EL PROPÓSITO DE LA ORACIÓN "Una reflexión en el camino"
Por GuillermoÁvila
"Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar y, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar" Lucas 11:1
Sin duda que, la forma como Jesús oraba llamó claramente la atención de sus discípulos, quienes como judíos habían heredado una forma de orar, que era distinta a como Jesús lo hacía, no solo como lo hacía , sino también por sus resultados y la eficacia de ella.
La religión judía, al igual que todas las religiones del mundo, tenía una liturgia establecida y heredada, ellos oraban tres veces al día, pero no eran oraciones espontaneas, sino rezos predeterminados que repetían, donde también utilizaban salmos y otras escrituras.
Al igual que hoy, cuando una persona nace del agua y del espíritu, se enfrenta a esta nueva realidad de no saber como orar, como lo hacen los cristianos más crecidos.
Lo primero que Jesús enseña al respecto, es que no es por la mucha palabrería y repeticiones de rezos aprendidos, como verdaderamente se debía orar.
La verdadera oración, es una relación natural de amor entre un hijo y su Padre Celestial, porque quien nace de nuevo del Espíritu de Dios, recibe el derecho e identidad de ser hijo de Dios, y es la experiencia más gloriosa del nuevo nacimiento y de la conversión del hombre.
Antes de ello, al igual que los discípulos de Jesús, nuestra relación con Dios, sea como le llamemos: El Altísimo, el Dios Todopoderoso, el Creador de todas las cosas, etc. es una relación distante y lejana, a nuestra experiencia personal con su diseño eterno para nuestras vidas.
Jesús nos acerca a Dios como Padre, reconciliándonos con Él por medio de su cruz, en una experiencia nueva y maravillosa, la que debe crecer y madurar junto con nuestro crecimiento espiritual.
Es el Propósito de Dios para nuestras vidas.
Una característica de nuestra niñez espiritual, es la utilización de la oración como una forma de acrecentar nuestro individualismo, nuestra naturaleza egoísta, y nuestro apego al mundo, a las cosas materiales y terrenales, descubriendo con ello, nuestra ignorancia de su Amor y Propósito Eterno para nuestras vidas sobre esta tierra.
Ignorancia, que se acrecienta por el modelo engañoso de líderes religiosos y ambiciosos, que solo aman y piensan en lo terrenal, y buscan lo suyo propio; y no buscan la gloria y el cumplimiento de su Propósito Eterno.
Es verdad, que Jesús mostró preocupación por las necesidades de la gente, los alimentó, los libertó, los sanó; y enseñó a sus discípulos a pedir por el pan de cada día, pero ese no era su mensaje principal, Él enseñó acerca del reino de su Padre, el cual debemos buscar como también su justicia, y prometió, que todas las cosas necesarias para la vida vendrían por añadidura.
Jesús nunca enseñó, ni prometió a sus discípulos que serían millonarios, por el contrario, debían ser generosos, no amantes del dinero, y en su amor, debían procurar que no hubieran necesitados entre ellos. Hermoso ejemplo de aquella comunidad de discípulos de los primeros siglos.
Jesús prometió cuidar de nosotros y suplir todas nuestras necesidades, y que jamás habría un justo desamparado, y que su descendencia mendigara el pan.
Jesús enseñó a sus discípulos el VERDADERO PROPÓSITO de la oración, que era la restauración de la voluntad de Dios nuestro Padre sobre esta tierra, y que su Nombre volviera a ser confesado, honrado y santificado, en el corazón de los hombres.
Era el PROPÓSITO DE SU ORACIÓN, (que se haga la voluntad del Padre y no la suya) la restauración de la imagen y semejanza de Dios en la vida de sus discípulos, a quienes había llamado y apartado, para que fueran luz y sal sobre esta tierra, testigos de la obra del Espíritu Santo en sus corazones.
Los discípulos amaban y querían ser como Jesús, (es el espíritu de un verdadero discípulo) y Jesús no buscaba otra gloria ni otra voluntad, que no fuera la gloria y la voluntad de su Padre sobre esta tierra, para ello, estaba dispuesto a negarse asimismo, a tomar su cruz cada día, y morir en ella.
Cuando oren, digan: "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad aquí en la tierra, como en el cielo" Era la oración de Jesús.
Jesús no oraba para obtener una bicicleta, un auto, un buen trabajo, dinero, casas, etc.
Jesús oraba en favor de la voluntad de su Padre y ponía su vida en ofrenda para ello.
El Padre se agradó de su Hijo: "Este es mi Hijo amado, en quién tengo contentamiento"
El Hijo halló gracia a los ojos del Padre.
¿Qué debemos orar para hallar gracia a los ojos de Jesús?
¿Cuál es el propósito de la oración?
LA ORACIÓN: Una vocación para los que le aman y quieren servir al Señor, y no servirse de Él para si mismos.
1.- QUE DIOS TRANSFORME NUESTRA VIDA.
¿Cómo es posible que digamos ser discípulos de Jesús después de varios años, y sigamos siendo iracundos, impacientes, violentos, celosos, envidiosos, egoístas, solo pensemos en nosotros, en nuestros interese codiciosos, avaros, mentirosos, desleales?
¿Cómo es posible que sigamos atados a vicios, groserías, necedades y falta de dominio propio?
¿Cómo es posible que sigamos viviendo en fornicación, adulterio, impurezas sexuales, y lascivias? Si somos una nueva creación en Cristo y tenemos una nueva simiente, la simiente de Dios.
Necesitamos la intervención de Dios en nuestras vidas, la obra del Espíritu Santo, y necesitamos hacer de ello el VERDADERO PROPÓSITO DE NUESTRA ORACIÓN:"Pedid y se os dará, golpead y se os abrirá, buscad y hallaréis"
Debemos ORAR que Dios restaure su voluntad en nuestras vidas, que Él restaure la imagen de su Hijo en nosotros.
Si amamos a Jesús, Él hará que todas las cosas que nos sucedan sean orientadas a este bien, a fin de que su PROPÓSITO ETERNO se cumpla en nuestras vidas, que seamos transformados a la imagen del Hijo de Dios.
"Y si nosotros siendo malos, sabemos dar buenas dádivas a nuestros hijos, ¿Cuánto más nuestro Padre Celestial, nos dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan" ¿Lo estamos pidiendo?
¿Estamos ofreciendo nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es nuestro culto racional, para ser transformados conforme a la imagen del Hijo de Dios?
Es santificar su nombre en nuestras vidas.
¿Qué reflejan nuestras oraciones, o que concentran nuestras reuniones de oración?
2.- QUE SEA HECHA SU VOLUNTAD EN ESTA TIERRA, COMO EN EL CIELO.
¿Qué expectativas tenemos para esta tierra? ¿Cuál son nuestros anhelos, para nuestras familias y naciones?
Jesús les dijo a sus discípulos, ustedes están en el mundo pero no pertenecen a este mundo, ustedes pertenecen ahora al reino de mi Padre, y a mi Padre, le ha placido darles el reino.
Ya no deben conformarse a este mundo, sino deben ser transformado por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprueben cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Las personas oran lo que desean que ocurra.
"No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él, porque nada de lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre"
"No mirando las cosas que se ven, sino las que no se ven, porque las cosas que se ven son temporales, pero las cosas que no se ven son eternas"
Las personas oran y desean lo que aman.
Un discípulo de Cristo ama a Dios y desea su voluntad sobre esta tierra, como es hecha en el cielo, como consecuencia debe orar por ello, porque desea el cielo sobre esta tierra para su vida, familia y sociedad.
¿Cuál sería el fruto de nuestras oraciones?
Un testimonio glorioso de los hijos de Dios plantados en el mundo.
Dios no solo supliría nuestros pan, sino que tendríamos abundancia de pan, para suplir la necesidad de aquellos que a una hora inoportuna buscaran nuestra ayuda.
Que aunque el pan es primeramente para los hijos, alcanzaría para liberar, salvar y bendecir, a aquellos que como la mujer Sirofenicia en su angustia, procuraran salvación.
EL VERDADERO PROPÓSITO DE LA ORACIÓN
miércoles, 18 de julio de 2018
viernes, 13 de julio de 2018
TE LLEVARÉ AL DESIERTO
TE LLEVARÉ AL DESIERTO "Una reflexión en el camino"
Por Guillermo Ávila
"Por eso voy a seducirla;
la llevaré al desierto
y hablaré a su corazón"
Oseas 2:14
Para los hombres el desierto es sinónimo de soledad, sed, hambre, y muerte. No es un lugar agradable para vivir, es un lugar inhóspito, la falta de agua lo hace duro y difícil para subsistir.
Cuando hablamos de "desiertos de la vida" nos referimos a esos momentos duros, dolorosos, donde experimentamos el abandono, la soledad; son momentos difíciles de cruzar y de poder sobrevivir.
Es como nos sentimos frente una dolorosa y prolongada enfermedad, frente a un accidente, un divorcio, un conflicto familiar, un engaño, una traición, una pérdida de un ser amado, una quiebra económica, o cuando experimentamos el abuso o la humillación.
Experimentamos la impotencia, el dolor, el desamparo, el abandono, la incomprensión, la falta de una ayuda oportuna; y como consecuencia nos cuestionamos muchas cosas y procesos de la vida:
¿Habrá valido la pena todo lo vivido y por lo cuál nos hemos desgastado?
¿Habrá valido la pena todos nuestros esfuerzos, negaciones y desvelos?
¿Habré creído en vano, y la fe es solo una filosofía sin vida como todas las demás?
¿Dónde está Dios en medio de nuestros desiertos?
Es en medio de "Los desiertos de la vida" donde empezamos a reflexionar, a meditar, a pensar como nunca antes lo habíamos hecho en la vida.
Es en medio de "Los desiertos de la vida" donde empezamos a pesar nuestras decisiones y convicciones, y a considerar sinceramente nuestras prioridades.
Es después de un divorcio, cuando valorizamos nuestra familia, esposa(o) e hijos.
Es después de una dura enfermedad, cuando apreciamos verdaderamente la salud y la vida, como un regalo de Dios.
Es en una cárcel, donde valorizamos nuestra libertad, y el respeto a los demás.
Es después de una guerra, cuando los pueblos valorizan el respeto y amor entre las personas, la solidaridad y generosidad.
Es en el desierto, donde le damos valor a las cosas verdaderamente necesarias en la vida.
Lamentablemente para muchos, muchas de estas consideraciones, llegan demasiado tarde.
Si es en un desierto el lugar donde te encuentras, estas palabras fueron escritas para ti.
¿Qué hacer en medio de un desierto de la vida?
¡Esto que hemos estado haciendo, es lo que debemos hacer!
Debemos pensar, meditar y reflexionar acerca de la vida y de nuestro caminar.
Debemos revisar nuestras convicciones y valores, si verdaderamente son fundamentales para la vida.
