jueves, 26 de junio de 2014

DIOS HA VISTO MI AFLICCIÓN


“DIOS HA VISTO MI AFLICCIÓN” Una reflexión en el camino
Por Guillermo Ávila
                  
                

“Como Agar había hablado con el Señor, le llamó “EL DIOS QUE VE”, pues decía: ¡DIOS ME HA VISTO Y TODAVÍA ESTOY VIVA! Génesis 16:13


Para alguien que ha nacido en esclavitud, como la mujer de nuestra historia llamada Agar, egipcia, quién ha sufrido humillación toda su vida, que ha vivido por las decisiones de otro, imposibilitada de formar una familia, de alcanzar una proyección personal y sin poder humanamente cambiar su destino, ¿Podría alguien convencerle de que Dios le ama?  ¿Que Dios conoce y ha visto su dolor? ¿Y que quiere cambiar el destino de su vida?


Las injusticias, la esclavitud, el maltrato, la humillación, dejan heridas imborrables en el corazón humano que solo Dios puede sanar, y borrar. 

Agar, sufriría las consecuencias de la inmadura fe de Abram, a quien Dios había llamado para bendecir y ser de bendición sobre esta tierra, pero en esta oportunidad, traería dolor y decepción en esta mujer que vivía en su casa, como esclava al servicio de su esposa Sarai.


Agar, representa a tantos creyentes, trabajadores e hijos, que quedan heridos y dañados en su proceso de crecimiento y desarrollo, por liderazgos inmaduros como el de Abram,  que apresuradamente toman decisiones pensando solo en ellos, sin buscar honrar a Dios y bendecir a quienes están  bajo su responsabilidad; sin importarles el daño, las heridas, y la desilusión que dejan por el camino.


Que inspirador es el liderazgo de Jesús, su madurez espiritual, que a pesar de sus 33 años en la plenitud de su vida, la dispone como una ofrenda al Padre en la cruz,  honrándolo, y con ello restaurar por amor la bendición de Dios sobre nosotros los hombres. ¿No es maravilloso y único?


Dios había prometido a Abram un hijo, una descendencia, pero ni él ni su esposa tenían la madurez para confiar y esperar en Dios su cumplimiento. No era fácil con más de 80 años y su esposa estéril; la presión social y cultural de ese tiempo sería más fuerte en Sarai, que su esperanza en la promesa de Dios. 

Ella presionó a Abram para que se allegara a Agar su esclava, para que según la costumbre de esa época, esta concibiera un hijo que por derecho sería suyo. 

Abram como muchos esposos, no pudo sostener su sacerdocio delante de Dios y de su mujer, cediendo a la presión de ella, al igual que cedió Adán ante Eva en el Huerto para comer del árbol prohibido, sufriendo de igual manera las consecuencias sobre sus respectivas familias.

Se desató un triste conflicto familiar entre Abram y su esposa, Agar comenzó a mirar con desprecio a  Sarai su ama por causa de su embarazo, por el cual ni siquiera había sido consultada, como esclava tuvo que disponerse a la voluntad y decisión de sus amos.

¿Te imaginas cuantos pensamientos habrán pasado por su cabeza?

 Había sido pisoteada, humillada y maltratada en los derechos fundamentales de la vida.

El resentimiento y la rebeldía son el primer fruto de la opresión.

Dios no creó al hombre para la esclavitud, ni para el maltrato.

Dios creó al hombre para vivir en familia, en respeto y en amor, contexto que solo lo puede generar la presencia, y el gobierno de Dios sobre los hombres.

Sarai enrostró a Abram la responsabilidad del conflicto familiar generado: "¡Tú tienes la culpa de que Agar me desprecie! ¡Yo misma te la di por mujer y ahora que está embarazada se cree más que yo!"

A lo que Abram contestó: "Mira, tu esclava está en tus manos; haz con ella lo que mejor te parezca"

A pesar de los años la naturaleza humana no ha cambiado; al igual que Adán y Eva, los hombres somos especialistas para culpar a los demás de nuestros errores, y lavarnos las manos como Pilato, y no asumir nuestra responsabilidad en los hechos de la vida. 

Frente a esta actitud, el hombre está condenado a sufrir en plenitud las consecuencias de sus errores.

Frente al maltrato angustiante de Sarai sobre Agar con un hijo en su vientre, sola y desesperada, se ve obligada a huir al desierto para salvar su vida, pensando volver a Egipto, su tierra natal.

Atrás quedaba la decepción de una pareja en conflicto, frustrada y decepcionada por no haber confiado en la promesa de Dios.

Camino al desierto una mujer, Agar, por un camino incierto sin propósito, en abandono y  soledad; sin hogar, sin recursos, sin un esposo que la defendiera, en oscuridad espiritual y con un bebé en su vientre, ¿Qué  podía esperar?


