en nuestras vidas se originan dentro de nosotros y no en Dios, se originan cuando abrimos nuestro corazón al mal y a la rebeldía, decisión que nos llevará  a comer lo malo y  lo amargo de la vida.

Esa fue la triste experiencia de Judas, a quien Jesús llamó su amigo, quién permitió que satanás entrara en su corazón.

Esa fue también la experiencia de aquel hijo que decidió  irse de su casa, y malgastar toda su herencia. Su decisión lo expuso al mal, a la humillación,  al dolor y a la amargura de la experiencia  lejos de su hogar.

El amor del Padre nunca estuvo en juego, su amor siempre fue mayor que sus malas decisiones y del malgaste de los recursos heredados. El amor del padre siempre estuvo con los brazos abiertos para acogerlo, perdonarlo y restaurarlo bajo la sombra de su amparo.

El mundo entero está bajo el maligno y sus huestes de maldad que operan permanentemente, habitar bajo el altísimo, es morar bajo la sombra del omnipotente, es verdadero refugio y bendición para todos quienes se refugian en Él.

El alejarnos de Dios y apartarnos de su temor, es exponernos a las influencias de maldad, a la vergüenza, y a la humillación. Es entregarnos al “cautiverio”

Dios fue claro en su diagnóstico: “ME DEJARON A MI, FUENTE DE AGUA VIVA”

Si el diagnóstico es claro, también debe ser claro el tratamiento, para garantizar una plena restauración.

Reconocerlo, y volverse al Señor es un camino probado a través de la historia, es lo que las Escrituras definen como “ARREPENTIMIENTO” “VOLVER EN SÍ”

Es lo que hizo el hijo pródigo y fue restaurado, fue lo que no hizo Judas y terminó ahorcado.

Era el camino que Dios esperaba de su pueblo,    que enderezaran su senda, para restaurarles y evitarles el sufrimiento del cautiverio.

Así lo describe el profeta:
“¿Qué tienes en el camino de Egipto, para que bebas aguas del Nilo?” y
“¿Qué tienes tú en el camino de Asiria, para que bebas aguas del Éufrates?”

¿No te soy Yo verdadera FUENTE DE AGUA VIVA? Es el reclamo de Dios.

¿Por qué has decidido cavar para ti cisternas propias, cisternas que no retienen agua?
¿No te soy Yo mejor que el agua de Egipto, o mejor que el agua de Asiria?

Israel decidió refugiarse en Egipto y fue defraudado y quebrantado.
Israel decidió refugiarse en Asiria y terminó en cautiverio.

Amigo(a) y hermano(a):
No basta un buen diagnóstico, el tratamiento debe ser el adecuado: ¿Qué decisión tomarás  a las puertas de un cautiverio? ¿Esperarás estarlo para reaccionar, con el peligro de que sea demasiado tarde?
Dos males reclama Dios sobre las naciones:
 
“Me dejaron a mí, FUENTE DE AGUA VIVA, y
CAVARON PARA SÍ cisternas rotas, que no retiene agua”

sábado, 15 de febrero de 2014

¿QUÉ ESPERA DIOS DE MÍ?


¿QUÉ ESPERA DIOS DE MÍ? “Una reflexión en el camino”
Por Guillermo Ávila


¿Qué pide el Señor de los hombres? 
"Solamente que lo honren y sigan todos sus caminos; que lo amen y lo adoren con todo el corazón y con toda su alma, y que cumplan sus mandamientos y sus leyes, para que les vaya bien” Deuteronomio 10:12
Todos los seres humanos, en toda su historia, han buscado agradar y satisfacer el corazón de Dios, en su ignorancia, su búsqueda le ha producido muchas frustraciones y  decepciones, porque Dios no es tan tangible, no se adecua a nuestros planes o pensamientos, él es Dios y lo seguirá siendo por toda la eternidad.

Aunque Dios declara en su palabra que sus pensamientos para los hombres son de bien y no de mal, los hombres muchas veces en la nublada interpretación de los acontecimientos de la vida, juzgamos mal, y hasta culpamos a Dios de nuestras desgracias y tragedias.
¿Quién no se ha enojado con Dios?

¿Quién no ha considerado muchas veces sus juicios injustos, y equivocados sus caminos por no satisfacer nuestras expectativas?

Dios no es como nosotros y sencillamente no piensa como nosotros. 
Nosotros somos egoístas y siempre juzgamos las cosas de acuerdo a nuestra personal conveniencia.
Que lamentable aquellos “representantes de Dios” que hacen ver a Dios como una persona como ellos, egoísta, manipulador, que solo piensa en su propio beneficio, o nos hacen ver a un Dios, religioso como ellos, que nos impone yugos, que ni ellos mismo pueden sobrellevar, produciendo grandes decepciones en las multitudes de sinceros buscadores de la verdad.

Consecuencia de todo aquello es ver a muchos frustrados en su espiritualidad, buscando una experiencia para su vida sin Dios o lo más lejos de él, haciendo más terrible el desenlace y el destino de sus vidas.
Si tú y yo queremos experimentar el bien de Dios, su bendición, sencillamente debemos regirnos a lo que él nos dice:


¿Qué espera Dios de mí?
¿Qué pide Dios de ti?