Debemos reflexionar acerca de nuestras decisiones y prioridades,... no quejarnos ni amargarnos, así solo nos deprimiremos.
Es en medio de nuestra oscuridad, donde debemos buscar la luz que ilumine nuestra confusión, y nos ayude a enmendar nuestro corazón.
Es en medio de un desierto, donde descubrirás que Dios está en ese lugar, no para condenarnos, sino para seducirnos con su amor y hablar a nuestro corazón.
Es en ese lugar que parecía de muerte, donde hallarás la vida.
Es en ese lugar donde aprenderás a oír su voz, es allí dónde descubrirás que Él es tu buen pastor y que nada te faltará.
Es allí donde conocerás aquel que dijo:
"Yo soy la Luz del mundo, el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida"
Es allí donde dejamos de ser "un cabrito(a) rebelde", indomable, para transformarnos en una oveja dócil, sumisa, que ha aprendido a escuchar la voz de su Pastor.
Es allí donde descubriremos a Dios al igual que el pueblo hebreo, que fue rescatado de la esclavitud de Egipto y conducido al desierto, para seducirlos, para hablarles a su corazón, y revelarles sus leyes y formarlos como su pueblo especial sobre la tierra.
Es allí donde descubriremos, que es la forma como Dios trabaja con el hombre, para restaurar en él su gloria y conducirlo al cumplimiento de su Propósito eterno.
Es allí donde aprenderemos amarle, porque es allí donde entenderemos que Dios es nuestro Señor, y no nuestro servidor.
Así como fue necesario, que Dios condujera a Abraham hacia el desierto, a Jacob, a Moisés, o a David; así también lo será para ti y para mi.
Dios conoce nuestro corazón, y sabe que somos rebeldes en nuestra naturaleza y duros de cerviz, pero su amor no se agota, y prometió darnos un espíritu nuevo y un corazón nuevo, que le amará y le servirá.
Por eso Dios nos declara:
"Voy a seducirte;
Te llevaré al desierto,
y hablaré a tu corazón"
Amigo(a) y hermano(a):
No endurezcamos nuestro corazón;
No resistamos su seducción.
Porque solo Él podrá hacernos florecer en el desierto, y alegrar nuestro corazón.
¡Fortalecerá nuestras manos cansadas, y afirmará nuestras rodillas endebles!
"Porque Él mismo vendrá y nos salvará"
Por Guillermo Ávila
"Por eso voy a seducirla;
la llevaré al desierto
y hablaré a su corazón"
Oseas 2:14
Para los hombres el desierto es sinónimo de soledad, sed, hambre, y muerte. No es un lugar agradable para vivir, es un lugar inhóspito, la falta de agua lo hace duro y difícil para subsistir.
Cuando hablamos de "desiertos de la vida" nos referimos a esos momentos duros, dolorosos, donde experimentamos el abandono, la soledad; son momentos difíciles de cruzar y de poder sobrevivir.
Es como nos sentimos frente una dolorosa y prolongada enfermedad, frente a un accidente, un divorcio, un conflicto familiar, un engaño, una traición, una pérdida de un ser amado, una quiebra económica, o cuando experimentamos el abuso o la humillación.
Experimentamos la impotencia, el dolor, el desamparo, el abandono, la incomprensión, la falta de una ayuda oportuna; y como consecuencia nos cuestionamos muchas cosas y procesos de la vida:
¿Habrá valido la pena todo lo vivido y por lo cuál nos hemos desgastado?
¿Habrá valido la pena todos nuestros esfuerzos, negaciones y desvelos?
¿Habré creído en vano, y la fe es solo una filosofía sin vida como todas las demás?
¿Dónde está Dios en medio de nuestros desiertos?
Es en medio de "Los desiertos de la vida" donde empezamos a reflexionar, a meditar, a pensar como nunca antes lo habíamos hecho en la vida.
Es en medio de "Los desiertos de la vida" donde empezamos a pesar nuestras decisiones y convicciones, y a considerar sinceramente nuestras prioridades.
Es después de un divorcio, cuando valorizamos nuestra familia, esposa(o) e hijos.
Es después de una dura enfermedad, cuando apreciamos verdaderamente la salud y la vida, como un regalo de Dios.
Es en una cárcel, donde valorizamos nuestra libertad, y el respeto a los demás.
Es después de una guerra, cuando los pueblos valorizan el respeto y amor entre las personas, la solidaridad y generosidad.
Es en el desierto, donde le damos valor a las cosas verdaderamente necesarias en la vida.
Lamentablemente para muchos, muchas de estas consideraciones, llegan demasiado tarde.
Si es en un desierto el lugar donde te encuentras, estas palabras fueron escritas para ti.
¿Qué hacer en medio de un desierto de la vida?
¡Esto que hemos estado haciendo, es lo que debemos hacer!
Debemos pensar, meditar y reflexionar acerca de la vida y de nuestro caminar.
Debemos revisar nuestras convicciones y valores, si verdaderamente son fundamentales para la vida.
Debemos reflexionar acerca de nuestras decisiones y prioridades,... no quejarnos ni amargarnos, así solo nos deprimiremos.
Es en medio de nuestra oscuridad, donde debemos buscar la luz que ilumine nuestra confusión, y nos ayude a enmendar nuestro corazón.
Es en medio de un desierto, donde descubrirás que Dios está en ese lugar, no para condenarnos, sino para seducirnos con su amor y hablar a nuestro corazón.
Es en ese lugar que parecía de muerte, donde hallarás la vida.
Es en ese lugar donde aprenderás a oír su voz, es allí dónde descubrirás que Él es tu buen pastor y que nada te faltará.
Es allí donde conocerás aquel que dijo:
"Yo soy la Luz del mundo, el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida"
Es allí donde dejamos de ser "un cabrito(a) rebelde", indomable, para transformarnos en una oveja dócil, sumisa, que ha aprendido a escuchar la voz de su Pastor.
Es allí donde descubriremos a Dios al igual que el pueblo hebreo, que fue rescatado de la esclavitud de Egipto y conducido al desierto, para seducirlos, para hablarles a su corazón, y revelarles sus leyes y formarlos como su pueblo especial sobre la tierra.
Es allí donde descubriremos, que es la forma como Dios trabaja con el hombre, para restaurar en él su gloria y conducirlo al cumplimiento de su Propósito eterno.
Es allí donde aprenderemos amarle, porque es allí donde entenderemos que Dios es nuestro Señor, y no nuestro servidor.
Así como fue necesario, que Dios condujera a Abraham hacia el desierto, a Jacob, a Moisés, o a David; así también lo será para ti y para mi.
Dios conoce nuestro corazón, y sabe que somos rebeldes en nuestra naturaleza y duros de cerviz, pero su amor no se agota, y prometió darnos un espíritu nuevo y un corazón nuevo, que le amará y le servirá.
Por eso Dios nos declara:
"Voy a seducirte;
Te llevaré al desierto,
y hablaré a tu corazón"
Amigo(a) y hermano(a):
No endurezcamos nuestro corazón;
No resistamos su seducción.
Porque solo Él podrá hacernos florecer en el desierto, y alegrar nuestro corazón.
¡Fortalecerá nuestras manos cansadas, y afirmará nuestras rodillas endebles!
"Porque Él mismo vendrá y nos salvará"
viernes, 6 de julio de 2018
UN TESORO EN VASOS DE BARRO
UN TESORO EN VASOS DE BARRO "Una reflexión en el camino"
Por Guillermo Ávila
"Tenemos este tesoro en vasos de barro para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros" 2 Cor. 4:7
"Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, Cristo vive en mí" Gálatas 2:20
¿Que es el hombre para que Dios tenga de él memoria, y que es el hijo del Hombre para que lo visite? Salmo 8:4
No es fácil en la vida llegar a esta conclusión, nuestro ego, nuestro orgullo y amor por nosotros mismos es tan grande, que nos sentimos con derechos para exigir reconocimiento y valorización en lo que somos y hacemos, pero ¿derechos de qué?
Si nada es nuestro, si solo somos pasajeros en esta vida, ni siquiera decidimos nacer, y que todos nuestros sueños y anhelos, por muy valiosos que sean ante nuestros ojos, en un abrir y cerrar de ojos dejaremos de existir; nos desvaneceremos como una nube, y no habrá más.
Nada por lo cual luchamos y nos desvelamos nos podremos llevar, aunque tengamos las facturas y los títulos que lo acrediten, desnudos nacimos y desnudos moriremos.
Nada lo podrá impedir, porque "Está decretado por el creador que los hombres mueran una sola vez y después de esto, el juicio" Hebreos 9:27
Se nos olvida que fuimos hechos del polvo, el material más común y de menor valor sobre esta tierra. ¿Cuánto cuesta un kilo de tierra, u ochenta kilos de tierra?
Eso somos, y si no fuera por el soplo de Dios, ninguno de nosotros podríamos disfrutar de este maravilloso privilegio de contemplar la creación, y de gustar de los frutos de la tierra.
La vida es un hermoso regalo de Dios, como la salud, la familia, el trabajo, que debiéramos apreciar y agradecer cada día, sin importar el lugar y tiempo, en que Dios haya decidido que vivamos.
Mientras tengamos un concepto mayor que este, no podremos concluir como el salmista: ¿Qué es el hombre para que Dios tenga memoria?
Como consecuencia de nuestra soberbia, existirán siempre las guerras, los conflictos, las envidias, la avaricia y tantos otros males que afectan nuestro diario vivir.
¿Qué es el hombre para que Dios tenga memoria, y que es el hijo del Hombre para que lo visite?
Fue la reflexión de un hombre escogido para ser rey sobre Israel, a la edad de 17 años, y que sólo vería cumplido ese llamado cerca de los cuarenta, después de un largo proceso formativo de más de 23 años.
Un proceso duro, con injusticias, de muchos quebrantos, donde sufriría de persecución, humillación, y tendría que aprender a esperar, hasta el tiempo establecido por Dios.
En este proceso aprendería a conocer a Dios, como su pastor, su refugio, su castillo fuerte, su escondedero en el día de la angustia.
Experimentó el desprecio desde su niñez en su propia casa, y había hecho de Dios el valor sublime de su vida.
Fue a través de ese proceso, que aprendió a conocerlo y amarlo, hacerlo el todo de su vida, tesoro que no cambiaría por nada.
Había hecho de Dios la razón de su vida.
¿Qué méritos había tenido para ser escogido por Dios, gustar de su comunión, y para ser rey sobre su pueblo?
Él sabía que era un privilegio inmerecido, y a su vez una gran responsabilidad, razón por la cual buscaría agradarlo, y vivir en su temor toda la vida.
Que importante es ser un vaso adecuado, para ejercer un servicio adecuado, ser un vaso de honra que honre su contenido.