Agar embarazada caminó sin rumbo por el desierto, sin más humedad en sus labios que sus propias lágrimas hasta llegar a un pozo, donde se detuvo para mitigar su sed y no morir en el camino, similar experiencia, a aquella hermosa historia ocurrida con Jesús junto al pozo de Jacob, donde otra  mujer también maltratada por la sociedad y por la vida, LA MUJER SAMARITANA, encontró junto a ese  pozo, LA VERDADERA AGUA que mitigó su sed espiritual y cambió su destino sobre esta tierra. Esa mujer encontró a aquel que le dijo: “Todos los que beben de esta agua volverán a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, nunca volverá a tener sed; porque el agua que yo le daré se convertirá en él, en manantial de agua que brotará dándole vida eterna” 

Ella encontró a Jesús, LA FUENTE DE AGUA VIVA, que sacia la sed del alma de todo aquel que bebe de ella, que le entrega un propósito a su vida,  que restaura la esperanza de vivir, de amar y de servir a Dios y a los demás, a pesar de todo lo que haya tenido que vivir. 

Es Jesús, quién todo lo sabe, quién todo lo ve, aunque le hayamos ignorado, y hayamos sufrido los errores de  vivir lejos de él. 

El es el Dios que nos ve, que nos conoce, y que por nuestro propio nombre nos llamará:

¡Ven y sígueme!

¡Agar! ¡Agar! Se escuchó una voz en el desierto.

¡Esclava de Sarai! ¿de dónde vienes, y a dónde vas?  Palabras que retumbaban en su alma.

Escuchar tu nombre de los labios de Dios, su voz dentro de ti, es una revelación maravillosa, sanadora, liberadora, vivificante para el alma y el espíritu. 

Sus palabras son vida, Espíritu vivificante; es el consuelo que buscas, y es la respuesta a todas a tus interrogantes que no han tenido respuestas en tu vida.

“Estoy huyendo de mi señora Sarai” fue la respuesta de Agar, no tenía más verdad.

"¡Regresa al lado de tu señora y obedécela en todo!" Fueron las palabras del ángel del Señor.

¿No parece irracional la respuesta?

Sin revelación, no hay obediencia.

La revelación quebranta el alma, derriba cualquier excusas o justificación, y postra en obediencia el corazón en adoración.

Aunque el mandato parezca absurdo e irracional. 

¿Cómo Dios querrá que regrese a un contexto que me ha producido tanto dolor y angustia, del cual estoy huyendo? 

El alma quebrantada por la revelación se rinde porque es Dios, quién está hablando.

Amigo(a) y hermano(a):

Esta es una evidencia del “poder de la revelación de Dios" en el corazón humano.
Esta es una prueba de la obra y del poder del Espíritu Santo en el corazón de los hombres.
Tú necesitas en medio de tu oscuridad, de tu desierto, de tu dolor y de tus temores, "la revelación del Dios que te ve” sobre tu vida. 
La revelación muda, transforma y libera el corazón, pero debes invocarle en tu angustia, y debes anhelar su socorro en tu condición.

"¡Clama a mí dice el Señor! Y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces"

Si has vivido sin mí tu dolor, si has sobrellevado sin mí tus angustias, ¿Cómo podré consolarte? Te dice el Señor.

Su presencia trae descanso y paz, quita el temor, imparte fe y esperanza.

Dios todo lo ve, Dios todo lo sabe, no necesitaba una ecografía de Agar para conocer su estado: "¡Agar! estás encinta y tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Ismael" que significa “Dios oye” porque Dios escuchó su aflicción.

"¡Agar! Aumentaré tantos tus descendientes, que nadie los podrá contar"

Agar regresaría con una revelación del Dios de Abram, con una razón para seguir viviendo, un hijo y una descendencia prometida por Dios.

“Dios me ha visto y todavía estoy viva” sería su testimonio.

DIOS HA VISTO MI AFLICCIÓN.



sábado, 21 de junio de 2014

LA CAÍDA DE LOS PODEROSOS

"LA CAÍDA DE LOS PODEROSOS"
Antes de la caída la altivez “Una reflexión en el camino”
Por Guillermo Ávila
 
“Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu. Mejor es humillar el espíritu con los humildes que repartir despojos con los soberbios” Prov. 16:18,19
Sin duda, Dios diseñó al hombre para vivir sobre esta tierra bendecido, engrandecido y exaltado por Él. 
Así lo declaró en un principio: “Lo bendijo Dios, y dijo: Fructificad, multiplicaos y señoread sobre todo lo creado”
El pecado nos ciega, nos engaña, y nos hace creer que lo podremos alcanzar por nosotros mismos, a partir de hermosos planteamientos e ideales envidiables, emprendemos desafíos llenos de esperanza, que pronto se corromperán, como nuestro propio corazón.
En vez de alcanzar la luz, alcanzamos la oscuridad.
En vez de alcanzar la eternidad, alcanzamos el dolor, la enfermedad, y la muerte.
En vez de alcanzar la paz, terminamos llenos de odio, de amarguras y depresión.
En vez de alcanzar la justicia, la violencia, la delincuencia, la corrupción envolverá nuestras sociedades.

El hombre no aprende de su historia, y vuelve a caer en sus mismos errores, y vuelve a enlodarse en el mismo barro.