La misma pregunta que Dios le hizo a su pueblo algunos miles de años atrás cuando a las puertas de la Tierra Prometida, les garantizaba que aquella sería una tierra de bendición para ellos, donde serían prosperados y bendecidos juntos a sus familias, y todas sus posesiones, si tan solo atendían su consejo.
¿Qué Dios les pedía de acuerdo a nuestro texto?


1.- QUE LO HONRARAN.
 Esto es tenerle en alta estima,  respetarle en su sabiduría y en sus juicios, que estos nunca serían para su mal sino para el bien de ellos. Que confiaran en él y su palabra.
2.- QUE CAMINARAN EN SUS CAMINOS.
La vida siempre  nos presentará muchos caminos, el mundo siempre nos ofrecerán muchas alternativas ligadas a la vanidad, a las posesiones, a la codicia, a las drogas, etc. 
Dios nos pide que escojamos los suyos, que voluntariamente sujetemos nuestro albedrío a su voluntad, y si en algún momento parecieran cerrados sus caminos, confiáramos, él puede abrir nuevas sendas delante de nosotros a fin de llevarnos al bien y su bendición. 
Que usemos nuestra libertad para decidir, decidiendo por sus caminos, los que siempre serán justos y verdaderos.


3.- QUE LO AMEMOS CON TODO EL CORAZÓN Y CON TODA NUESTRA ALMA.
Hay tantos amores que procurarán conquistar nuestro corazón, hay tantas emociones y sentimientos que procurarán desviar nuestra atención de él. Él desea que lo tengamos siempre en el centro de nuestro corazón, que lo guardemos y lo consagremos a él todos los días de nuestra vida. Él nos anhela celosamente.
4.- QUE LO SIRVAMOS CON TODO EL CORAZÓN Y EL ALMA. 
La vida es un servicio y todos los días servimos, servimos en la casa, servimos en el trabajo, servimos en el colegio y también en la iglesia. Todos los días servimos a los demás. Dios desea que ese servicio sea a Él, pues es la única forma de que no nos cansemos de hacer el bien, es la única forma que lo haremos sin amargura y sin quejarnos, si lo hacemos a Él, lo haremos con alegría y con acción de gracias. Todo lo que hagan sea de palabra o de hecho, háganlo en su nombre.


5.-QUE GUARDEMOS SU PALABRA. 
Si no la observamos y no la guardamos ¿Qué garantiza no equivocarnos? 
En nosotros no hay sabiduría, él es la sabiduría. 
Su palabra es lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino. La bendición de Dios no es para los que leen o los que escuchan, es para los que guardan su palabra, de ellos es la bendición de Dios.
Necesitamos meditar en ella todos los días para guardarla, solo así seremos como árboles plantados junto a las corrientes de aguas, que da su fruto a su tiempo, su hoja no cae y en todo son prosperados.

Antes del fruto son las hojas, y por las hojas se conoce el árbol y garantiza su fruto. Las hojas son el testimonio de Dios en la vida de los hombres, el cual no debe caer en tierra, debe permanecer, hasta la manifestación del fruto, la bendición de Dios.
Dios no quiere que seas un árbol con sus hojas por tierra, quiere que seas un árbol lleno de fruto, con sus hojas verdes, bendecido(a) por Dios.


¿QUÉ ESPERA DIOS DE MÍ?
Que lo honre, que ande en sus caminos, que lo ame, que lo sirva, y que guarde su palabra.







miércoles, 12 de febrero de 2014

EN LA CASA DE MI PADRE


EN LA CASA DE MI PADRE “Una reflexión en el camino”
Por Guillermo Ávila




“No se turbe vuestro corazón, creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino” Juan 14:1-4
Eran momentos  de turbación en los discípulos, Jesús les venía anunciando acerca de su partida, de la necesidad de ir y morir en la cruz, pero para ellos,  que lo habían dejado todo por seguirle, eran momentos de decepción y turbación a pesar de la promesa de Jesús que no los dejaría solos, que les enviaría al Espíritu Santo, quién estaría con ellos, como él lo había estado durante más de tres años.

¿Dónde iba Jesús?
Claramente lo expresa, a la Casa de su Padre, y su deseo era que ellos también estuviesen con Él en ese lugar donde habían muchas moradas: Quiero que donde Yo estoy, vosotros también estéis”

Por esta causa, era necesaria su partida, para poder prepararles la posibilidad de que ellos también accedieran a ese Glorioso lugar: “Voy pues a preparar lugar para vosotros”
¿Quién necesitaba preparación? ¿Qué lugar se debía ordenar y limpiar adecuadamente? ¿El Cielo? ¿La Casa del Padre?