El tesoro que Dios deposita en la vida de los hombres, y sin que los hombres permitan el proceso necesario de formación, puede transformarse en ellos, en una maldición, como ocurrió con su antecesor el rey Saúl, a quién Dios desecharía en su servicio como rey de Israel; aunque siguió gobernando por 40 años, porque no tuvo la humildad para renunciar y entregar su cargo a quién le había constituido, Dios ya no estaba con él.
Saúl no permitió el proceso de Dios en su vida, y rechazar su proceso era rechazarlo a Él; como ocurrió también con ese pueblo rescatado de la esclavitud de Egipto, y llevado por Dios al desierto, con el propósito que lo conociera y aprendiera amarlo, valorizarlo como su tesoro, y su recompensa sería la Tierra prometida en permanente comunión con Él.
Dios ha dado dones a los hombres, porque toda buena dádiva y todo don perfecto provienen de Él, sea intelectual, de administración para presidir y servir a los demás, en el hacer o enseñar a los demás, habilidades físicas, artísticas, musicales, etc. Dios las otorga a los hombres, para que en ella encuentren su vocación, su servicio a Dios y a los demás, pero su administración es y será de responsabilidad humana.
Los procesos de la vida que Dios permite en cada uno, son para que aprendemos a conocerlo y amarlo, para dar el fruto que Él espera de nuestro servicio.
Dios respetará lo que Él estableció como diseño en el hombre, su libertad para tomar decisiones. Él no nos creó auto programados como el reino animal, nos creó con la libertad de decidir, pero con la responsabilidad de asumir las consecuencias de nuestras decisiones, porque nos creó con la capacidad de conocer lo que es justo y recto en la vida, de tal manera que todos, sin excepción daremos cuenta de nuestros actos, y compadeceremos ante el tribunal de Cristo, el Juez y Rey justo sobre toda su creación.
Sólo quién así lo entienda, apreciará con responsabilidad el tesoro depositado en su vida, y permitirá ser moldeado como vaso, para honrar su apreciado contenido.
"Tenemos este tesoro en vasos de barro"
Son las palabras del apóstol Pablo, al reconocer el valor de la revelación de Cristo, y el llamado a su servicio.
El entendía que no cualquier vaso podía honrar al Señor, que era necesario que cada vaso fuese trabajado y moldeado a la imagen del Hijo, para resaltar así su contenido, y no sea honrado el vaso más que el tesoro que contiene.
Dios quebrantará cada vaso, una y otra vez con amor, según sea necesario hasta que pierda en si mismo su valor y resalte en el su contenido, hasta que pueda declarar como Pablo: "Ya no vivo yo, Cristo vive en mí"
Pablo reconocía este trabajo del Señor en su vida, era un vaso atribulado pero no angustiado, en apuros pero no desamparado, derribado pero no destruido; porque sabía que si el vaso era sometido a muerte, el tesoro resaltaría en él para preservación de vida en los demás, y para gloria de Dios.
"Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida"
Es la forma establecida por Dios, para que su TESORO depositado en nosotros, pueda ser apreciado y servido a los demás.
Así fue claramente visualizado en la vida de Jesús de Nazaret, los hombres podían apreciar y contemplar la gloria del tesoro de Dios en su vida, y eran atraídos por el tesoro.
Si no permitimos ese proceso, seremos un obstáculo y tropiezo para los demás, y no facilitaremos el desarrollo de su Propósito en nuestras vidas, así lo advirtió el apóstol Pablo:
"Habrán hombres amadores de si mismos, avaros, vanidosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, sin templanza, crueles, enemigos de lo bueno, traidores, impetuosos, engreídos, amadores de los deleites más que de Dios, que TENDRÁN APARIENCIA DE PIEDAD, PERO NEGARÁN LA EFICACIA DE ELLA. A esos evita"
Ellos no lo conocen, ni conocen su amor, ellos se hacen así mismos sus propios tesoros.
Son engañadores elocuentes y manipuladores de los demás, no muestran el FRUTO DE CRISTO que es el tesoro de Dios en nosotros, su mensaje es resaltar el vaso más que su contenido, su mensaje es resaltar las virtudes del vaso, como hacerlo más saludable, exitoso y poderoso, es un mensaje humanista, que niega la cruz y la muerte al yo, olvidando que es Cristo en nosotros la esperanza de gloria.
¿Qué es de mayor valor, el tesoro o el vaso?
Jesús de Nazaret exaltó la Vida de Dios en Él, y no así mismo, crucificando por amor el vaso que lo contenía, para que esa Vida Divina y su Espíritu hoy more en nosotros. El buscaba la gloria y servicio a su Padre.
Fue también el testimonio de sus discípulos, todos pusieron sus vasos en sacrificio vivo, por amor a quién les había amado hasta la muerte, y casi todos ellos fueron martirizados por amor a Jesús, su tesoro apreciado.
Donde esté tu tesoro allí estará tu corazón; o en el vaso o en su contenido, y buscarás a quién lo alague.
El que ama el vaso lo perderá, más el que lo pierde por causa del TESORO, lo preservará para Vida eterna.
Por sus frutos los conocerás.
Tesoro en vasos de barro.
Por Guillermo Ávila
"Tenemos este tesoro en vasos de barro para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros" 2 Cor. 4:7
"Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, Cristo vive en mí" Gálatas 2:20
¿Que es el hombre para que Dios tenga de él memoria, y que es el hijo del Hombre para que lo visite? Salmo 8:4
No es fácil en la vida llegar a esta conclusión, nuestro ego, nuestro orgullo y amor por nosotros mismos es tan grande, que nos sentimos con derechos para exigir reconocimiento y valorización en lo que somos y hacemos, pero ¿derechos de qué?
Si nada es nuestro, si solo somos pasajeros en esta vida, ni siquiera decidimos nacer, y que todos nuestros sueños y anhelos, por muy valiosos que sean ante nuestros ojos, en un abrir y cerrar de ojos dejaremos de existir; nos desvaneceremos como una nube, y no habrá más.
Nada por lo cual luchamos y nos desvelamos nos podremos llevar, aunque tengamos las facturas y los títulos que lo acrediten, desnudos nacimos y desnudos moriremos.
Nada lo podrá impedir, porque "Está decretado por el creador que los hombres mueran una sola vez y después de esto, el juicio" Hebreos 9:27
Se nos olvida que fuimos hechos del polvo, el material más común y de menor valor sobre esta tierra. ¿Cuánto cuesta un kilo de tierra, u ochenta kilos de tierra?
Eso somos, y si no fuera por el soplo de Dios, ninguno de nosotros podríamos disfrutar de este maravilloso privilegio de contemplar la creación, y de gustar de los frutos de la tierra.
La vida es un hermoso regalo de Dios, como la salud, la familia, el trabajo, que debiéramos apreciar y agradecer cada día, sin importar el lugar y tiempo, en que Dios haya decidido que vivamos.
Mientras tengamos un concepto mayor que este, no podremos concluir como el salmista: ¿Qué es el hombre para que Dios tenga memoria?
Como consecuencia de nuestra soberbia, existirán siempre las guerras, los conflictos, las envidias, la avaricia y tantos otros males que afectan nuestro diario vivir.
¿Qué es el hombre para que Dios tenga memoria, y que es el hijo del Hombre para que lo visite?
Fue la reflexión de un hombre escogido para ser rey sobre Israel, a la edad de 17 años, y que sólo vería cumplido ese llamado cerca de los cuarenta, después de un largo proceso formativo de más de 23 años.
Un proceso duro, con injusticias, de muchos quebrantos, donde sufriría de persecución, humillación, y tendría que aprender a esperar, hasta el tiempo establecido por Dios.
En este proceso aprendería a conocer a Dios, como su pastor, su refugio, su castillo fuerte, su escondedero en el día de la angustia.
Experimentó el desprecio desde su niñez en su propia casa, y había hecho de Dios el valor sublime de su vida.
Fue a través de ese proceso, que aprendió a conocerlo y amarlo, hacerlo el todo de su vida, tesoro que no cambiaría por nada.
Había hecho de Dios la razón de su vida.
¿Qué méritos había tenido para ser escogido por Dios, gustar de su comunión, y para ser rey sobre su pueblo?
Él sabía que era un privilegio inmerecido, y a su vez una gran responsabilidad, razón por la cual buscaría agradarlo, y vivir en su temor toda la vida.
Que importante es ser un vaso adecuado, para ejercer un servicio adecuado, ser un vaso de honra que honre su contenido.
El tesoro que Dios deposita en la vida de los hombres, y sin que los hombres permitan el proceso necesario de formación, puede transformarse en ellos, en una maldición, como ocurrió con su antecesor el rey Saúl, a quién Dios desecharía en su servicio como rey de Israel; aunque siguió gobernando por 40 años, porque no tuvo la humildad para renunciar y entregar su cargo a quién le había constituido, Dios ya no estaba con él.
Saúl no permitió el proceso de Dios en su vida, y rechazar su proceso era rechazarlo a Él; como ocurrió también con ese pueblo rescatado de la esclavitud de Egipto, y llevado por Dios al desierto, con el propósito que lo conociera y aprendiera amarlo, valorizarlo como su tesoro, y su recompensa sería la Tierra prometida en permanente comunión con Él.
Dios ha dado dones a los hombres, porque toda buena dádiva y todo don perfecto provienen de Él, sea intelectual, de administración para presidir y servir a los demás, en el hacer o enseñar a los demás, habilidades físicas, artísticas, musicales, etc. Dios las otorga a los hombres, para que en ella encuentren su vocación, su servicio a Dios y a los demás, pero su administración es y será de responsabilidad humana.
Los procesos de la vida que Dios permite en cada uno, son para que aprendemos a conocerlo y amarlo, para dar el fruto que Él espera de nuestro servicio.
Dios respetará lo que Él estableció como diseño en el hombre, su libertad para tomar decisiones. Él no nos creó auto programados como el reino animal, nos creó con la libertad de decidir, pero con la responsabilidad de asumir las consecuencias de nuestras decisiones, porque nos creó con la capacidad de conocer lo que es justo y recto en la vida, de tal manera que todos, sin excepción daremos cuenta de nuestros actos, y compadeceremos ante el tribunal de Cristo, el Juez y Rey justo sobre toda su creación.
Sólo quién así lo entienda, apreciará con responsabilidad el tesoro depositado en su vida, y permitirá ser moldeado como vaso, para honrar su apreciado contenido.
"Tenemos este tesoro en vasos de barro"
Son las palabras del apóstol Pablo, al reconocer el valor de la revelación de Cristo, y el llamado a su servicio.
El entendía que no cualquier vaso podía honrar al Señor, que era necesario que cada vaso fuese trabajado y moldeado a la imagen del Hijo, para resaltar así su contenido, y no sea honrado el vaso más que el tesoro que contiene.