Nuestra historia está llena de ejemplos dejados por Dios, para advertir a los hombres y evitarles el sufrimiento y la frustración.
Así es como vemos el ejemplo de un "poderoso" emperador babilónico llamado Nabucodonosor, quién alcanzó ribetes gloriosos en sus hazañas emprendedoras, conquistadoras, de poder y esplendor económico, similar al de muchos "poderosos" en nuestra generación.
Dios en su misericordia le revela su condición espiritual y moral, con el propósito de evitarle su caída y sufrimiento por boca del profeta Daniel: 

“POR TANTO, OH REY, ACEPTA MI CONSEJO: TUS PECADOS REDIME CON JUSTICIA, Y TUS INIQUIDADES HACIENDO MISERICORDIA PARA CON LOS OPRIMIDOS, PUES TAL VEZ SERÁ PROLONGACIÓN DE TU TRANQUILIDAD"
Nabucodonosor era el rey,  poderoso emperador sobre la tierra, que difícilmente, como muchos hoy en día, aceptaría un consejo. Es el mayor peligro de quienes alcanzan fama y poder sobre esta tierra, atribuyéndolo a su inteligencia y capacidad.
Y así se desarrollaron los acontecimientos: 

“Al cabo de doce meses, paseando en el palacio real de Babilonia, habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad? Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como los bueyes te apacentarán; siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el ALTÍSIMO tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere. 
En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y su uña como la de las aves”
La soberbia y la altivez en el corazón de los hombres, no hace acepción de persona, derribará al más grande o al más chico,  y no habrá quién pueda impedirlo. 

Dios gobierna sobre el dominio de los hombres.

Nabucodonosor tuvo que lamer el polvo para reconocerlo, leamos sus palabras:
“Mas al fin del tiempo, yo Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al ALTÍSIMO, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?"
"Me humillé, y en el mismo tiempo mi razón me fue devuelta, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a mí, y mis gobernadores y mis consejeros me buscaron; y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue añadida. Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia”
¿Si Dios cambió a un hombre tan soberbio, violento y sanguinario como Nabucodonosor, no podrá cambiar tu corazón, para evitarte el mal que sobre ti se avecina? 

¿Si Dios transformó su vida, no podrá hacerlo en ti, y hacer de ti un hombre con sabiduría y consejo divino en tus labios?
Si Dios transformó a hombres llenos de rebeldía y soberbia como el apóstol Pablo, de un perseguidor de los cristianos, enemigo de Dios, a un edificador de la vida de los creyentes, quien llega a decir:
¿Quién eres tú para que alterques con Dios? Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso de honra y otro de deshonra?
Dios resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes.
Dios es alto y sublime, mora en las alturas y en la santidad, pero desciende y hace habitación en el corazón de un hombre o de una mujer quebrantada, y humilde de espíritu.
¿Por qué esperar a que la vida y nuestras circunstancias nos quebranten y nos humillen?
¿Por qué no humillar nuestro corazón voluntariamente delante de Dios?
¿Por qué no reconocer nuestra ceguera y falta de entendimiento, antes de vivir desgracias mayores como las vivió Job, de quien vienen estas palabras? 
“Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento?
Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
Oye, te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás.
De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza. 
El quebranto y la humillación nos llevan a declarar:

¡Señor! ¿Qué quieres que yo haga?

Fue la actitud de Nabucodonosor, de Pablo y de Job: ¿Cuál será la tuya?

No olvides

“Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes  de la caída la altivez de espíritu.
Mejor es humillar el espíritu con los humildes que repartir despojos con los soberbios”
“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, serás salvo”

sábado, 19 de abril de 2014

DOS MALES RECLAMA DIOS


DOS MALES RECLAMA DIOS  “Una reflexión en el camino”
Por Guillermo Ávila
 

“Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, FUENTE DE AGUA VIVA, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen  agua” Jeremías 2:13

Son las Palabras de Dios por medio del profeta Jeremías a su pueblo Israel, diagnosticando correctamente su condición moral y espiritual, y anunciándoles las consecuencias que les traerá sobre esta tierra.

A no mediar un cambio de actitud y una correcta  decisión, el cautiverio babilónico sería inminente, una de las experiencias  más dolorosa y desastrosa, vivida por Israel como nación en  su larga historia.

No hay dudas del intento de Dios para evitarles esta dolorosa experiencia: “Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada. Santo era Israel a Jehová, primicias de sus nuevos frutos”

Sus pensamientos, son pensamiento de bien y no de mal, son de salvación para su pueblo.

Las causas y el origen del sufrimiento humano no nacen en Dios, su naturaleza es amor, y es así como el profeta les anuncia:

“Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe pues; y ve cuan malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos”

Dios es FUENTE DE BIEN, ES  FUENTE DE AGUA VIVA  para los hombres, para todas las familias y para todas las naciones de la tierra.

Es tu maldad la que te castigará, es tu rebeldía la que te condenará.

“Los cautiverios dolorosos” en nuestras vidas se originan dentro de nosotros y no en Dios, se originan cuando abrimos nuestro corazón al mal y a la rebeldía, decisión que nos llevará  a comer lo malo y  lo amargo de la vida.

Esa fue la triste experiencia de Judas, a quien Jesús llamó su amigo, quién permitió que satanás entrara en su corazón.

