REFLEXIONES EN EL CAMINO

lunes, 28 de julio de 2014

PADRE DE HUERFANOS


PADRE DE HUERFANOS "Una reflexión en el camino"
Por Guillermo Ávila


"Rebosa mi corazón palabra buena;
Dirijo al rey mi canto;
Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero” Salmo 45:1 

UN TESTIMONIO DE SU AMOR

Era solo un niño, había cumplido tan solo 12 años de edad y todo parecía normal, pero ocurrió, ocurrió lo que ningún niño esperaría que ocurriera, fue como un golpe de un gran espada, como un rayo fulminante, que atravesaría mi pequeño corazón haciéndolo desangrar de dolor.

Es la mejor descripción con que puedo recordar ese día, esa fría mañana en que el destino lo llevó, ese día en que el grande y majestuoso mar, con la fuerza irresistible de sus aguas lo arrastró, con la fuerza de sus olas lo golpeó y a sus profundidades lo llevó, para devolverlo ya sin vida, como una demostración de lo frágil y débil de la vida.

Fue la muerte de mi padre, quien a sus 38 años, trágicamente se despedía de los suyos, y de su paso por esta tierra.

Vivirlo fue desgarrador, dejó un gran dolor y un gran vacío de su amor.

Desde ese día un sentimiento de orfandad me invadió, un desconsuelo que no encontraba explicación. Eran los  recuerdos de 12 años de amistad, de 12 años de sueños, de  cuidados y de juegos que no volvería a vivir.

Son sentimientos que nublan la razón y que confrontan tu fe y su débil convicción.

¿Quién controla la vida y el destino de los hombres?

Desde pequeño Dios para mí fue un misterio lejano y difícil de entender, como un niño inquieto había indagado en la fe de otros, y algunos testimonios, sus ilustradas historias habían impactado y dejado una huella en mi memoria:

COMO LA HISTORIA DE JOSÉ, de ese niño soñador, amado y consentido por su padre Jacob, quién había sufrido la muerte de su madre al nacimiento de su hermano menor, Benjamín.

José, un niño obediente, que buscaba siempre agradar a su padre, confrontaba el mal comportamiento de sus hermanos, y más sus sueños proféticos, despertaba la envidia y el menosprecio de ellos, quienes procuraron su mal, y a cambio de su muerte lo vendieron como esclavo a Egipto, lo que  marcaría el destino de su vida y provocaría un gran dolor en el corazón de su padre Jacob.

José, desde muy joven tuvo que vivir la adversidad de la vida, lejos de su hogar, en orfandad y sometido a la esclavitud en casa de Potifar. Fue injuriado, e injustamente encarcelado, pero la historia, nos relata que la mano de Dios estaba sobre su vida, que Jehová estaba con José, y que aún en medio del dolor Dios fue su consuelo y fue su compañía.

Dios no le evitó sufrir, pero su presencia le consolaba y le animaba a vivir, su presencia le hizo fructificar en cada una de sus circunstancias, y aún de la cárcel lo sacaría para bendecir a una nación, y en esa nación bendecir su familia, y en esa familia bendecir aún a sus hermanos que tanto daño le habían causado.

Dios había sido y era una realidad en su vida.

COMO  LA HISTORIA DE  FRANCISCO DE ASÍS, que fue otra historia que también impactó mi niñez.

Francisco, hijo de padres religiosos, ricos e influyentes comerciantes, creció en una época confusa, oscura, de mucha pobreza, guerra y dolor pero  Dios, como en toda generación sin importar su condición,  busca algún corazón para revelar la luz de su amor.

Francisco, quién había sufrido las consecuencia sicológicas de una guerra religiosa, encontraría la fe que cambiaría su destino sobre esta tierra, y ante la incomprensión de sus padres y amigos buscaría vivir consecuente a la revelación que de Dios había recibido.

Francisco, por su fe todo lo abandonó, renunció a su familia, a las riquezas, y al Señor su vida consagró, formando una comunidad donde el testimonio a su generación legó.

Dios había sido, y fue una realidad en su vida.

Estas historias las guardaba en mi memoria,  y cuando tuve que vivir mi propia historia y enfrentar mi propio dolor, tomé conciencia que Dios no formaba  parte de mi corazón.

¿Dónde estaba el Dios de José?

¿Dónde estaba el Dios de Francisco de Asís?

¿Tendría Dios conocimiento de mi realidad?

Sin duda, la vida es muchas veces violenta y agresiva, y golpea inesperadamente y duramente nuestra realidad.

¿Has sido golpeado, sin hallar una razonable explicación?

¿Te has sentido incomprendido, o abandonado?

¿Has experimentado un sentimiento de orfandad?

A mis 12 años sumido en el dolor y desconsuelo, no encontraba en que apoyar mi frágil corazón, ya no contaba con  mi padre, ni tenía cerca un amigo consolador, fueron muchas y largas noches donde solo mis lágrimas eran mi consuelo.