Dios quebrantará cada vaso, una y otra vez con amor, según sea necesario hasta que pierda en si mismo su valor y resalte en el su contenido, hasta que pueda declarar como Pablo: "Ya no vivo yo, Cristo vive en mí"
Pablo reconocía este trabajo del Señor en su vida, era un vaso atribulado pero no angustiado, en apuros pero no desamparado, derribado pero no destruido; porque sabía que si el vaso era sometido a muerte, el tesoro resaltaría en él para preservación de vida en los demás, y para gloria de Dios.
"Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida"
Es la forma establecida por Dios, para que su TESORO depositado en nosotros, pueda ser apreciado y servido a los demás.
Así fue claramente visualizado en la vida de Jesús de Nazaret, los hombres podían apreciar y contemplar la gloria del tesoro de Dios en su vida, y eran atraídos por el tesoro.
Si no permitimos ese proceso, seremos un obstáculo y tropiezo para los demás, y no facilitaremos el desarrollo de su Propósito en nuestras vidas, así lo advirtió el apóstol Pablo:
"Habrán hombres amadores de si mismos, avaros, vanidosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, sin templanza, crueles, enemigos de lo bueno, traidores, impetuosos, engreídos, amadores de los deleites más que de Dios, que TENDRÁN APARIENCIA DE PIEDAD, PERO NEGARÁN LA EFICACIA DE ELLA. A esos evita"
Ellos no lo conocen, ni conocen su amor, ellos se hacen así mismos sus propios tesoros.
Son engañadores elocuentes y manipuladores de los demás, no muestran el FRUTO DE CRISTO que es el tesoro de Dios en nosotros, su mensaje es resaltar el vaso más que su contenido, su mensaje es resaltar las virtudes del vaso, como hacerlo más saludable, exitoso y poderoso, es un mensaje humanista, que niega la cruz y la muerte al yo, olvidando que es Cristo en nosotros la esperanza de gloria.
¿Qué es de mayor valor, el tesoro o el vaso?
Jesús de Nazaret exaltó la Vida de Dios en Él, y no así mismo, crucificando por amor el vaso que lo contenía, para que esa Vida Divina y su Espíritu hoy more en nosotros. El buscaba la gloria y servicio a su Padre.
Fue también el testimonio de sus discípulos, todos pusieron sus vasos en sacrificio vivo, por amor a quién les había amado hasta la muerte, y casi todos ellos fueron martirizados por amor a Jesús, su tesoro apreciado.
Donde esté tu tesoro allí estará tu corazón; o en el vaso o en su contenido, y buscarás a quién lo alague.
El que ama el vaso lo perderá, más el que lo pierde por causa del TESORO, lo preservará para Vida eterna.
Por sus frutos los conocerás.
Tesoro en vasos de barro.
martes, 3 de julio de 2018
UNA MIRADA DISTINTA, UNA MIRADA DIVINA
UNA MIRADA DISTINTA, UNA MIRADA DIVINA "Una reflexión en el camino"
Por Guillermo Avila
Lo normal en el razonamiento humano, es considerar que aquellas cosas negativas que nos golpean en la vida, nuestras circunstancias, como un obstáculo para el desarrollo de nuestra fe y realización como personas.
Una justificación para muchos de nuestros males, razones válidas para deprimirnos, quejarnos y amargarnos en nuestro diario vivir.
No es fácil sobrevivir frente tan dolorosas tribulaciones, como la pérdida de un ser querido, una enfermedades, un accidente, una crisis económicas, una separación, el envejecimiento inevitable, y tantas otras circunstancias que nos confronta la vida.
No podemos negar que todas estas cosas nos afectan, y no es fácil aceptarlas como algo positivo y ventajoso en el desarrollo de nuestras vidas.
Hay personas que se rinden frente a ellas y caen en estados depresivos crónicos, o se esclavizan a vicios degradantes, como una forma de evadir su dura y cruda realidad.
Son las consecuencias de heredar un mundo caído del orden de Dios, donde sufrimos en lo individual, familiar y social, las consecuencias del quebrantamiento de las leyes establecidas divinamente para la vida; tanto en el plano espiritual, emocional, como físico. No podemos evitarlo, y es la forma en que Satanás el diablo nos somete, para destruirnos e impedir el maravilloso Propósito de Dios en nuestras vidas.
Pareciéramos condenados a esta dura realidad, pero en esperanza está escrito: "Así pues, ahora ninguna condenación hay para los que están unidos a Cristo Jesús"
Nacimos bajo condenación, y es duro aceptarlo, pero Dios nuestro Padre no nos ha abandonado, Él envió a su Hijo, para rectificar su diseño en los hombres y en su creación. Jesús vino a salvar lo que estaba perdido.
Jesús declaró: "El orden de Dios se ha acercado a vosotros, crean a esta Buena Noticia"
La venida de Jesús es la venida del reino de Dios, a fin de restaurar su bendición sobre los hombres, permitiéndonos disfrutar de su amor como hijos de Dios, y permitiéndonos ver como todas las circunstancias que nos toque vivir, en y a través de ellas, nos ayudan al cumplimiento de su Propósito, y nos permite ver la vida desde SU MIRADA.
UNA MIRADA DISTINTA, UNA MIRADA DIVINA
"Por tanto no desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día, pues esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria, no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven, pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas"
Así podemos entender que todas las circunstancias que nos suceden, por más duras que estas sean, son temporales, son pasajeras, por tanto pasarán, y no debemos desmayar frente a ellas.
Todas las cosas externas que nos suceden y golpean nuestra vida, procurarán desgastar nuestra realidad interior, más en Cristo y por la fe, ese hombre interior se renovará día a día, porque esa Vida procede de Dios, la cual es eterna e indestructible.
Esa Vida en Jesús soportó toda presión externa, toda injusticia, toda humillación y crucifixión, no pudieron destruirla, la muerte no la pudo retener. Jesús venció todas sus circunstancias, resucitó y nos ha dado su Vida, para que tú y yo podamos ser vencedores frente a nuestras circunstancias.
Son el medio que la vida nos ofrece para el desarrollo y crecimiento de nuestra fe, son el medio para producir en nosotros, un cada vez más excelente y eterno peso de gloria, porque aprendemos a caminar sobre esta tierra no mirando las cosas que se ven, sino las que no se ven, porque las cosas que se ven son temporales, y las cosas que no se ven son eternas.
Vivamos por las cosas que no se ven, vivamos por su Vida, ella no sufre desgaste, no se marchita, ni pueden ser destruida. Su Vida es eterna, y nunca nos defraudará.
"El cielo y la tierra pasarán, pero su Palabra no pasará" "Pon tus ojos en Jesús y sus promesas, es el autor y consumador de nuestra fe" "El justo por su fe vivirá"
"Jesús nos hizo renacer para una esperanza viva, por su resurrección, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible reservada en los cielos para nosotros, que somos guardados por su poder mediante la fe"
Satanás el diablo tratará a través de tus circunstancias, manejar y someter tu vida, sometidos a Él podremos pararnos firmes y resistirle, permitamos que Jesús nos gobierne, Él nos liberó del engaño del maligno y quitó toda maldición.
Jesús no permitirá que seas probado con una carga mayor de la que puedes llevar, Él te dará la salida, y obtendrás un mayor peso de su gloria, si confías en Él como Job, te levantará del polvo y recompensará tu paciencia.
"Porque es necesaria la paciencia; para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa, porque aun un poco, y el que ha de venir vendrá, y no tardará"
Recuerda, ninguna circunstancia es eterna, todas son temporales y momentáneas, y son un medio para tu crecimiento y madures.
No desmayes, no tengas temor, es solo un poco, renueva tu hombre interior por su Espíritu, porque Dios cumplirá su Propósito en ti.
Por Guillermo Avila
Lo normal en el razonamiento humano, es considerar que aquellas cosas negativas que nos golpean en la vida, nuestras circunstancias, como un obstáculo para el desarrollo de nuestra fe y realización como personas.
Una justificación para muchos de nuestros males, razones válidas para deprimirnos, quejarnos y amargarnos en nuestro diario vivir.
No es fácil sobrevivir frente tan dolorosas tribulaciones, como la pérdida de un ser querido, una enfermedades, un accidente, una crisis económicas, una separación, el envejecimiento inevitable, y tantas otras circunstancias que nos confronta la vida.
No podemos negar que todas estas cosas nos afectan, y no es fácil aceptarlas como algo positivo y ventajoso en el desarrollo de nuestras vidas.
Hay personas que se rinden frente a ellas y caen en estados depresivos crónicos, o se esclavizan a vicios degradantes, como una forma de evadir su dura y cruda realidad.
Son las consecuencias de heredar un mundo caído del orden de Dios, donde sufrimos en lo individual, familiar y social, las consecuencias del quebrantamiento de las leyes establecidas divinamente para la vida; tanto en el plano espiritual, emocional, como físico. No podemos evitarlo, y es la forma en que Satanás el diablo nos somete, para destruirnos e impedir el maravilloso Propósito de Dios en nuestras vidas.
Pareciéramos condenados a esta dura realidad, pero en esperanza está escrito: "Así pues, ahora ninguna condenación hay para los que están unidos a Cristo Jesús"
Nacimos bajo condenación, y es duro aceptarlo, pero Dios nuestro Padre no nos ha abandonado, Él envió a su Hijo, para rectificar su diseño en los hombres y en su creación. Jesús vino a salvar lo que estaba perdido.
Jesús declaró: "El orden de Dios se ha acercado a vosotros, crean a esta Buena Noticia"
La venida de Jesús es la venida del reino de Dios, a fin de restaurar su bendición sobre los hombres, permitiéndonos disfrutar de su amor como hijos de Dios, y permitiéndonos ver como todas las circunstancias que nos toque vivir, en y a través de ellas, nos ayudan al cumplimiento de su Propósito, y nos permite ver la vida desde SU MIRADA.
UNA MIRADA DISTINTA, UNA MIRADA DIVINA
"Por tanto no desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día, pues esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria, no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven, pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas"
Así podemos entender que todas las circunstancias que nos suceden, por más duras que estas sean, son temporales, son pasajeras, por tanto pasarán, y no debemos desmayar frente a ellas.
Todas las cosas externas que nos suceden y golpean nuestra vida, procurarán desgastar nuestra realidad interior, más en Cristo y por la fe, ese hombre interior se renovará día a día, porque esa Vida procede de Dios, la cual es eterna e indestructible.
Esa Vida en Jesús soportó toda presión externa, toda injusticia, toda humillación y crucifixión, no pudieron destruirla, la muerte no la pudo retener. Jesús venció todas sus circunstancias, resucitó y nos ha dado su Vida, para que tú y yo podamos ser vencedores frente a nuestras circunstancias.
Son el medio que la vida nos ofrece para el desarrollo y crecimiento de nuestra fe, son el medio para producir en nosotros, un cada vez más excelente y eterno peso de gloria, porque aprendemos a caminar sobre esta tierra no mirando las cosas que se ven, sino las que no se ven, porque las cosas que se ven son temporales, y las cosas que no se ven son eternas.