Esa fue también la experiencia de aquel hijo que decidió  irse de su casa, y malgastar toda su herencia. Su decisión lo expuso al mal, a la humillación,  al dolor y a la amargura de la experiencia  lejos de su hogar.

El amor del Padre nunca estuvo en juego, su amor siempre fue mayor que sus malas decisiones y del malgaste de los recursos heredados. El amor del padre siempre estuvo con los brazos abiertos para acogerlo, perdonarlo y restaurarlo bajo la sombra de su amparo.

El mundo entero está bajo el maligno y sus huestes de maldad que operan permanentemente, habitar bajo el altísimo, es morar bajo la sombra del omnipotente, es verdadero refugio y bendición para todos quienes se refugian en Él.

El alejarnos de Dios y apartarnos de su temor, es exponernos a las influencias de maldad, a la vergüenza, y a la humillación. Es entregarnos al “cautiverio”

Dios fue claro en su diagnóstico: “ME DEJARON A MI, FUENTE DE AGUA VIVA”

Si el diagnóstico es claro, también debe ser claro el tratamiento, para garantizar una plena restauración.

Reconocerlo, y volverse al Señor es un camino probado a través de la historia, es lo que las Escrituras definen como “ARREPENTIMIENTO” “VOLVER EN SÍ”

Es lo que hizo el hijo pródigo y fue restaurado, fue lo que no hizo Judas y terminó ahorcado.

Era el camino que Dios esperaba de su pueblo,    que enderezaran su senda, para restaurarles y evitarles el sufrimiento del cautiverio.

Así lo describe el profeta:
“¿Qué tienes en el camino de Egipto, para que bebas aguas del Nilo?” y
“¿Qué tienes tú en el camino de Asiria, para que bebas aguas del Éufrates?”

¿No te soy Yo verdadera FUENTE DE AGUA VIVA? Es el reclamo de Dios.

¿Por qué has decidido cavar para ti cisternas propias, cisternas que no retienen agua?
¿No te soy Yo mejor que el agua de Egipto, o mejor que el agua de Asiria?

Israel decidió refugiarse en Egipto y fue defraudado y quebrantado.
Israel decidió refugiarse en Asiria y terminó en cautiverio.

Amigo(a) y hermano(a):
No basta un buen diagnóstico, el tratamiento debe ser el adecuado: ¿Qué decisión tomarás  a las puertas de un cautiverio? ¿Esperarás estarlo para reaccionar, con el peligro de que sea demasiado tarde?
Dos males reclama Dios sobre las naciones:
 
“Me dejaron a mí, FUENTE DE AGUA VIVA, y
CAVARON PARA SÍ cisternas rotas, que no retiene agua”

sábado, 15 de febrero de 2014

¿QUÉ ESPERA DIOS DE MÍ?


¿QUÉ ESPERA DIOS DE MÍ? “Una reflexión en el camino”
Por Guillermo Ávila


¿Qué pide el Señor de los hombres? 
"Solamente que lo honren y sigan todos sus caminos; que lo amen y lo adoren con todo el corazón y con toda su alma, y que cumplan sus mandamientos y sus leyes, para que les vaya bien” Deuteronomio 10:12
Todos los seres humanos, en toda su historia, han buscado agradar y satisfacer el corazón de Dios, en su ignorancia, su búsqueda le ha producido muchas frustraciones y  decepciones, porque Dios no es tan tangible, no se adecua a nuestros planes o pensamientos, él es Dios y lo seguirá siendo por toda la eternidad.

Aunque Dios declara en su palabra que sus pensamientos para los hombres son de bien y no de mal, los hombres muchas veces en la nublada interpretación de los acontecimientos de la vida, juzgamos mal, y hasta culpamos a Dios de nuestras desgracias y tragedias.
¿Quién no se ha enojado con Dios?

¿Quién no ha considerado muchas veces sus juicios injustos, y equivocados sus caminos por no satisfacer nuestras expectativas?

Dios no es como nosotros y sencillamente no piensa como nosotros. 
Nosotros somos egoístas y siempre juzgamos las cosas de acuerdo a nuestra personal conveniencia.
Que lamentable aquellos “representantes de Dios” que hacen ver a Dios como una persona como ellos, egoísta, manipulador, que solo piensa en su propio beneficio, o nos hacen ver a un Dios, religioso como ellos, que nos impone yugos, que ni ellos mismo pueden sobrellevar, produciendo grandes decepciones en las multitudes de sinceros buscadores de la verdad.

Consecuencia de todo aquello es ver a muchos frustrados en su espiritualidad, buscando una experiencia para su vida sin Dios o lo más lejos de él, haciendo más terrible el desenlace y el destino de sus vidas.
Si tú y yo queremos experimentar el bien de Dios, su bendición, sencillamente debemos regirnos a lo que él nos dice:


¿Qué espera Dios de mí?
¿Qué pide Dios de ti?


La misma pregunta que Dios le hizo a su pueblo algunos miles de años atrás cuando a las puertas de la Tierra Prometida, les garantizaba que aquella sería una tierra de bendición para ellos, donde serían prosperados y bendecidos juntos a sus familias, y todas sus posesiones, si tan solo atendían su consejo.
¿Qué Dios les pedía de acuerdo a nuestro texto?