El Cielo, la Casa del Padre, es perfecta, es santa y es gloriosa. No necesita de ninguna reparación ni limpieza.
Nosotros, los seres humanos, necesitamos ser ordenados, limpiados y vestidos adecuadamente para acceder a ese maravillo lugar, Jesús reveló esa condición: “Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Más el enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes”

La Misión de Jesús era abrir el camino al Padre y preparar un pueblo santo para El.
Cristo por amor se entregaría en la cruz, para santificarnos, para purificarnos en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentarnos al Padre como un pueblo glorioso, que no tuviese manchas ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santo y sin mancha, porque Dios es Santo, Santo, y Santo.

Jesús  debía ir a la cruz, pues en ese lugar nos prepararía para acceder a las Moradas eternas.
Jesús en la cruz como cordero debía morir por nuestros pecados, y tomar sobre sí el castigo de nuestras transgresiones.

Es en la Cruz donde nuestros pecados fueron perdonados, nuestras almas fueron salvadas de su eterna condenación, en la cruz Cristo nos redimió, nos lavó por medio de su sangre y nos vistió adecuadamente para morar eternamente con Él junto a su Padre.
En ese acontecimiento el velo del templo se rasgó, y el camino al Padre quedó accesible para todos los hombres.

Dios le dio un visión al apóstol Juan de estas Moradas eternas, del Cielo, donde Dios tiene su trono y los redimidos por medio de la sangre del Cordero disfrutan de su gloriosa presencia: “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y declaraban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero”
Jesús vino para llevarnos al Padre y para mostrarnos el camino.

“Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino”

Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?
Jesús dijo a Tomás y nos dice a nosotros hoy: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”

Al Padre no van los “buenos” pues todos somos pecadores y hemos sido por causa del pecado destituidos de su gloria.
Al Padre van los que han creído en el sacrificio de Cristo, y han sido lavados por medio de su sangre, reconociéndole y confesándole como el Señor de sus vidas.

“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”
Esta es la palabra de fe que predicamos.


miércoles, 6 de noviembre de 2013

¡BASTA DE MIGAJAS!


¡BASTA DE MIGAJAS! “Una reflexión en el camino”
Por Guillermo Ávila

                                



“Cuando Jesús lo vio  allí acostado y se enteró del mucho tiempo que llevaba así (38 años), le preguntó: ¿QUIERES SER SANO?
El enfermo le contestó:
Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando se remueve el agua. Cada vez que quiero meterme, otro lo hace primero.
Jesús le dijo:
¡LEVÁNTATE, TOMA TU CAMILLA, Y ANDA!
Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su camilla, y anduvo”

El “ESTANQUE DE BETESDA”  es el lugar donde ocurre esta historia,  se ubicaba en la parte trasera del Templo de Jerusalén, junto a la PUERTA DE LAS OVEJAS, puerta de servicio usada para el ingreso de los animales preparados para los holocaustos. Estos estanques se habían usado como  lavaderos de los animales a sacrificar, pero que al tiempo de Jesús,  los sacerdotes del Templo  los habían transformado en un lugar de “MIGAJAS DE MISERICORDIA” donde  multitud  de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que no tenían acceso por reglamentación sacerdotal al Templo, se ubicaban en  este maloliente e insalubre lugar sustentados por la  esperanza  de que “de vez en cuando” un ángel removiera sus aguas, y permitiera que uno de entre TODOS fuese sanado.

Estas discriminatorias decisiones humanas  tergiversan el  gran amor de Dios, y su buena voluntad frente a  las dolorosas realidades humanas, creando estas "instancias religiosas"  de MIGAJAS DE MISERICORDIA, que solo acrecientan el dolor y la miseria humana, pervirtiendo la maravillosa imagen de Dios y transformándola para la gente, en la imagen de un Dios sin misericordia, discriminatorio y cruel.

Dios había diseñado y establecido “EL TEMPLO” como el lugar de SU MORADA  en medio de su pueblo, para que TODOS sus hijos viniesen a adorar  trayendo sus ofrendas de gratitud, donde todos celebraran con alegría sus fiestas recordatorias del inmenso amor, y cuidado  de Dios a  través de su historia.

Era un lugar para orar y entregar sus cargas.
Era un lugar para recibir  perdón y tomar nuevas fuerzas para la vida.
Era el lugar de comunión de Dios con su pueblo.

Lamentablemente los sacerdotes lo habían transformado en una cueva de ladrones y de mercado.

Los sacerdotes lo habían transformado en un  centro de poder político y religioso sobre la nación, un lugar  inaccesible para los pobres, ciegos, cojos paralíticos y enfermos.

Hoy hay muchos lugares con similares características y tantos otros lugares de difícil acceso para los pobres y necesitados, ¿Cuántos enfermos mueren en los pasillos, en largas esperas, sin recibir una adecuada atención médica?

“El celo de Dios” estaba sobre Jesús al visitar Jerusalén y su templo en una de sus fiestas, a pesar de los cánticos, y aparente alegría del pueblo, Jesús sabía que esa alegría no alcanzaba a todos sus hijos, y que había una multitud que no disfrutaba de la fiesta, y se encontraba  en un lugar de dolor y sufrimiento, oculto a la vista de todos los visitantes y turistas de Jerusalén, era EL ESTANQUE DE BETESDA.