Vivamos por las cosas que no se ven, vivamos por su Vida, ella no sufre desgaste, no se marchita, ni pueden ser destruida. Su Vida es eterna, y nunca nos defraudará.
"El cielo y la tierra pasarán, pero su Palabra no pasará" "Pon tus ojos en Jesús y sus promesas, es el autor y consumador de nuestra fe" "El justo por su fe vivirá"
"Jesús nos hizo renacer para una esperanza viva, por su resurrección, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible reservada en los cielos para nosotros, que somos guardados por su poder mediante la fe"
Satanás el diablo tratará a través de tus circunstancias, manejar y someter tu vida, sometidos a Él podremos pararnos firmes y resistirle, permitamos que Jesús nos gobierne, Él nos liberó del engaño del maligno y quitó toda maldición.
Jesús no permitirá que seas probado con una carga mayor de la que puedes llevar, Él te dará la salida, y obtendrás un mayor peso de su gloria, si confías en Él como Job, te levantará del polvo y recompensará tu paciencia.
"Porque es necesaria la paciencia; para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa, porque aun un poco, y el que ha de venir vendrá, y no tardará"
Recuerda, ninguna circunstancia es eterna, todas son temporales y momentáneas, y son un medio para tu crecimiento y madures.
No desmayes, no tengas temor, es solo un poco, renueva tu hombre interior por su Espíritu, porque Dios cumplirá su Propósito en ti.
martes, 22 de mayo de 2018
DIOS MUDA LOS TIEMPOS
DIOS MUDA LOS TIEMPOS "Una reflexión en el camino"
Por Guillermo Ávila
“Ana, con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente” I Samuel 1:10
Estas palabras están expresadas en el comienzo del libro de Primera de Samuel, libro que tiene como protagonistas al profeta Samuel (los primeros siete capítulos) y el establecimiento de la monarquía en Israel con sus dos primeros reyes, el rey Saúl (capítulos 8 al 15) y el rey David (capítulos 16 al 31).
Desde aquel glorioso día, en que Israel cruzó el río Jordán en seco bajo el liderazgo de Josué, de la conquista sobrenatural de la ciudad de Jericó, y la posesión de aquella preciosa y abundante tierra prometida; Israel había gozado de la presencia, y bendición de Dios como nación.
Dios les había mudado los tiempos, habían pasado de la amargura de la esclavitud en Egipto, a un tiempo de libertad gloriosa, como el pueblo de Dios.
Permanecer en esa bendición estaba sujeto a la obediencia a sus mandamientos y no involucrarse con los dioses y costumbres de los pueblos paganos conquistados.
Desde aquellos gloriosos días habían pasado un poco más de trescientos años, y la desobediencia a la palabra de Dios les había llevado a la humillación, especialmente de parte de los filisteos, quienes se habían hecho fuertes, y ejercían dominio y abuso sobre la nación.
Como nación habían llegado a un tiempo de gran deterioro moral y espiritual, uno de los más considerables en su historia como nación, y de esta manera lo describiría el profeta Samuel:
"La palabra de Jehová escaseaba en aquellos días,
No había visión, ni conocimiento de Jehová.
El sacerdocio era impío y se ejercía en forma corrupta e inmoral.
El sacerdocio, el tabernáculo y sus rituales estaban a punto de desaparecer.
En este tiempo, el Arca de Dios, que representaba el trono visible de la presencia de Dios sobre su pueblo, sería tomada por los filisteos, y permanecería con ellos como un simple mueble durante ochenta años, hasta los días de David, como rey de Israel.
La lámpara de Jehová estaba a punto de apagarse.
Era un tiempo de esterilidad e infructuosidad espiritual"
Eran tiempos similares a los nuestros, tiempos de apatía, de incredulidad y de rebeldía espiritual.
¿Es posible que los tiempos puedan ser mudados una vez más?
¿Es posible que Dios intervenga sobre una tan pobre realidad como nación?
¿Es posible que la condición moral y espiritual de una nación pueda ser mudada?
Consideremos la experiencia de Israel.
DIOS BUSCA UN CORAZÓN PIADOSO.
“Dios recorre la tierra, Dios busca un corazón piadoso dispuesto para él, para despertar su poder y no destruir su heredad sobre esta tierra”
Un corazón piadoso estará dispuesto a humillarse, y a buscar el rostro de Dios en medio de su adversidad.
Un corazón piadoso reconocerá e interpretará en su condición adversa, la soberana y misericordiosa mano de Dios.
Un corazón piadoso estará dispuesto a asumir la condición espiritual de su vida, de su familia y de su pueblo.
Un corazón piadoso estará dispuesto a obedecer a Dios, por sobre su voluntad.
Un corazón piadoso como el de Jesús, quién estuvo dispuesto a cargar sobre si mismo el pecado de todos los hombres, entregando su vida en una cruz, para mudar los tiempos sobre la tierra y traer buenas nuevas de Salvación.
Como el corazón piadoso de Ana, una mujer sencilla, como muchas mujeres golpeada y humillada por la adversidades de la vida.
Como el corazón de Ana, una mujer sufrida, pero con un corazón temeroso de Dios.
La vida de Ana era el fiel reflejo de la condición de la nación de Isreal, estéril, sin frutos, y bajo una permanente humillación filistea.
Ana tomará su vergüenza y humillación, como un condición que le ofrece la vida para postrarse delante de su Dios, buscando refugio y consolación en sus brazos de amor.
Así lo decribe nuestro texto:
“Ana, con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente”.
Ana se negó a consumir alimentos en su humillación, como una mujer quebrantada de espíritu buscó a Dios, no fue un día, no fue un mes, fueron años de quebrantamiento a los pies de su Señor.
Solo un corazón piadoso transformará su queja en oración, y afligirá su corazón delante de Dios.
Ana oraba:
“Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida”
Ana representa a esa iglesia piadosa, que en su vergüenza y humillación ora y gime abundantemente, para que Dios intervenga y mude su condición, ofrendando al igual que Ana su fruto, al servicio del Señor.
Como está escrito:
"Invócame en el día de tu angustia, te salvaré y tú me honrarás"
Ana aprendió a orar como Jesús enseñó a orar a sus discípulos, por sobre su necesidad, la necesidad de Dios. Es la oración que muda los tiempos a favor de Dios, que hace nacer la esperanza sobre esta tierra, que busca su reino y su justicia, su intervención sobre la realidad de los hombres.
Ana entendió, como entendió el apóstol Pedro después de su fracaso, al cortar la oreja del siervo del sacerdote frente al arresto de Jesús, y sufrir una noche amarga por negar al Señor, que no sería su iniciativa la que vengaría el agravio a la obra de Dios.
Solo en un corazón contrito y humillado, que busca la intervención de Dios sobre esta tierra, traerá el derramamiento de su Espíritu, que mudará los tiempos sobre los hombres.
Es la oración eficaz de los justos sobre esta tierra, como la oración del profeta Elias, que siendo un hombre con pasiones semejantes a las nuestras, oró fervientemente, para que Dios mudara los tiempos sobre su nación, inclinando a Dios el corazón de su pueblo.
Esa fue la oración eficaz de Ana, que daría a luz la esperanza de Dios sobre esta tierra, un hijo (Samuel) que restauraría la palabra profética, el sacerdocio, la visión, la presencia, y el gobierno de Dios sobre su pueblo (Rey David).
Dios muda los tiempos.
Sólo así declinarán los gobiernos humanos, y el Señor volverá a ocupar su lugar y preeminencia sobre su Casa y sobre las naciones.
Amigos y hermanos:
“No multipliquéis palabras de grandeza y altanería; Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; Porque el Dios de todo saber es Jehová.
Y a él toca el pesar las acciones. Los arcos de los fuertes fueron quebrados, y los débiles se ciñeron de poder.
Jehová mata y él da vida; El hace descender al Seol, y hace subir.
Jehová empobrece, y él enriquece; Abate, y enaltece.
Él levanta del polvo al pobre, y del muladar exalta al menesteroso,
Para hacerle sentar con príncipes y heredar un sitio de honor”
Dios exaltará al humilde con la salvación"
No hay tiempo para quejarnos, ni para buscar otra explicación a nuestra pobre realidad.
Es un tiempo propicio para humillarnos delante de Dios y buscar su rostro, porque solo Dios muda los tiempos.
“Ana, con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente”
Y Dios mudó e hizo nacer un nuevo tiempo sobre su vida y sobre su pueblo.
Dios mudará mudará también tus tiempos.
“Ana, con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente” I Samuel 1:10
Estas palabras están expresadas en el comienzo del libro de Primera de Samuel, libro que tiene como protagonistas al profeta Samuel (los primeros siete capítulos) y el establecimiento de la monarquía en Israel con sus dos primeros reyes, el rey Saúl (capítulos 8 al 15) y el rey David (capítulos 16 al 31).
Desde aquel glorioso día, en que Israel cruzó el río Jordán en seco bajo el liderazgo de Josué, de la conquista sobrenatural de la ciudad de Jericó, y la posesión de aquella preciosa y abundante tierra prometida; Israel había gozado de la presencia, y bendición de Dios como nación.
Dios les había mudado los tiempos, habían pasado de la amargura de la esclavitud en Egipto, a un tiempo de libertad gloriosa, como el pueblo de Dios.
Permanecer en esa bendición estaba sujeto a la obediencia a sus mandamientos y no involucrarse con los dioses y costumbres de los pueblos paganos conquistados.
Desde aquellos gloriosos días habían pasado un poco más de trescientos años, y la desobediencia a la palabra de Dios les había llevado a la humillación, especialmente de parte de los filisteos, quienes se habían hecho fuertes, y ejercían dominio y abuso sobre la nación.
Como nación habían llegado a un tiempo de gran deterioro moral y espiritual, uno de los más considerables en su historia como nación, y de esta manera lo describiría el profeta Samuel:
"La palabra de Jehová escaseaba en aquellos días,
No había visión, ni conocimiento de Jehová.
El sacerdocio era impío y se ejercía en forma corrupta e inmoral.
El sacerdocio, el tabernáculo y sus rituales estaban a punto de desaparecer.
En este tiempo, el Arca de Dios, que representaba el trono visible de la presencia de Dios sobre su pueblo, sería tomada por los filisteos, y permanecería con ellos como un simple mueble durante ochenta años, hasta los días de David, como rey de Israel.
La lámpara de Jehová estaba a punto de apagarse.
Era un tiempo de esterilidad e infructuosidad espiritual"
Eran tiempos similares a los nuestros, tiempos de apatía, de incredulidad y de rebeldía espiritual.
¿Es posible que los tiempos puedan ser mudados una vez más?