1.- QUE LO HONRARAN.
 Esto es tenerle en alta estima,  respetarle en su sabiduría y en sus juicios, que estos nunca serían para su mal sino para el bien de ellos. Que confiaran en él y su palabra.
2.- QUE CAMINARAN EN SUS CAMINOS.
La vida siempre  nos presentará muchos caminos, el mundo siempre nos ofrecerán muchas alternativas ligadas a la vanidad, a las posesiones, a la codicia, a las drogas, etc. 
Dios nos pide que escojamos los suyos, que voluntariamente sujetemos nuestro albedrío a su voluntad, y si en algún momento parecieran cerrados sus caminos, confiáramos, él puede abrir nuevas sendas delante de nosotros a fin de llevarnos al bien y su bendición. 
Que usemos nuestra libertad para decidir, decidiendo por sus caminos, los que siempre serán justos y verdaderos.


3.- QUE LO AMEMOS CON TODO EL CORAZÓN Y CON TODA NUESTRA ALMA.
Hay tantos amores que procurarán conquistar nuestro corazón, hay tantas emociones y sentimientos que procurarán desviar nuestra atención de él. Él desea que lo tengamos siempre en el centro de nuestro corazón, que lo guardemos y lo consagremos a él todos los días de nuestra vida. Él nos anhela celosamente.
4.- QUE LO SIRVAMOS CON TODO EL CORAZÓN Y EL ALMA. 
La vida es un servicio y todos los días servimos, servimos en la casa, servimos en el trabajo, servimos en el colegio y también en la iglesia. Todos los días servimos a los demás. Dios desea que ese servicio sea a Él, pues es la única forma de que no nos cansemos de hacer el bien, es la única forma que lo haremos sin amargura y sin quejarnos, si lo hacemos a Él, lo haremos con alegría y con acción de gracias. Todo lo que hagan sea de palabra o de hecho, háganlo en su nombre.


5.-QUE GUARDEMOS SU PALABRA. 
Si no la observamos y no la guardamos ¿Qué garantiza no equivocarnos? 
En nosotros no hay sabiduría, él es la sabiduría. 
Su palabra es lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino. La bendición de Dios no es para los que leen o los que escuchan, es para los que guardan su palabra, de ellos es la bendición de Dios.
Necesitamos meditar en ella todos los días para guardarla, solo así seremos como árboles plantados junto a las corrientes de aguas, que da su fruto a su tiempo, su hoja no cae y en todo son prosperados.

Antes del fruto son las hojas, y por las hojas se conoce el árbol y garantiza su fruto. Las hojas son el testimonio de Dios en la vida de los hombres, el cual no debe caer en tierra, debe permanecer, hasta la manifestación del fruto, la bendición de Dios.
Dios no quiere que seas un árbol con sus hojas por tierra, quiere que seas un árbol lleno de fruto, con sus hojas verdes, bendecido(a) por Dios.


¿QUÉ ESPERA DIOS DE MÍ?
Que lo honre, que ande en sus caminos, que lo ame, que lo sirva, y que guarde su palabra.







miércoles, 12 de febrero de 2014

EN LA CASA DE MI PADRE


EN LA CASA DE MI PADRE “Una reflexión en el camino”
Por Guillermo Ávila




“No se turbe vuestro corazón, creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino” Juan 14:1-4
Eran momentos  de turbación en los discípulos, Jesús les venía anunciando acerca de su partida, de la necesidad de ir y morir en la cruz, pero para ellos,  que lo habían dejado todo por seguirle, eran momentos de decepción y turbación a pesar de la promesa de Jesús que no los dejaría solos, que les enviaría al Espíritu Santo, quién estaría con ellos, como él lo había estado durante más de tres años.

¿Dónde iba Jesús?
Claramente lo expresa, a la Casa de su Padre, y su deseo era que ellos también estuviesen con Él en ese lugar donde habían muchas moradas: Quiero que donde Yo estoy, vosotros también estéis”

Por esta causa, era necesaria su partida, para poder prepararles la posibilidad de que ellos también accedieran a ese Glorioso lugar: “Voy pues a preparar lugar para vosotros”
¿Quién necesitaba preparación? ¿Qué lugar se debía ordenar y limpiar adecuadamente? ¿El Cielo? ¿La Casa del Padre?

El Cielo, la Casa del Padre, es perfecta, es santa y es gloriosa. No necesita de ninguna reparación ni limpieza.
Nosotros, los seres humanos, necesitamos ser ordenados, limpiados y vestidos adecuadamente para acceder a ese maravillo lugar, Jesús reveló esa condición: “Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Más el enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes”

La Misión de Jesús era abrir el camino al Padre y preparar un pueblo santo para El.
Cristo por amor se entregaría en la cruz, para santificarnos, para purificarnos en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentarnos al Padre como un pueblo glorioso, que no tuviese manchas ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santo y sin mancha, porque Dios es Santo, Santo, y Santo.

Jesús  debía ir a la cruz, pues en ese lugar nos prepararía para acceder a las Moradas eternas.
Jesús en la cruz como cordero debía morir por nuestros pecados, y tomar sobre sí el castigo de nuestras transgresiones.