Jesús sensible al dolor humano, y consecuente a su misión en favor de los desvalidos y perdidos cruza el templo, atraído por los gemidos de dolor, de impotencia y frustración de aquella multitud de cojos, ciegos, enfermos y paralíticos, impedidos de disfrutar de tantos beneficios y regalos de la vida, y que debían conformarse con  “competir” por unas MIGAJAS DE MISERICORDIA, atribuidas a un ángel que de “vez en cuando”  removía las aguas del estanque, para permitir  que solo UNO de toda aquella multitud, fuese sanado.

Eso es lo que lamentablemente hace la “religión”, discrimina, desarrolla la competitividad por los beneficios de la fe, transforma las inagotables misericordias de Dios en actos de MIGAJAS DE MISERICORDIA, manipulando la abundancia de los beneficios de la gracia de Dios, para los egoístas intereses de una élite dominante y abusiva.

Jesús vino a deshacer las obras del diablo, Jesús vino a sacar a luz y a manifestar las tinieblas, Jesús vino a salvar lo que estaba perdido.

“El Espíritu de Dios está sobre mí, fueron sus palabras. Me ha enviado Dios a dar buenas nuevas a los pobres, a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos”

Jesús vino como "AGUA VIVA" sobre una sociedad quebrajada por la sequedad del pecado, y de las injusticias de la vida.

¿QUIERES SER SANO?
Fueron las palabras que como un rayo de luz irrumpen en medio del dolor, de los labios de Jesús.

Quien ha vivido 38 años bajo un sistema religioso discriminatorio, como este paralítico junto al estanque,  no puede concebir  en su mente tanta bondad y misericordia a su alcance, está bloqueada por las innumerables  experiencias frustradas,  sus oídos están atrofiados y contaminados por la incredulidad ante tantas injusticias vividas. No pueden oír  y creer la PALABRA DE DIOS, que viene como un bálsamo sobre su vida quebrajada: ¿QUIERES SER SANO?

“Señor, no tengo quien  me meta en el estanque cuando se agita el agua, no tengo quien me ayude a arrastrarme por el suelo, cuando yo voy,  otro lo ha hecho primero”

Esa fue su respuesta, cuando bastaba solo un ¡SÍ, QUIERO!

No son similares sus argumentos a los nuestros, cuando viene  la PALABRA DE DIOS sobre nuestras acumuladas frustraciones e imposibilidades. Satanás y la vida se han encargado de edificar fortalezas de incredulidad en nuestras mentes que nos impiden creer y confesar, a pesar de nuestra inmensa necesidad, un ¡SI QUIERO!

¿QUIERES UN MILAGRO?
¿NECESITAS UN MILAGRO?

Jesús conoce tu dolor, y viene ante tu sufrimiento.

SU PALABRA  ES CREADORA, ES ESPÍRITU Y ES VIDA, cual espada de dos filos en sus manos, cruza los umbrales de la religión, del dolor, cruza los umbrales de la frustración y de la impotencia humana, para tocar tu espíritu adormecido e impartirle su vida:

¡LEVÁNTATE, TOMA TU CAMILLA, Y ANDA!

El paralítico tenía que sacar la vista de sí mismo, tenía que sacer los ojos de su frustrada racionalidad, y ponerlas en la Palabra Viva que Dios le estaba entregando:

¡LEVÁNTATE, TOMA TU CAMILLA, Y ANDA!

Eran como una corriente de vida en su interior, que empezaba a correr por sus venas cuando escuchaba:

¡LEVÁNTATE, TOMA TU CAMILLA, Y ANDA!

Es el poder de LA PALABRA DE DIOS, es el  poder de su PALABRA CREADORA, la misma PALABRA que transformó una tierra cubierta de caos y tinieblas en un lugar maravilloso, con un sol que alumbra y nos deja ver la belleza de su creación.

LA PALABRA DE DIOS abre e ilumina su entendimiento, la palabra de Dios libera su imaginación oscura y negativa para verse en UN NUEVO TIEMPO, para verse corriendo y realizando aquellas cosas que por 38 años no había podido realizar:

¡LEVÁNTATE, TOMA TU CAMILLA, Y ANDA!

Podía sentir esa corriente como fuego en sus pies volviéndolos a la vida, podía sentir el poder de la Palabra sobre su mente y sobre su cuerpo impulsándolo a ponerse en pie, a tomar su camilla, y correr por las calles de la ciudad  llevando esta buena noticias a los suyos.

¿Cómo el pecado a frustrado el sentido y el valor de la vida humana?

De verdad creo que con la visita de Jesús, ese estanque de Betesda quedó vacío, ya no se necesitarían más sacrificio de animales, más sacrificios de dolor y sufrimiento, porque Jesús cargaría en la Cruz todos nuestros pecados, y sanaría todas nuestra dolencias.

La PALABRA  de Dios no ha cambiado, sigue vigente para todos los hombres, y está vigente para tu condición hoy, en los labios de un Cristo resucitado que te dice no te conformes,  ¡BASTA DE MIGAJAS!
 