Un  sentimiento similar  al de Job, cuando en medio de una dolorosa y angustiante prueba exclamó: ¡Maldito sea el día en que nací! ¿Por qué no hallé la muerte en el vientre de mi madre? y ¿así no haber vivido y no gustado esta mí desgracia?

Hoy comprendo con clara convicción,  como Satanás en medio de nuestras desgracias busca nuestra muerte y destrucción. No solo es enemigo de Dios sino de toda su creación, especialmente del hombre que es su máxima expresión.

Satanás intentará sacar provecho de cada circunstancia de la vida, de cada tropiezo, de cada golpe y fracaso, ¿Cuánto más los que nos originan dolor? con el fin de confundirnos, y con sus mentiras hacernos desconfiar del gran amor y fidelidad de Dios.

Estaba escrito y yo no lo sabía: "A ningún huérfano afligiréis, porque si tú llegas a afligirlos, y ellos claman a mí, ciertamente oiré Yo su clamor" Éxodo 22:22

No basta con vivir una aflicción, debemos en medio de ella clamar a Dios.

Impulsado por el mismo Espíritu de Dios, en mi angustia y desconsuelo, como niño volví mi corazón a Él, y Él escuchó mi clamor.

Fue en una imagen infantil como Dios se reveló a mi corazón, una noche en que mis lágrimas desgarraban mi dolor, su  presencia iluminó y  llenó mi habitación. No sé si fue un sueño o una hermosa visión, pero Jesús enjugó mis lágrimas y consoló completamente mi corazón, sus PALABRAS fueron vida, consuelo y salud:

"Hijo no tengas temor, seca tus lágrimas porque hoy consuelo tu corazón,

Tú no estarás solo, Dios es tu verdadero Padre, tu creador.

Tú eres su hijo, y a Él en la tierra servirás”

Fueron preciosas  palabras que jamás podré olvidar, porque se grabaron en lo profundo de mí ser, y en su paz, extendiendo sus manos, abandonó mi habitación.

Fue como volver a nacer, Dios quitó mi  tristeza, y no volví a llorar a mi padre terrenal, desde ese día Dios ha sido mi Padre, he gustado su cuidado, me ha guiado, y a su Hijo me ha revelado.

Ahora sé, que  Dios es un Padre de amor, y ahora sé que en mí, también es una realidad.

“Dios Padre de huérfanos”

viernes, 25 de julio de 2014

LA BENDICIÓN DE DIOS


LA BENDICIÓN DE DIOS “Una reflexión en el camino”
 Por Guillermo Ávila
  
“Y LOS BENDIJO DIOS, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, llenad la tierra y sojuzgarla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” Génesis 1:28
Sin duda cuando Dios crea al hombre y le revela SU PROPÓSITO creacional sobre esta tierra, su elección y llamamiento incluyen SU BENDICIÓN.
Dios no eligió a los animales, ni a las plantas, ni ningún otro ser vivo creado para llevar a cabo su Propósito sobre esta tierra, Dios eligió al hombre para ello y lo puso sobre todo lo creado con SU BENDICIÓN,  porque…
¿Podría el hombre sin LA BENDICIÓN DE DIOS  llevar acabo su voluntad? ¡Imposible!
Dios BENDICE  al hombre por causa de SU PROPÓSITO Y ELECCIÓN, haciéndole responsable de administrarla correctamente.
No es sólo importante alcanzar y recibir la bendición de Dios en la vida, también es importante como la administramos, si verdaderamente contribuye al cumplimiento de SU PROPÓSITO en la tierra.
“Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera”
“Y Dios BENDIJO el séptimo día, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” Génesis 2:3
La BENDICIÓN DE DIOS sobre Adán y Eva le sería confirmada en su obediencia a ella, y entrarían en el reposo de Dios y disfrutarían del cumplimiento de su Propósito sobre esta tierra.
En comunión con su BENDICIÓN tenían que comer del árbol de la vida, y así entrar en la vida eterna en comunión eterna con su Dios, y Dios descansaría en la consumación de SU PROPÓSITO.
¡Qué bendición les tenía Dios!
Pero Adán y Eva no administraron bien la BENDICIÓN DE DIOS, la administraron para sí mismos y no para Dios comiendo del árbol que no tenían que comer, y fueron despojados de ella.
Cuanta tragedia, dolor y frustración trajeron sobre sus vidas.