Es en la Cruz donde nuestros pecados fueron perdonados, nuestras almas fueron salvadas de su eterna condenación, en la cruz Cristo nos redimió, nos lavó por medio de su sangre y nos vistió adecuadamente para morar eternamente con Él junto a su Padre.
En ese acontecimiento el velo del templo se rasgó, y el camino al Padre quedó accesible para todos los hombres.

Dios le dio un visión al apóstol Juan de estas Moradas eternas, del Cielo, donde Dios tiene su trono y los redimidos por medio de la sangre del Cordero disfrutan de su gloriosa presencia: “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y declaraban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero”
Jesús vino para llevarnos al Padre y para mostrarnos el camino.

“Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino”

Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?
Jesús dijo a Tomás y nos dice a nosotros hoy: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”

Al Padre no van los “buenos” pues todos somos pecadores y hemos sido por causa del pecado destituidos de su gloria.
Al Padre van los que han creído en el sacrificio de Cristo, y han sido lavados por medio de su sangre, reconociéndole y confesándole como el Señor de sus vidas.

“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”
Esta es la palabra de fe que predicamos.


miércoles, 6 de noviembre de 2013

¡BASTA DE MIGAJAS!


¡BASTA DE MIGAJAS! “Una reflexión en el camino”
Por Guillermo Ávila

                                



“Cuando Jesús lo vio  allí acostado y se enteró del mucho tiempo que llevaba así (38 años), le preguntó: ¿QUIERES SER SANO?
El enfermo le contestó:
Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando se remueve el agua. Cada vez que quiero meterme, otro lo hace primero.
Jesús le dijo:
¡LEVÁNTATE, TOMA TU CAMILLA, Y ANDA!
Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su camilla, y anduvo”

El “ESTANQUE DE BETESDA”  es el lugar donde ocurre esta historia,  se ubicaba en la parte trasera del Templo de Jerusalén, junto a la PUERTA DE LAS OVEJAS, puerta de servicio usada para el ingreso de los animales preparados para los holocaustos. Estos estanques se habían usado como  lavaderos de los animales a sacrificar, pero que al tiempo de Jesús,  los sacerdotes del Templo  los habían transformado en un lugar de “MIGAJAS DE MISERICORDIA” donde  multitud  de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que no tenían acceso por reglamentación sacerdotal al Templo, se ubicaban en  este maloliente e insalubre lugar sustentados por la  esperanza  de que “de vez en cuando” un ángel removiera sus aguas, y permitiera que uno de entre TODOS fuese sanado.

Estas discriminatorias decisiones humanas  tergiversan el  gran amor de Dios, y su buena voluntad frente a  las dolorosas realidades humanas, creando estas "instancias religiosas"  de MIGAJAS DE MISERICORDIA, que solo acrecientan el dolor y la miseria humana, pervirtiendo la maravillosa imagen de Dios y transformándola para la gente, en la imagen de un Dios sin misericordia, discriminatorio y cruel.

Dios había diseñado y establecido “EL TEMPLO” como el lugar de SU MORADA  en medio de su pueblo, para que TODOS sus hijos viniesen a adorar  trayendo sus ofrendas de gratitud, donde todos celebraran con alegría sus fiestas recordatorias del inmenso amor, y cuidado  de Dios a  través de su historia.

Era un lugar para orar y entregar sus cargas.
Era un lugar para recibir  perdón y tomar nuevas fuerzas para la vida.
Era el lugar de comunión de Dios con su pueblo.

Lamentablemente los sacerdotes lo habían transformado en una cueva de ladrones y de mercado.

Los sacerdotes lo habían transformado en un  centro de poder político y religioso sobre la nación, un lugar  inaccesible para los pobres, ciegos, cojos paralíticos y enfermos.

Hoy hay muchos lugares con similares características y tantos otros lugares de difícil acceso para los pobres y necesitados, ¿Cuántos enfermos mueren en los pasillos, en largas esperas, sin recibir una adecuada atención médica?

“El celo de Dios” estaba sobre Jesús al visitar Jerusalén y su templo en una de sus fiestas, a pesar de los cánticos, y aparente alegría del pueblo, Jesús sabía que esa alegría no alcanzaba a todos sus hijos, y que había una multitud que no disfrutaba de la fiesta, y se encontraba  en un lugar de dolor y sufrimiento, oculto a la vista de todos los visitantes y turistas de Jerusalén, era EL ESTANQUE DE BETESDA.

Jesús sensible al dolor humano, y consecuente a su misión en favor de los desvalidos y perdidos cruza el templo, atraído por los gemidos de dolor, de impotencia y frustración de aquella multitud de cojos, ciegos, enfermos y paralíticos, impedidos de disfrutar de tantos beneficios y regalos de la vida, y que debían conformarse con  “competir” por unas MIGAJAS DE MISERICORDIA, atribuidas a un ángel que de “vez en cuando”  removía las aguas del estanque, para permitir  que solo UNO de toda aquella multitud, fuese sanado.