Jesús ha venido para darte vida y Vida en abundancia, una Vida que no se acaba con la muerte, continua por toda la eternidad: Yo les doy VIDA ETERNA.

¡LEVÁNTATE, TOMA TU CAMILLA, Y ANDA!
 
Hoy Dios cambia tu condición, hoy es el comienzo de un nuevo día:

¡LEVÁNTATE, TOMA TU CAMILLA, Y ANDA!

Por esta Palabra Dios rompe cadenas de dolor, rompe ligaduras de impiedad, derriba y deshace fortalezas mentales de incredulidad y racionalidad, imparte vida y vivifica tu espíritu, trae fe y aliento a tu corazón, cualquiera sea tu condición:

¡LEVÁNTATE, TOMA TU CAMILLA, Y ANDA!

Y sumérgete en la abundancia de SUS MISERICORDIAS: “BASTA DE MIGAJAS”

 

 

 

miércoles, 30 de octubre de 2013

HIJOS CON PROPÓSITO

HIJOS CON PROPÓSITO "Una reflexion en el camino"
Por Guillermo Avila




Lamentablemente hoy nacen muchos hijos sobre esta tierra sin un propósito definido para sus vidas. Muchos de ellos fueron gestados sin amor, sin ninguna planificación, sin fe y sin esperanza. Tal vez fue el fruto lamentable de una violación, de un enamoramiento ciego e irresponsable, de la inmadurez de la adolescencia, de una reacción de rebeldía, por egoísmo, por envidias, celos, un capricho o simplemente porque quedó embarazada.

Estos hijos en su mayoría crecerán sin propósito en la vida, cargando en sus inocentes corazones las frustraciones, resentimientos o insatisfacciones de sus propios padres, las que sin duda, se irán acrecentando en el trascurso de sus vidas, sobrellevando traumas psicológicos, problemas de adaptación, de personalidad, inseguridad, complejos, agresividad, esquizofrenias, etc.

Una vez escuché la expresión de un hombre cargado de violencia, odio y resentimiento: “Soy así por VENGANZA, venganza por haber nacido”

¿Cómo hemos podido alejarnos tanto del maravilloso propósito divino para la gestación de los hijos?

¿Cómo el pecado y nuestra desobediencia pueden robarnos tanta bendición?

Si Dios creó al hombre y le construyó una HERMOSA CASA en un HUERTO, rodeada de preciosos árboles, de todas las especies, variadas plantas y todo tipo de flores, hermosas aves, animales, ríos, etc.
Los creó en amor para su placer, les dio su imagen, les compartió su amistad y compañía, los bendijo para que fructificaran y se multiplicaran bajo su protección y bendición sobre esta tierra, hasta llenarlo todo del conocimiento de la gloria de Dios, como las aguas cubren el mar.

"Los hijos son herencia de Jehová, cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud” “Bienaventurado el que llenó su aljaba con ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta” “Los hijos son como plantas de olivos alrededor de su mesa” Son su defensa ante cualquier juicio o acusación. Es el fruto de todo varón que teme a Jehová.

ES LA PROPUESTA DEL REINO DE DIOS PARA EDIFICAR UNA SOCIEDAD SANA Y BENDECIDA: “HIJOS CON PROPÓSITO”

Los hijos necesitan saber y conocer la revelación del Propósito de Dios para sus vidas, el por qué y para qué de su existencia sobre esta tierra.

Los hijos necesitan padres comprometidos con el Reino de Dios, conocedores de su Propósito, para su familia y formación de sus hijos.

Padres que revelen a sus hijos: “Que son herencia de Jehová, que Dios los entretejió en el vientre materno, y que ha determinado un destino y propósito para sus vidas, que no necesitan vagar en oscuridad buscando descubrir por si mismos una razón para vivir”

Los hijos necesitan saber que Dios les ha amado desde antes de la fundación del mundo, que su amor es eterno e incondicional, independiente a sus errores y debilidades en el desarrollo de sus vidas.

Los hijos necesitan crecer junto a padres que les amen como Dios les ha amado en Cristo, padres que revelarán la maravillosa paternidad de Dios, paternidad que les acompañará durante toda la vida y por toda la eternidad.

Los hijos necesitan crecer en una familia con padres fieles, honestos, que hablen verdad, que no sean iracundos ni soberbios, que sean hospedadores, justos, amantes de lo bueno, dueños de sí mismos, sin vicios que deshonren su integridad.
Padres obedientes, sumisos y humildes, de quienes aprenderán la obediencia y la humildad.

Los hijos necesitan crecer junto a padres que se aman, que se respetan, que les entregan juntos una cobertura de amor, afecto, corrección, disciplina y amonestación del Señor, para verles crecer sanos física, emocional, y espiritualmente.

Los hijos necesitan saber que Dios los ha provisto de dones y gracia, que deben descubrir y desarrollar en sus vidas para poner al servicio de su Propósito y de los demás.