¿Es posible que Dios intervenga sobre una tan pobre realidad como nación?
¿Es posible que la condición moral y espiritual de una nación pueda ser mudada?
Consideremos la experiencia de Israel.
DIOS BUSCA UN CORAZÓN PIADOSO.
“Dios recorre la tierra, Dios busca un corazón piadoso dispuesto para él, para despertar su poder y no destruir su heredad sobre esta tierra”
Un corazón piadoso estará dispuesto a humillarse, y a buscar el rostro de Dios en medio de su adversidad.
Un corazón piadoso reconocerá e interpretará en su condición adversa, la soberana y misericordiosa mano de Dios.
Un corazón piadoso estará dispuesto a asumir la condición espiritual de su vida, de su familia y de su pueblo.
Un corazón piadoso estará dispuesto a obedecer a Dios, por sobre su voluntad.
Un corazón piadoso como el de Jesús, quién estuvo dispuesto a cargar sobre si mismo el pecado de todos los hombres, entregando su vida en una cruz, para mudar los tiempos sobre la tierra y traer buenas nuevas de Salvación.
Como el corazón piadoso de Ana, una mujer sencilla, como muchas mujeres golpeada y humillada por la adversidades de la vida.
Como el corazón de Ana, una mujer sufrida, pero con un corazón temeroso de Dios.
La vida de Ana era el fiel reflejo de la condición de la nación de Isreal, estéril, sin frutos, y bajo una permanente humillación filistea.
Ana tomará su vergüenza y humillación, como un condición que le ofrece la vida para postrarse delante de su Dios, buscando refugio y consolación en sus brazos de amor.
Así lo decribe nuestro texto:
“Ana, con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente”.
Ana se negó a consumir alimentos en su humillación, como una mujer quebrantada de espíritu buscó a Dios, no fue un día, no fue un mes, fueron años de quebrantamiento a los pies de su Señor.
Solo un corazón piadoso transformará su queja en oración, y afligirá su corazón delante de Dios.
Ana oraba:
“Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida”
Ana representa a esa iglesia piadosa, que en su vergüenza y humillación ora y gime abundantemente, para que Dios intervenga y mude su condición, ofrendando al igual que Ana su fruto, al servicio del Señor.
Como está escrito:
"Invócame en el día de tu angustia, te salvaré y tú me honrarás"
Ana aprendió a orar como Jesús enseñó a orar a sus discípulos, por sobre su necesidad, la necesidad de Dios. Es la oración que muda los tiempos a favor de Dios, que hace nacer la esperanza sobre esta tierra, que busca su reino y su justicia, su intervención sobre la realidad de los hombres.
Ana entendió, como entendió el apóstol Pedro después de su fracaso, al cortar la oreja del siervo del sacerdote frente al arresto de Jesús, y sufrir una noche amarga por negar al Señor, que no sería su iniciativa la que vengaría el agravio a la obra de Dios.
Solo en un corazón contrito y humillado, que busca la intervención de Dios sobre esta tierra, traerá el derramamiento de su Espíritu, que mudará los tiempos sobre los hombres.
Es la oración eficaz de los justos sobre esta tierra, como la oración del profeta Elias, que siendo un hombre con pasiones semejantes a las nuestras, oró fervientemente, para que Dios mudara los tiempos sobre su nación, inclinando a Dios el corazón de su pueblo.
Esa fue la oración eficaz de Ana, que daría a luz la esperanza de Dios sobre esta tierra, un hijo (Samuel) que restauraría la palabra profética, el sacerdocio, la visión, la presencia, y el gobierno de Dios sobre su pueblo (Rey David).
Dios muda los tiempos.
Sólo así declinarán los gobiernos humanos, y el Señor volverá a ocupar su lugar y preeminencia sobre su Casa y sobre las naciones.
Amigos y hermanos:
“No multipliquéis palabras de grandeza y altanería; Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; Porque el Dios de todo saber es Jehová.
Y a él toca el pesar las acciones. Los arcos de los fuertes fueron quebrados, y los débiles se ciñeron de poder.
Jehová mata y él da vida; El hace descender al Seol, y hace subir.
Jehová empobrece, y él enriquece; Abate, y enaltece.
Él levanta del polvo al pobre, y del muladar exalta al menesteroso,
Para hacerle sentar con príncipes y heredar un sitio de honor”
Dios exaltará al humilde con la salvación"
No hay tiempo para quejarnos, ni para buscar otra explicación a nuestra pobre realidad.
Es un tiempo propicio para humillarnos delante de Dios y buscar su rostro, porque solo Dios muda los tiempos.
“Ana, con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente”
Y Dios mudó e hizo nacer un nuevo tiempo sobre su vida y sobre su pueblo.
Dios mudará mudará también tus tiempos.
martes, 10 de abril de 2018
ADMINISTRADORES DE SU BENDICIÓN
ADMINISTRADORES DE SU BENDICIÓN "Una reflexión en el Camino"
Por Guillermo Ávila
UN POCO DE HISTORIA
LA BENDICIÓN DE DIOS SOBRE ABRAHAM
Por Guillermo Ávila
Jesús confrontó a su pueblo por la mala administración de SU BENDICIÓN, de un pueblo llamado a ser un canal de bendición para las naciones, se transformaron en piedra de tropiezo para quienes sinceramente deseaban conocerle.
Como nación no contribuyeron al cumplimiento de su PROPÓSITO, se opusieron, y no honraron SU BENDICIÓN, la resistieron y la clavaron en una cruz.
Como nación no contribuyeron al cumplimiento de su PROPÓSITO, se opusieron, y no honraron SU BENDICIÓN, la resistieron y la clavaron en una cruz.
Como consecuencia fueron despojados de SU BENDICIÓN, y a través de los siglos han sufrido las consecuencias de su rebelión, han cosechado el fruto de sus decisiones, aunque aún está la promesa sobre ellos, para cuando se vuelvan sinceramente a Dios y reconozcan su error, serán restaurados en SU BENDICIÓN.
Dios no puede ser burlado, lo que el hombre siembra eso también cosecha. Todo hombre dará cuenta a Dios de sí y no habrá excusa, no somos dueños de la vida, ni de la inteligencia, ni de los recursos creados y dados por Dios, somos solo administradores y deberemos dar cuenta de nuestro paso sobre esta tierra.
“PORQUE DE ÉL, Y POR ÉL, Y PARA ÉL, SON TODAS LAS COSAS” Romanos 11:36
UN POCO DE HISTORIA
Dios BENDIJO a NOÉ y a sus hijos, SEM, CAM Y JAFET, porque como familia hallaron gracia delante de Él, y dispusieron sus vidas para preservar SU PROPÓSITO sobre esta tierra, cuando Dios había determinado exterminar a los hombres sobre esta tierra, por causa de su maldad, violencia y rebeldía. (mala administración).
“Y BENDIJO DIOS a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra” Génesis 9:1
“Y BENDIJO DIOS a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra” Génesis 9:1
Pasado el diluvio, como familia eran responsables de administrar la BENDICIÓN de Dios.
Por su conducta Cam, quién llegaría a ser padre de Canaán, trajo sobre sí y su descendencia maldición y ser siervo de sus hermanos, posición que marcó toda su historia.
Dios BENDIJO a SEM, por su actitud temerosa y respetuosa frente a Dios y su familia, fue escogido para ser portador de la bendición de Dios para su linaje, de su descendencia nacería Abraham y nacería el Cristo, para cumplimiento de la promesa de Dios en el huerto: “Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ÉSTA TE HERIRÁ en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”
Y Jafet, sería bendecido en la cobertura de la bendición de su hermano Sem.
Así quedó establecido:
“Maldito sea Canaán; siervo de siervos será a sus hermanos. BENDITO por Jehová mi Dios sea Sem, y sea Canaán su siervo. Engrandezca Dios a Jafet, y habite en las tiendas de Sem” Génesis 9:25-27
Así quedó establecido:
“Maldito sea Canaán; siervo de siervos será a sus hermanos. BENDITO por Jehová mi Dios sea Sem, y sea Canaán su siervo. Engrandezca Dios a Jafet, y habite en las tiendas de Sem” Génesis 9:25-27
LA BENDICIÓN de Dios siempre será por causa de SU PROPÓSITO Y DE SU LLAMADO A SERVIRLE EN SU VOLUNTAD, y permanecerá sobre los hombres en la medida de su fidelidad y servicio.
LA BENDICIÓN DE DIOS SOBRE ABRAHAM
“Jehová dijo a Abraham: Sal de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré, y TE BENDECIRÉ, y engrandeceré tu nombre, y SERÁS BENDICIÓN” Génesis 12:1-3
Dios llama y promete BENDECIR a Abraham por causa de SU PROPÓSITO y compromete su Palabra para el cumplimiento de su voluntad.
Abraham sale en obediencia, y Dios le guiará en un proceso de revelación hasta completar SU BENDICIÓN sobre su vida, y sobre su descendencia.
Dios testificará de Abraham: “¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser BENDITAS en él todas las naciones de la tierra? PORQUE YO SÉ que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que HAGA VENIR JEHOVÁ SOBRE ABRAHAM LO QUE HA HABLADO acerca de él” Génesis 18:17-19
Dios testificando de Abraham.
¿Podría Dios declarar esas mismas palabras de nosotros, para asegurar el cumplimiento de sus promesas?
SU BENDICIÓN no es impartida por simpatía, o por nuestras capacidades, o por nuestro carácter para luchar en la vida.
SU BENDICIÓN la imparte por causa de SU PROPÓSITO Y DE SU LLAMADO, y así capacitarnos para hacer su voluntad sobre esta tierra.
Está escrito:
“Jehová Dios te ha escogido para ser un PUEBLO ESPECIAL (bendecido), más que todos los pueblos de la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos, sino por cuánto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres” Deuteronomio 7:6-8
Está escrito:
“Jehová Dios te ha escogido para ser un PUEBLO ESPECIAL (bendecido), más que todos los pueblos de la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos, sino por cuánto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres” Deuteronomio 7:6-8
SU BENDICIÓN no es para enriquecernos, ni para alcanzar poder o fama, ni para sacar algún beneficio propio, ni para sentirnos superiores a otros, o para manipular a las personas en provecho personal.
Dios juzgará sobre los hombres la administración de su bendición.
Dios traspasó SU BENDICIÓN, de Abraham a su hijo Isaac a su muerte, para seguir completando SU PROPÓSITO: “Y sucedió, después de muerto Abraham, que Dios BENDIJO a Isaac su hijo” Génesis 25:11
De Isaac LA BENDICIÓN DE DIOS pasaría a su hijo Jacob, a pesar que a sus ojos no era el más indicado.
Dios tuvo que cegar la vista de Isaac, para que en su confusión y utilizando aún el carácter engañador de Jacob, LA BENDICIÓN de Dios fuera establecida en quién Él había escogido y llamado.