Eso es lo que lamentablemente hace la “religión”, discrimina, desarrolla la competitividad por los beneficios de la fe, transforma las inagotables misericordias de Dios en actos de MIGAJAS DE MISERICORDIA, manipulando la abundancia de los beneficios de la gracia de Dios, para los egoístas intereses de una élite dominante y abusiva.

Jesús vino a deshacer las obras del diablo, Jesús vino a sacar a luz y a manifestar las tinieblas, Jesús vino a salvar lo que estaba perdido.

“El Espíritu de Dios está sobre mí, fueron sus palabras. Me ha enviado Dios a dar buenas nuevas a los pobres, a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos”

Jesús vino como "AGUA VIVA" sobre una sociedad quebrajada por la sequedad del pecado, y de las injusticias de la vida.

¿QUIERES SER SANO?
Fueron las palabras que como un rayo de luz irrumpen en medio del dolor, de los labios de Jesús.

Quien ha vivido 38 años bajo un sistema religioso discriminatorio, como este paralítico junto al estanque,  no puede concebir  en su mente tanta bondad y misericordia a su alcance, está bloqueada por las innumerables  experiencias frustradas,  sus oídos están atrofiados y contaminados por la incredulidad ante tantas injusticias vividas. No pueden oír  y creer la PALABRA DE DIOS, que viene como un bálsamo sobre su vida quebrajada: ¿QUIERES SER SANO?

“Señor, no tengo quien  me meta en el estanque cuando se agita el agua, no tengo quien me ayude a arrastrarme por el suelo, cuando yo voy,  otro lo ha hecho primero”

Esa fue su respuesta, cuando bastaba solo un ¡SÍ, QUIERO!

No son similares sus argumentos a los nuestros, cuando viene  la PALABRA DE DIOS sobre nuestras acumuladas frustraciones e imposibilidades. Satanás y la vida se han encargado de edificar fortalezas de incredulidad en nuestras mentes que nos impiden creer y confesar, a pesar de nuestra inmensa necesidad, un ¡SI QUIERO!

¿QUIERES UN MILAGRO?
¿NECESITAS UN MILAGRO?

Jesús conoce tu dolor, y viene ante tu sufrimiento.

SU PALABRA  ES CREADORA, ES ESPÍRITU Y ES VIDA, cual espada de dos filos en sus manos, cruza los umbrales de la religión, del dolor, cruza los umbrales de la frustración y de la impotencia humana, para tocar tu espíritu adormecido e impartirle su vida:

¡LEVÁNTATE, TOMA TU CAMILLA, Y ANDA!

El paralítico tenía que sacar la vista de sí mismo, tenía que sacer los ojos de su frustrada racionalidad, y ponerlas en la Palabra Viva que Dios le estaba entregando:

¡LEVÁNTATE, TOMA TU CAMILLA, Y ANDA!

Eran como una corriente de vida en su interior, que empezaba a correr por sus venas cuando escuchaba:

¡LEVÁNTATE, TOMA TU CAMILLA, Y ANDA!

Es el poder de LA PALABRA DE DIOS, es el  poder de su PALABRA CREADORA, la misma PALABRA que transformó una tierra cubierta de caos y tinieblas en un lugar maravilloso, con un sol que alumbra y nos deja ver la belleza de su creación.

LA PALABRA DE DIOS abre e ilumina su entendimiento, la palabra de Dios libera su imaginación oscura y negativa para verse en UN NUEVO TIEMPO, para verse corriendo y realizando aquellas cosas que por 38 años no había podido realizar:

¡LEVÁNTATE, TOMA TU CAMILLA, Y ANDA!

Podía sentir esa corriente como fuego en sus pies volviéndolos a la vida, podía sentir el poder de la Palabra sobre su mente y sobre su cuerpo impulsándolo a ponerse en pie, a tomar su camilla, y correr por las calles de la ciudad  llevando esta buena noticias a los suyos.

¿Cómo el pecado a frustrado el sentido y el valor de la vida humana?

De verdad creo que con la visita de Jesús, ese estanque de Betesda quedó vacío, ya no se necesitarían más sacrificio de animales, más sacrificios de dolor y sufrimiento, porque Jesús cargaría en la Cruz todos nuestros pecados, y sanaría todas nuestra dolencias.

La PALABRA  de Dios no ha cambiado, sigue vigente para todos los hombres, y está vigente para tu condición hoy, en los labios de un Cristo resucitado que te dice no te conformes,  ¡BASTA DE MIGAJAS!
 
Jesús ha venido para darte vida y Vida en abundancia, una Vida que no se acaba con la muerte, continua por toda la eternidad: Yo les doy VIDA ETERNA.

¡LEVÁNTATE, TOMA TU CAMILLA, Y ANDA!
 
Hoy Dios cambia tu condición, hoy es el comienzo de un nuevo día:

¡LEVÁNTATE, TOMA TU CAMILLA, Y ANDA!

Por esta Palabra Dios rompe cadenas de dolor, rompe ligaduras de impiedad, derriba y deshace fortalezas mentales de incredulidad y racionalidad, imparte vida y vivifica tu espíritu, trae fe y aliento a tu corazón, cualquiera sea tu condición:

¡LEVÁNTATE, TOMA TU CAMILLA, Y ANDA!