Los hijos necesitan crecer en una familia unida, junto a otros hermanos con quienes aprendan a compartir, a amar, a negarse asimismo, a pedir perdón, a servir y a respetar a los demás.

Los hijos necesitan crecer en un contexto de pueblo de Dios, constituido por hombres y mujeres que lo confiesan como Señor, que le aman y que viven bajo su temor, que se respetan, se honran los unos a los otros, comparten con sencillez de corazón sus alegrías y tristezas, y sobrellevando las cargas los unos con los otros.

Los hijos necesitan crecer en un contexto social para aprender la misericordia, la solidaridad, la tolerancia y la generosidad, donde puedan expresar la vida de Dios, dar testimonio de su amor y colaborar con la restauración de su Propósito Eterno sobre esta tierra.

Sin la presencia y bendición de Dios es una misión imposible, pero Él dijo: "Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin"

HIJOS CON PROPÓSITO son el fruto de Él, por Él y para Él.

lunes, 21 de octubre de 2013

ENSÉÑANOS A CONTAR NUESTROS DÍAS


ENSÉÑANOS  A CONTAR  NUESTROS DÍAS “Una reflexión en el Camino”
Por Guillermo Ávila


“Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestra mente alcance  sabiduría” 
Salmo 90:12
Estas palabras corresponden a Moisés, meditadas tal vez en el desierto, cerca de cumplir sus ochenta años, al ver que todos sus sueños y esperanzas iban muriendo  juntamente con él.  

E
n el versículo 10 escribe:
“Setenta son los años que vivimos; los más fuertes llegan hasta ochenta; pero el orgullo de vivir tanto solo trae molestias y trabajo. ¡Los años pasan pronto; lo mismo que nosotros!”

Quién conoce la historia de Moisés, sabe que Moisés realmente comenzó  a vivir y a escribir su historia a sus ochenta años; cuando Dios se le revela  en aquella zarza ardiendo en medio del desierto, cuando lo llama a la gloriosa misión de rescatar a su pueblo de la esclavitud de Egipto.

Muy poco sabemos de esos cuarenta años en el desierto antes de su llamado, es como un paréntesis en su vida, importantes sin duda para su formación, pero intrascendentes frente a la maravillosa historia que Dios comenzará a escribir en su vida.
Como también fue un paréntesis para la historia de ese pueblo, esos cuarenta años de más en el desierto, donde toda esa generación de varones rescatados de Egipto murieron, sin entrar en la Tierra Prometida, de los cuales sólo Josué y Caleb de toda esa generación registrarán sus nombres en la historia de la conquista de esa Tierra.

Sin duda, la manera en que nosotros los hombres contamos nuestros días sobre esta tierra, son muy distintos a como Dios los cuenta desde el cielo. 
Nuestra historia terrenal, nuestros  planes y sueños, pudieran ser significativos a nuestros ojos, pero intrascendentes a los ojos de Dios.
Podríamos  ser un profesional,  un político, o un empresario exitoso; y  haber alcanzado numerosos logros en esta vida, pero delante de Dios estar muerto, y sin una historia que trascienda en Él. 
Muchos un día con tristeza y angustia, por no tener ya otra oportunidad en la vida,  como fue la historia de Lázaro y el hombre rico contada por Jesús; se presentarán delante del tribunal de Dios desnudos,  sin ningún haber a su favor como fruto de la multiforme gracia de Dios recibida.

La verdadera historia del hombre delante de Dios, comienza a escribirse con su “nuevo nacimiento” en Cristo, donde Dios le hace una nueva creación, para caminar en las obras que Él ha preparado de antemano para el desarrollo de su vida. 
Lo que fuimos antes, las Escrituras las califican como obras muertas, de las cuales Dios nos ha rescatado.
La redención en Cristo es el medio para restaurarnos a su diseño original.

Como enseñó Jesús: "Lo que es nacido de la carne, carne es, y al polvo volverá.
Lo que es nacido del Espíritu, espíritu es; y  vuelve a Dios"
Cuando nacemos de nuevo, (del agua y del Espíritu), somos restaurados en la historia de Dios, y somos inscritos en el registro civil del cielo, en el libro de la Vida.

Desde ese día, comenzamos a escribir nuestra verdadera historia, según su calendario.
Podemos tener 15, 20 o 30 años desde nuestro "nuevo nacimiento" según el calendario humano, pero ser sólo un bebé espiritual para Dios, sin ninguna madurez y sin ningún fruto a nuestro haber, para presentarnos delante de Él.

"De modo que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí"  
"Él cuál pagará a cada uno conforme a sus obras"

Nuestros años se cuentan conforme a su Propósito en nuestras vidas, y se cuentan según sus días, porque un año es mucho tiempo para enmendar o corregir el corazón.
Debemos evaluarnos cada día en nuestro caminar y no cada año.
Es sorprendente  encontrar en las Escrituras largos periodos de tiempo, que no son registrados por Dios en la historia humana, largos periodos de oscuridad, cuando su pueblo era sometido por sus enemigos, o como  aquellos más de cuatrocientos años de esclavitud en Egipto, donde solo se registra su continuo clamor delante de Dios.
 