¿Cuántos como Isaac nos hemos encontrado bendiciendo lo que Dios no ha escogido ni llamado?
Dios decidió poner SU BENDICIÓN sobre Jacob y no sobre su hermano Esaú.
Dios es soberano, y no depende del que quiere, ni del que corre, sino del que Él llama y tiene misericordia.
Si tú eres llamado como Jacob, no insistas en huir, porque finalmente Él te vencerá, y en tu rendición te bendecirá.
Dios decidió poner SU BENDICIÓN sobre Jacob y no sobre su hermano Esaú.
Dios es soberano, y no depende del que quiere, ni del que corre, sino del que Él llama y tiene misericordia.
Si tú eres llamado como Jacob, no insistas en huir, porque finalmente Él te vencerá, y en tu rendición te bendecirá.
Si tu lllmdo es como Jafet, bajo la bendición de tu hermano, ¿Por qué resistir su voluntad, o envidiar como Esaú?
Seamos fieles en el llamado y la bendición que Dios nos ha entregado.
En Cristo, Dios ha llamado a todos los hombres para ser parte de SU PROPÓSITO y de SU BENDICIÓN.
Seamos fieles en el llamado y la bendición que Dios nos ha entregado.
En Cristo, Dios ha llamado a todos los hombres para ser parte de SU PROPÓSITO y de SU BENDICIÓN.
En la BENDICIÓN de Cristo, tú y yo somos bendecidos.
No por ser buenos, no por mérito propios, es porque nos amó en Él desde antes de la fundación del mundo, y nos ha llamado para heredar su bendición.
Como Jacob no necesitamos pelear, engañar, o competir para alcanzar su BENDICIÓN, su bendición nos alcanzará solo porque fuimos llamados y escogidos en Cristo, por causa de su Propósito Eterno.
Muchos años ocuparían a Jacob el descubrir ESTA REVELACIÓN, mucho dolor, mucha amargura, y mucho trabajo innecesario, Dios le había escogido antes de nacer, en el vientre de su madre, aún allí había declarado una palabra profética de bendición sobre su vida.
LA BENDICIÓN DE DIOS le alcanzaría por el hecho de que Dios se lo había prometido, como también lo ha prometido sobre tu vida.
LA BENDICIÓN DE DIOS le alcanzaría por el hecho de que Dios se lo había prometido, como también lo ha prometido sobre tu vida.
El gran conflicto de Jacob fue su propia carne competitiva, que no podía aceptar por fe LA BENDICIÓN DE DIOS, como tú y yo, creía que debía luchar y hacer méritos para alcanzarla. Sin duda se sentía inmerecedor de ella, por el peso de su conciencia, por los errores cometidos, lo que le obligaba a tener que "hacer algo" para alcanzarla.
Es la razón de que muchos se sientes obligados a "pagar" por alcanzarla, a hacer sacrificios innecesarios.
La FE no se puede comprar ni fabricar, es un don (regalo) que se recibe solo por creer lo que Dios ha establecido.
La FE no se puede comprar ni fabricar, es un don (regalo) que se recibe solo por creer lo que Dios ha establecido.
Amigo(a) y hermano(a):
NINGUNA condenación hay para quienes estamos en Cristo Jesús, porque fuimos llamados en Él para BENDICIÓN.
Dios hará que TODAS LAS COSAS (Buenas o malas, positivas o negativas de la vida) nos ayuden a alcanzarla, para que su Propósito se cumpla en nosotros.
Dios completará lo que comenzó por amor en nosotros. Dios nos llamó para ser BENDECIDOS Y SER DE BENDICIÓN.
¿Qué pues diremos a esto?
¿Qué pues diremos a esto?
Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros?
Si Dios no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
Debes saber que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Mi Dios suplirá todo lo que nos falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
¿No es maravilloso?
Somos administradores de SU BENDICIÓN.
Mi Dios suplirá todo lo que nos falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
¿No es maravilloso?
Somos administradores de SU BENDICIÓN.
domingo, 19 de noviembre de 2017
UN PUEBLO DESENCANTADO
“Ahora me levantaré, dice Jehová; ahora seré exaltado, ahora seré engrandecido” Isaías 33:10
“He aquí que para justicia reinará un Rey, y príncipes presidirán en juicio. Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa” Isaias 32:1,2
¿No es esta la esperanza de todos los pueblos de la tierra, que sus gobernantes les presidan con justicia, que establezcan políticas de refugio y escondedero frente a las inesperadas crisis de la vida?
Los habitantes se desencantan, cuando de parte de sus gobernantes no hallan respuesta a sus necesidades y anhelos, cuando las promesas de campañas son como el tamo, y ven con tristeza como se las lleva el viento.
Cómo alguien dijo, "En tiempo de elecciones podemos ver hasta al diablo vendiendo cruces"
Toda autoridad fue establecida por Dios, con el propósito de asumirla como un servicio a los demás, con responsabilidad, con justicia a favor de sus dirigidos, y no solo para el provecho de si mismo: un rey, un presidente, un alcalde, un director, un jefe o un padre de familia, se deben a los suyos, y por este servicio todos rendirán cuenta y compadecerán ante el tribunal de Cristo, sean creyentes o no. El es juez sobre toda la tierra.
Jesús fue claro cuando dijo: "Sabéis que que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad"
Sin una manifestación del Reino de Dios, las naciones están condenadas a esta triste condición.
Jesús fue claro cuando dijo: "Sabéis que que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad"
Sin una manifestación del Reino de Dios, las naciones están condenadas a esta triste condición.
Fue la experiencia del propio pueblo de Israel, cuando estaba a punto de caer en una de las mayores crisis de su historia, cuando serían despojados de su tierra, verían la destrucción de su templo, de sus ciudades, de sus familias, y serían llevados cautivos bajo el Imperio Babilónico.
Estaban a punto de perderlo todo, cuando el profeta Isaías de parte de Dios, confronta a sus gobernantes y les hace responsables en sus decisiones, y de las desgracias sobre su pueblo.
Los pueblos sufren las consecuencias del extravío y errores de sus gobernantes.
Estaban a punto de perderlo todo, cuando el profeta Isaías de parte de Dios, confronta a sus gobernantes y les hace responsables en sus decisiones, y de las desgracias sobre su pueblo.
Los pueblos sufren las consecuencias del extravío y errores de sus gobernantes.
Hoy en el mundo, hay muchas naciones que están enfrentando terribles crisis naturales, económicas, políticas y morales, y sus habitantes sufren un profundo "desencantamiento" en sus aspiraciones, y ya no creen, ni confían, en las propuestas y proyectos de sus gobernantes, y de quienes aspiran a gobernarlos.
Es que ninguna de las propuesta humanas, satisfacerá las aspiraciones de justicia, de respeto, de equidad e igualdad que anhelan los hombres, pues ninguna de las propuestas de los hombres bajo "este sistema", tiene al hombre como fin y beneficiario.
Este mundo se rige y es gobernado en sus decisiones por "el dios de este mundo", y es él quién determina sus acciones, "Mamón, el dios del dinero."
El dios de las riquezas, que se encarna por medio de la ambición de los líderes. es el dios que determina las políticas públicas, económicas y sociales de los pueblos.Este mundo se rige y es gobernado en sus decisiones por "el dios de este mundo", y es él quién determina sus acciones, "Mamón, el dios del dinero."
¿Acaso no ha salido a luz, como todos los políticos se han vendido ante el vil dinero, traicionando sus supuestos principios, sin importar de donde y como procede?
Jesús declaró: "Los hombres no pueden servir a dos señores, porque amarán a uno y aborrecerán al otro. No se puede servir a Dios y a las riquezas". Y solo en Dios hay verdaderos principios y valores.
Y este mundo y su sistema, se ha entregado, y se ha determinado al igual que Adán y Eva en el principio, no vivir bajo el gobierno de Dios y su palabra.
Esa es la verdad, y sus consecuencias no serán diferentes.
Esa es la verdad, y sus consecuencias no serán diferentes.
Esto ha quedado descubierto en medio de las crisis económicas de los pueblos, donde en medio de esas crisis, las políticas gubernamentales favorecen y resguardan NO a las personas, NO a los pobres, NO a las familias, sino que protegerán "las riquezas", favoreciendo a los bancos y a las grandes empresas que administran las riquezas.
¿No has sido testigo de los "perdonazos económicos" a las grandes empresas?
¿No has sido testigo de los "perdonazos económicos" a las grandes empresas?
Dios está desnudando las verdaderas intenciones de los hombres: “El ruin nunca más será llamado generoso, ni el tramposo será llamado espléndido. Porque el ruin hablará ruindades, y su corazón fabricará iniquidad, para cometer impiedad y para hablar escarnio contra Dios, dejando vacía el alma hambrienta; quitando la bebida al sediento. Las armas del tramposo son malas; trama intrigas inicuas para enredar a los simples con palabras mentirosas, y para hablar en juicio contra el pobre”
Los eventos naturales y crisis sobre las naciones, no solo tienen una explicación científica y natural, son también una "voz" de alerta de parte de Dios, "un llamado" a considerar nuestros caminos, para evitar sobre esta tierra un mal mayor, que traerá sin duda mayor dolor y sufrimiento sobre sus habitantes.
Así también, Dios desenmascarará a quienes se dicen "servir a Dios", pero cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal y buscan lo suyo propio sirviéndose asimismo, sirven a este sistema y a las riquezas, viviendo en vanidades mayores que las del mundo, porque su verdadero dios es el dinero.
No les interesa hacer discípulos para el Reino de Dios, ni buscar que su voluntad sea hecha sobre esta tierra, usurpan los dones para su propio provecho y vanagloria.
Mira como viven, y reconócelos por sus frutos.
No tienen una voz profética que traiga luz en medio de esta oscuridad, son sinvergüenzas de la fe aún a los ojos del mundo. No son testigos verdaderos de Cristo y de su reino.
Más Dios remecerá las naciones, y sus juicios caerán sobre los hombres: “Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán”
Dios quiere canalizar "tu desencantamiento" hacia Él, y que descubras las verdaderas causas de nuestros males, y traigas salvación, restauración a tu vida y familia.
HAY DOS CAMINOS FRENTE AL DESENCANTAMIENTO
1.- TOMAR EL CAMINO DE NUESTRO PROPIO CORAZÓN.
_ Hacerse parte de este Sistema, coludirse con sus intereses, conformándose y enredándose con la corriente de este mundo, y así llevar un buen pasar, y morir sin ninguna trascendencia para el Propósito de Dios, y su reino.
_Levantándote como una alternativa más dentro de este sistema humano, usando la violencia contra este sistema injusto como bandera de lucha, usando las misma armas y recursos de los hombres, con la esperanza de generar algún cambio, desatando solo más conflictos sociales y políticas, enfrentándose a adversarios que sin temor de Dios no tienen escrúpulos, y que no dudarán en usar sus antivalores, con el propósito de alcanzar sus objetivos.