Y sumérgete en la abundancia de SUS MISERICORDIAS: “BASTA DE MIGAJAS”

 

 

 

miércoles, 30 de octubre de 2013

HIJOS CON PROPÓSITO

HIJOS CON PROPÓSITO "Una reflexion en el camino"
Por Guillermo Avila




Lamentablemente hoy nacen muchos hijos sobre esta tierra sin un propósito definido para sus vidas. Muchos de ellos fueron gestados sin amor, sin ninguna planificación, sin fe y sin esperanza. Tal vez fue el fruto lamentable de una violación, de un enamoramiento ciego e irresponsable, de la inmadurez de la adolescencia, de una reacción de rebeldía, por egoísmo, por envidias, celos, un capricho o simplemente porque quedó embarazada.

Estos hijos en su mayoría crecerán sin propósito en la vida, cargando en sus inocentes corazones las frustraciones, resentimientos o insatisfacciones de sus propios padres, las que sin duda, se irán acrecentando en el trascurso de sus vidas, sobrellevando traumas psicológicos, problemas de adaptación, de personalidad, inseguridad, complejos, agresividad, esquizofrenias, etc.

Una vez escuché la expresión de un hombre cargado de violencia, odio y resentimiento: “Soy así por VENGANZA, venganza por haber nacido”

¿Cómo hemos podido alejarnos tanto del maravilloso propósito divino para la gestación de los hijos?

¿Cómo el pecado y nuestra desobediencia pueden robarnos tanta bendición?

Si Dios creó al hombre y le construyó una HERMOSA CASA en un HUERTO, rodeada de preciosos árboles, de todas las especies, variadas plantas y todo tipo de flores, hermosas aves, animales, ríos, etc.
Los creó en amor para su placer, les dio su imagen, les compartió su amistad y compañía, los bendijo para que fructificaran y se multiplicaran bajo su protección y bendición sobre esta tierra, hasta llenarlo todo del conocimiento de la gloria de Dios, como las aguas cubren el mar.

"Los hijos son herencia de Jehová, cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud” “Bienaventurado el que llenó su aljaba con ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta” “Los hijos son como plantas de olivos alrededor de su mesa” Son su defensa ante cualquier juicio o acusación. Es el fruto de todo varón que teme a Jehová.

ES LA PROPUESTA DEL REINO DE DIOS PARA EDIFICAR UNA SOCIEDAD SANA Y BENDECIDA: “HIJOS CON PROPÓSITO”

Los hijos necesitan saber y conocer la revelación del Propósito de Dios para sus vidas, el por qué y para qué de su existencia sobre esta tierra.

Los hijos necesitan padres comprometidos con el Reino de Dios, conocedores de su Propósito, para su familia y formación de sus hijos.

Padres que revelen a sus hijos: “Que son herencia de Jehová, que Dios los entretejió en el vientre materno, y que ha determinado un destino y propósito para sus vidas, que no necesitan vagar en oscuridad buscando descubrir por si mismos una razón para vivir”

Los hijos necesitan saber que Dios les ha amado desde antes de la fundación del mundo, que su amor es eterno e incondicional, independiente a sus errores y debilidades en el desarrollo de sus vidas.

Los hijos necesitan crecer junto a padres que les amen como Dios les ha amado en Cristo, padres que revelarán la maravillosa paternidad de Dios, paternidad que les acompañará durante toda la vida y por toda la eternidad.

Los hijos necesitan crecer en una familia con padres fieles, honestos, que hablen verdad, que no sean iracundos ni soberbios, que sean hospedadores, justos, amantes de lo bueno, dueños de sí mismos, sin vicios que deshonren su integridad.
Padres obedientes, sumisos y humildes, de quienes aprenderán la obediencia y la humildad.

Los hijos necesitan crecer junto a padres que se aman, que se respetan, que les entregan juntos una cobertura de amor, afecto, corrección, disciplina y amonestación del Señor, para verles crecer sanos física, emocional, y espiritualmente.

Los hijos necesitan saber que Dios los ha provisto de dones y gracia, que deben descubrir y desarrollar en sus vidas para poner al servicio de su Propósito y de los demás.

Los hijos necesitan crecer en una familia unida, junto a otros hermanos con quienes aprendan a compartir, a amar, a negarse asimismo, a pedir perdón, a servir y a respetar a los demás.

Los hijos necesitan crecer en un contexto de pueblo de Dios, constituido por hombres y mujeres que lo confiesan como Señor, que le aman y que viven bajo su temor, que se respetan, se honran los unos a los otros, comparten con sencillez de corazón sus alegrías y tristezas, y sobrellevando las cargas los unos con los otros.

Los hijos necesitan crecer en un contexto social para aprender la misericordia, la solidaridad, la tolerancia y la generosidad, donde puedan expresar la vida de Dios, dar testimonio de su amor y colaborar con la restauración de su Propósito Eterno sobre esta tierra.

Sin la presencia y bendición de Dios es una misión imposible, pero Él dijo: "Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin"

HIJOS CON PROPÓSITO son el fruto de Él, por Él y para Él.