¿Qué historia estamos escribiendo?
¿Será una historia con registro celestial?

“Enséñanos a contar nuestros días, de tal modo que traigamos al corazón sabiduría" es nuestro texto.
Amigo(a) y hermano(a):
En Cristo hay Buenas Noticias, hay esperanza, porque podemos  revertir nuestra realidad, y podemos comenzar a escribir una historia que trascienda delante de Dios. 
Debemos reconocer y arrepentirnos de vivir tiempos perdidos y desenfocados de su historia.
Debemos con  humildad rectificar y enmendar nuestro camino, para volver a nacer y vivir para Él.
De nuestras historias perdidas y oscuras solo quedará un registro, nuestro clamor delante de Él.

"Clama a mí y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces"

"Porque todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo"
"Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros, a causa de vuestra desobediencia, y comeréis hasta saciaros y alabaréis el nombre del Señor vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros, y nunca más seréis avergonzados"

Así comenzará este nuevo registro, esta nueva historia que escribiremos delante de Dios, es una nueva vida y es sobrenatural.

"Si alguno está en Cristo, es una nueva creación, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas"

El Señor alumbrará nuestra oscuridad; restituirá y restaurará los años perdidos; y traerá con ellos su bendición sobre nuestras vidas, para marcar una descendencia que escribirá también una nueva historia para Dios.

Esta palabra de Dios determinará tu destino y tu historia:
"Porque la Palabra que he puesto en tu boca, y el Espíritu que he puesto en tu corazón, no faltará en la boca de tus hijos, y de los hijos de tus hijos, hasta la tercera y cuarta generación"

“ENSÉÑANOS A CONTAR NUESTROS DÍAS, DE TAL MODO QUE TRAIGAMOS AL CORAZÓN SABIDURÍA”

jueves, 10 de octubre de 2013

¡SI CONOCIERAS EL DON DE DIOS! Una reflexión en el camino


Una reflexión en el camino ¡SI CONOCIERAS EL DON DE DIOS! 
Por Guillermo Ávila



“Si conocieras el Don de Dios; tú le pedirías, y Él te daría Agua Viva,…y el agua que Él te dará será en ti una fuente de agua que salte para vida eterna” Juan 4:10,14
Dios busca y buscará incansablemente una oportunidad en nuestras vidas, para revelarnos su Propósito redentor.
Es Él, el verdadero amor que no busca su propio bienestar sino el del otro, y Jesús no será la excepción en nuestra historia.

Jesús  cansado del camino al pleno  calor del mediodía, y mientras sus discípulos van a comprar algo de comer se sentará junto al pozo de Jacob, ubicado en las tierras que Jacob heredó a su hijo José, en la ciudad de Sicar de Samaria, y en ese lugar esperará y  abordará a una mujer de Samaria, que vendrá a ese  pozo con el propósito de sacar agua para sus necesidades cotidianas.
Jesús revelará  su divinidad como el “Agua Viva” y su humanidad  expresada en el cansancio, hambre, y sed  a esta necesitada mujer.

Dios ha creado para ella esta maravillosa oportunidad en su vida, Él, quién conoce todas sus frustraciones y sinsabores con que la vida le ha golpeado, esta mujer  no despreciará la visitación de Dios a su vida.
¡DAME DE BEBER DE ESA AGUA!  será su respuesta.

¿Qué es el Agua Viva, y que efecto produce en quien la bebe?
El Agua Viva sacia la sed espiritual del hombre, y lo transforma.

El Agua Viva produce santidad, imparte Vida Eterna, y conforma al hombre a la imagen de Dios.
El Agua Viva tiene poder sobre el pecado, y sobre la muerte.

El Agua Viva sólo puede encontrarse en un POZO VIVO.
Jesús es ese Pozo Vivo, Jesús es esa Agua Viva que Dios ha enviado, para derramarla sobre cántaros humanos, cántaros de carne y hueso.

“Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, les daré un corazón nuevo, pondré mi Espíritu en ellos, y profetizarán de las virtudes y maravillas de Dios” anunciaban los profetas, y en Cristo esa Gloria se hizo palpable y visible a todos los hombres.
Nuestra  historia acontece junto al pozo de Jacob, e involucra tres  personajes de la historia humana, que en su tiempo y generación, gustaron y bebieron de su Agua Viva.

1.- JACOB, quien construyó el pozo.
2.- JOSÉ su hijo, quien lo heredó.
3.- LA MUJER  SAMARITANA, que viene al  pozo para saciar su necesidad de agua.
LA EXPERIENCIA DE JACOB

Jacob representa la lucha del hombre con su propia naturaleza en su búsqueda de Dios,  y refleja la obra del  Espíritu Santo guiándolo, para alcanzar este objetivo divino.