¿Piensas que de esa manera tienes alguna posibilidad en este Sistema, para colaborar en establecer su reino?
Sólo se agudizarán los problemas sociales, la pobreza material y espiritual, la violencia y la maldad seguirá inevitablemente su curso, que culminarán por causa de las ambiciones y codicias, en terribles guerras y miserias dolorosas.
No me imagino al apóstol Pablo u otros líderes de la primera iglesia, tratando de involucrarse en los gobiernos políticos de su época para generar la evangelización y la manifestación del reino de Dios en ciudades como Corintios, Efesios, Filipos, o la misma Roma.
Creo que el peor error de la iglesia a través de su historia, ha sido su infiltración política como arma de lucha, frente al imperio romano terminó en una apostaría nefasta, que marcó con sangre y corrupción largos y dolorosos siglos, dando como resultado, el surgimiento de filosofías como el humanismo y racionalismo ateo.
Nuestras armas definitivamente no son carnales, porque la lucha es espiritual, y las armas deben ser espirituales.
1.- TOMAR EL CAMINO DE NUESTRO PROPIO CORAZÓN.
_ Hacerse parte de este Sistema, coludirse con sus intereses, conformándose y enredándose con la corriente de este mundo, y así llevar un buen pasar, y morir sin ninguna trascendencia para el Propósito de Dios, y su reino.
_Levantándote como una alternativa más dentro de este sistema humano, usando la violencia contra este sistema injusto como bandera de lucha, usando las misma armas y recursos de los hombres, con la esperanza de generar algún cambio, desatando solo más conflictos sociales y políticas, enfrentándose a adversarios que sin temor de Dios no tienen escrúpulos, y que no dudarán en usar sus antivalores, con el propósito de alcanzar sus objetivos.
¿Piensas que de esa manera tienes alguna posibilidad en este Sistema, para colaborar en establecer su reino?
Sólo se agudizarán los problemas sociales, la pobreza material y espiritual, la violencia y la maldad seguirá inevitablemente su curso, que culminarán por causa de las ambiciones y codicias, en terribles guerras y miserias dolorosas.
No me imagino al apóstol Pablo u otros líderes de la primera iglesia, tratando de involucrarse en los gobiernos políticos de su época para generar la evangelización y la manifestación del reino de Dios en ciudades como Corintios, Efesios, Filipos, o la misma Roma.
Creo que el peor error de la iglesia a través de su historia, ha sido su infiltración política como arma de lucha, frente al imperio romano terminó en una apostaría nefasta, que marcó con sangre y corrupción largos y dolorosos siglos, dando como resultado, el surgimiento de filosofías como el humanismo y racionalismo ateo.
Nuestras armas definitivamente no son carnales, porque la lucha es espiritual, y las armas deben ser espirituales.
2.- TOMAR EL CAMINO DE LA HUMILLACIÓN Y DEL ARREPENTIMIENTO.
Reconocer que todo el mal que vivimos, es consecuencia de nuestros pecados, de apartarnos de Dios y de sus principios de vida. La causa es espiritual y se resuelve espiritualmente.
Que como Jesús , el Hijo de Dios, quién declaró que su reino no era de este mundo, aunque estábamos en el mundo, por amor puso su vida en una cruz a favor de nuestra salvación, y la iglesia debe ponerse en sacrificio vivo por amor, en favor de un mundo extraviado, sin fe y sin esperanza, y no como como una alternativa que compite con los pecadores.
Que la realidad existente, y todo lo que acontece sobre nuestras naciones, está determinado por el anticipado consejo de Dios, y que sólo nuestra humillación y nuestro arrepentimiento traerá su salvación, traerá su gracia, su perdón y restauración, para bendición de nuestras vidas, familias y pueblos.
Ese maravilloso avivamiento espiritual, predeterminado por Dios para los postreros tiempos, donde Dios derramará su Espíritu sobre toda carne para salvación.
¿No crees en la vigencia de la Palabra de Dios?
"Si mi pueblo se humillare, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; ENTONCES yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra"
O "Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al apropio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella,....y Jehová solícito por su tierra, perdonará a su pueblo...y derramará su Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos e hijas; vuestros ancianos volverán a soñar, y vuestros jóvenes tendrán visión del reino,...porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare"
¿No fue real la respuesta de Dios al clamor de su pueblo bajo la esclavitud de Egipto?
¿No fue real la respuesta de Dios al clamor de su pueblo cautivo en Babilonia?
¿No fue rescatado de la cautividad en forma sobrenatural, usando a un rey pagano como Ciro, a quién inclinó a su obediencia para llevar a cabo sus propósitos?
¿No es el reino de Dios la respuesta a las necesidades de las familias y naciones?
¿No fue la instrucción de Jesús a sus discípulos respecto a la oración? ¡Pidan, pidan, porque el que pide recibe, que venga el Reino de Dios, para que se haga su voluntad aquí en la tierra como en el cielo!
¿Crees que la oración y humillación de su pueblo puede traer su Reino, y restaurar su voluntad sobre esta tierra?
El Padre resucitó su Hijo, le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre PARA que en su nombre se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor.
¿Por qué hemos dejado de creer en sus palabras, en sus promesas?
¿Por qué nos parece tan irracional que Dios pueda intervenir, como en los días de Noé, porque se avecina una gran lluvia del Espíritu, pero también un gran juicio sobre la tierra?
El habernos apartado del Señor y de sus principios nos ha llevado a vivir sin fe, y sin esperanza en Dios sobre esta tierra.
Porque los profetas de mentira nos declaran que todo está bien, que el recalentamiento global no nos llevará al desastre, que es tiempo que los creyentes se hagan parte del Sistema, porque traeremos tiempos mejores de gran prosperidad y bienestar.
Así ocurrió también con un pueblo que debía esperar a su Mesías, que bajo la presión de un imperio dominante y sangriento como el romano, buscaron salidas humanas y racionales, impidiéndoles reconocer su visitación, para finalmente clavarlo en una cruz.
Reconocer que todo el mal que vivimos, es consecuencia de nuestros pecados, de apartarnos de Dios y de sus principios de vida. La causa es espiritual y se resuelve espiritualmente.
Que como Jesús , el Hijo de Dios, quién declaró que su reino no era de este mundo, aunque estábamos en el mundo, por amor puso su vida en una cruz a favor de nuestra salvación, y la iglesia debe ponerse en sacrificio vivo por amor, en favor de un mundo extraviado, sin fe y sin esperanza, y no como como una alternativa que compite con los pecadores.
Que la realidad existente, y todo lo que acontece sobre nuestras naciones, está determinado por el anticipado consejo de Dios, y que sólo nuestra humillación y nuestro arrepentimiento traerá su salvación, traerá su gracia, su perdón y restauración, para bendición de nuestras vidas, familias y pueblos.
Ese maravilloso avivamiento espiritual, predeterminado por Dios para los postreros tiempos, donde Dios derramará su Espíritu sobre toda carne para salvación.
¿No crees en la vigencia de la Palabra de Dios?
"Si mi pueblo se humillare, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; ENTONCES yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra"
O "Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al apropio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella,....y Jehová solícito por su tierra, perdonará a su pueblo...y derramará su Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos e hijas; vuestros ancianos volverán a soñar, y vuestros jóvenes tendrán visión del reino,...porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare"
¿No fue real la respuesta de Dios al clamor de su pueblo bajo la esclavitud de Egipto?
¿No fue real la respuesta de Dios al clamor de su pueblo cautivo en Babilonia?
¿No fue rescatado de la cautividad en forma sobrenatural, usando a un rey pagano como Ciro, a quién inclinó a su obediencia para llevar a cabo sus propósitos?
¿No es el reino de Dios la respuesta a las necesidades de las familias y naciones?
¿No fue la instrucción de Jesús a sus discípulos respecto a la oración? ¡Pidan, pidan, porque el que pide recibe, que venga el Reino de Dios, para que se haga su voluntad aquí en la tierra como en el cielo!
¿Crees que la oración y humillación de su pueblo puede traer su Reino, y restaurar su voluntad sobre esta tierra?
El Padre resucitó su Hijo, le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre PARA que en su nombre se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor.
¿Por qué hemos dejado de creer en sus palabras, en sus promesas?
¿Por qué nos parece tan irracional que Dios pueda intervenir, como en los días de Noé, porque se avecina una gran lluvia del Espíritu, pero también un gran juicio sobre la tierra?
El habernos apartado del Señor y de sus principios nos ha llevado a vivir sin fe, y sin esperanza en Dios sobre esta tierra.
Porque los profetas de mentira nos declaran que todo está bien, que el recalentamiento global no nos llevará al desastre, que es tiempo que los creyentes se hagan parte del Sistema, porque traeremos tiempos mejores de gran prosperidad y bienestar.
Así ocurrió también con un pueblo que debía esperar a su Mesías, que bajo la presión de un imperio dominante y sangriento como el romano, buscaron salidas humanas y racionales, impidiéndoles reconocer su visitación, para finalmente clavarlo en una cruz.
Con nosotros o sin nosotros Dios cumplirá su Propósito sobre esta tierra, la tierra no va a la deriva, va al cumplimiento del Reino de Dios en Jesucristo, quién vendrá en Gloria y majestad.
Los pecadores se asombrarán y espanto sobrecogerá a los hipócritas; ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?
Los pecadores se asombrarán y espanto sobrecogerá a los hipócritas; ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?
El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencia, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala. Este habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras.
Sus ojos verán al Rey en su hermosura.
Los que son de Dios, y oyen sus palabras.
Dios tiene un remanente sobre esta tierra, que no dobla y no doblará sus rodillas a este Sistema humanista y corrupto, solo se inclina ante Jesucristo su Rey, en quién pone toda su esperanza.
Es un pueblo "desencantado" de las propuestas e ideologías humanas, y con su corazón abierto a la propuesta del Reino de Dios en su Hijo Jesucristo.
Los que os acordáis de Dios, no reposéis, ni le des tregua, porque así ha dicho el Señor:
“Ahora me levantaré, dice el Señor, ahora seré exaltado, ahora seré engrandecido”
Sus ojos verán al Rey en su hermosura.
Los que son de Dios, y oyen sus palabras.
Dios tiene un remanente sobre esta tierra, que no dobla y no doblará sus rodillas a este Sistema humanista y corrupto, solo se inclina ante Jesucristo su Rey, en quién pone toda su esperanza.
Es un pueblo "desencantado" de las propuestas e ideologías humanas, y con su corazón abierto a la propuesta del Reino de Dios en su Hijo Jesucristo.
Los que os acordáis de Dios, no reposéis, ni le des tregua, porque así ha dicho el Señor:
“Ahora me levantaré, dice el Señor, ahora seré exaltado, ahora seré engrandecido”
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