Jacob es  ejemplo de como el hombre procura con su astucia y engaño, (habilidades humanas),  erróneamente  alcanzar la bendición de Dios, resistiendo la sabiduría y consejo divino, y prolongando el proceso hasta el pleno quebrantamiento de su alma que para  Jacob, significaron largos 20 años, bajo la disciplina de  su amor.
Este proceso culminará exitosamente para en un lugar llamado Peniel, lugar donde Dios lo confrontará consigo mismo y salvará su alma. Desde ese día Jacob será llamado Israel, (príncipe de Dios), y pasará  a formar parte del linaje divino sobre esta tierra.

En Peniel Jacob tocó fondo en su vida, pero también fue el lugar donde se encontró con Dios cara a cara, y  pudo beber de su  AGUA VIVA,  salvar su alma, y ser transformado de un hombre engañador en un príncipe de Dios. Ese fue  el verdadero Pozo de Jacob,  y que dejó como herencia a su hijo José.

LA EXPERIENCIA DE JOSÉ
José fue un hijo  amado y deseado.
Fue un joven cercano al corazón de su padre Jacob,  soñador y positivo para enfrentar la vida, pero su actitud despertaría la envidia, y el celo de sus hermanos, que procurarían su mal y su muerte.
Como consecuencia de ello, José sería confrontado a  la muerte en un  pozo de parte de sus hermanos,  donde experimentaría la misericordia de Dios que le salvaría, fue ese el lugar donde comenzó  a beber de  su Agua Viva, que lo sostendría y sustentaría  durante largos y penosos años en Egipto, donde sería vendido por sus hermanos. Pero Jehová estaba con José.

En Egipto gustará  las agua turbias del Nilo, aguas de incomprensión, de amarguras, de injusticias y deslealtades, que lo llevarán a padecer injustamente largos años en una cárcel. Es en ese lugar donde tocará fondo su vida, y valorizará realmente  la herencia de la fe  de su padre Jacob,  el poder disponer de un pozo de Agua Viva, Agua  que lo  sustentaría  donde quiera que la vida le dispondría.
Ese Pozo de Agua Viva  fue la verdadera Fuente de gracia, sabiduría, e inteligencia, que hizo de José en Egipto un hombre fructífero, y le guió para alcanzar los designios divinos para su vida y para su pueblo.

LA EXPERIENCIA DE LA MUJER SAMARITANA
Creció en la ambigüedad religiosa de su tiempo y su discriminación social.
Su carencia de amor y la falta de sentido en su vida, la llevaron a sobrepasar  los límites morales de su época, experimentó cinco maridos y un conviviente, que no satisficieron en nada sus expectativas de la vida.
El  peso de su conciencia, la vergüenza y baja autoestima,  le hacían venir al pozo al intenso calor del  mediodía  para evitar la vergüenza, y encontrarse con personas que le juzgarían en búsqueda de agua necesaria para su sobrevivencia,  pero estas agua del pozo serían insuficiente para satisfacer las reales necesidades de su alma.

¿Cuántas noches de soledad  y angustia viviría esta mujer, donde elevaría con vergüenza sus ojos al cielo en búsqueda de una respuesta para su vida?
¿Cuántas lágrimas silenciosas derramaría en sus permanentes frustraciones?

Jesús conocía su corazón, y preparó ese momento del cielo para su vida, para brindarle una oportunidad  de conocer el verdadero pozo de Jacob, y la verdadera Agua Viva que contiene.
Cómo retumban en medio de los siglos las palabras de Jesús: “¡SI CONOCIERAS EL DON DE DIOS!  tú le pedirías Agua Viva, y Él saciaría de verdad las necesidades de tu vida”

¡SI CONOCIERAS EL DON DE DIOS!
Esas palabras partieron su alma, como una espada penetraron en su corazón. Eran palabras del dador del Agua Viva, del Pozo del cielo que se abría frente a sus ojos invitándole a beber  lo que nunca había bebido, y saciar la sed de su alma.

Esa mujer nunca volvió a ser la misma, porque  quién bebe de esta Agua Viva nunca vuelve a tener sed, es en él  una fuente que salta para vida eterna.
Salió corriendo, dejó su cántaro, transformándose ella en un  "cántaro" que contendría esta verdadera Agua, para compartir y contar la maravillosa experiencia vivida.

Amigo(a) y hermano(a):
Tal vez tú has tocado fondo en tu vida,  no ves ninguna salida, y no ves ninguna luz de esperanza.

Como Jacob, ves pasar el tiempo y no hay cambios, como José, las injusticias golpean tu vida y te sientes encarcelado, o  como esta mujer samaritana, has probado una y otra cosa, y nada ha satisfecho tu vida.
Sigue vigente la invitación de Jesús:
¡SI CONOCIERAS EL DON DE DIOS!

Es Dios, quién conoce tu condición, quién sale a tu encuentro en el  camino.
Sus palabras son para ti, pídele y te dará su AGUA VIVA,  saciará de verdad  tu sed, saciará tu alma. Y si lo llevas contigo, llevarás en ti el Pozo de Agua Viva.

Jesús es tu Luz de esperanza, quien  abrirá un nuevo día para tu vida.
Jesús salvará tu alma, y será en ti una Fuente de Agua Viva que saltará para Vida eterna.

¡SI CONOCIERAS EL DON DE DIOS!