Por esa causa Dios tuvo que enviar a su Hijo, para salvar lo que estaba perdido y restaurar en el hombre SU PROPÓSITO.
"Mi Padre trabaja y Yo hasta ahora trabajo" 
"Más el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos"
"Para esto Cristo murió, y también resucitó, y está a la diestra del Padre intercediendo por nosotros"
Dios trabajando.
Al igual que Adán y Eva,  hay muchas familias  sobre esta tierra, que habiendo comenzado bien, con LA BENDICIÓN DE DIOS sobre un altar, por su mala administración y resistencia de comer del árbol de la vida, edifican para sí mismos y nunca  entran en el reposo de Dios, sufriendo también del despojamiento de su bendición expuestos al fruto de sus propias decisiones. Dando a luz un linaje que no honrará a Dios sobre esta tierra.
Nuestros frutos delatan nuestras decisiones: “Por sus frutos los conoceréis”

¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado! Fueron las palabras de Jesús cuando irrumpe en medio de los hombres.
Jesús confrontó a su pueblo, no por ser depositarios de la BENDICIÓN DE DIOS, ni por ser portadores del linaje en quién serían benditas todas las familias de la tierra.
Jesús confrontó a su pueblo por la mala administración de SU BENDICIÓN, en vez de ser un canal de bendición para las naciones, se transformaron en piedra de tropiezo para quienes sinceramente deseaban conocerle, sin contribuir al cumplimiento del PROPÓSITO DIVINO, por el contrario se opusieron y no honraron SU BENDICIÓN y esperanza para los hombres, lo resistieron y lo clavaron en una cruz.
Como consecuencia de ello, fueron despojados de SU BENDICIÓN, quedaron expuestos y como han sufrido como nación por su rebelión, han cosechado el fruto de sus propias decisiones, pero tienen una promesa sobre ellos, cuando se vuelvan sinceramente a Dios, como nación serán restaurados en SU BENDICIÓN.
Dios no puede ser burlado, lo que el hombre sembrare eso también segará.
Dios pedirá cuenta de nuestra administración, porque no somos dueños de la vida, ni de la inteligencia, ni de los recursos creados y dados por Dios, somos solo administradores sobre esta tierra y Dios espera que seamos fieles administradores.
“PORQUE DE ÉL, Y POR ÉL, Y PARA ÉL, SON TODAS LAS COSAS” Romanos 11:36
Dios BENDIJO a NOÉ y a sus hijos, SEM, CAM Y JAFET, porque dispusieron sus vidas para preservar SU PROPÓSITO sobre esta tierra cuando Dios determinó exterminarla, por causa de la maldad de los hombres (su mala administración) renovando sobre ellos su voluntad: “Y BENDIJO DIOS a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra” Génesis 9:1
 Como familia eran responsables de administrar la BENDICIÓN de Dios.
Por su conducta Cam, quién llegaría a ser padre de Canaán, trajo sobre sí y su descendencia maldición, y ser siervo de sus hermanos, posición que heredaron por toda su historia.
Dios BENDIJO A SEM por causa de SU PROPÓSITO, elegido para ser portador de su linaje sobre la tierra, de su descendencia nacería Abraham y nacería el Cristo conforme a la palabra profética declarada por Dios en el huerto: “Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ÉSTA TE HERIRÁ en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”
Jafet su hermano, sería bendecido en la cobertura de la bendición de Sem:
“Maldito sea Canaán; siervo de siervos será a sus hermanos.

 BENDITO por Jehová mi Dios sea Sem, y sea Canaán su siervo.

 Engrandezca Dios a Jafet, y habite en las tiendas de Sem” Génesis 9:25-27
LA BENDICIÓN de Dios siempre es por causa de SU PROPÓSITO Y SU LLAMADO A SERVIRLE, y permanecerá sobre nuestras vidas para colaborar con su voluntad, en la medida de nuestra fidelidad en su administración, de la cual deberemos rendir cuentas.
“Jehová dijo a Abraham: Sal de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré, y TE BENDECIRÉ, y engrandeceré tu nombre, y SERÁS BENDICIÓN” Génesis 12:1-3
Dios llama y promete BENDECIR a Abraham por causa de SU PROPÓSITO y compromete su palabra en ello, para el cumplimiento de su voluntad.
Abraham sale en obediencia, y Dios le guiará en un proceso de revelación hasta completar SU BENDICIÓN sobre su vida y sobre su descendencia.
Dios diría de Abraham: “¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser BENDITAS en él todas las naciones de la tierra? PORQUE YO SÉ que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que HAGA VENIR JEHOVÁ SOBRE ABRAHAM LO QUE HA HABLADO acerca de él” Génesis 18:17-19
¡Que confianza Dios pudo testificar de  Abraham!
¿Qué testimonio Dios podría dar de nuestras vidas?
SU BENDICIÓN, Dios no la imparte por simpatía, por capacidad, o por pelearla en la vida.
SU BENDICIÓN, Dios la imparte por causa de SU PROPÓSITO Y DE SU LLAMADO, para capacitarnos y hacer su voluntad sobre esta tierra.
Como Dios se lo recordaría a su pueblo más adelante: “Jehová Dios te ha escogido para ser un PUEBLO ESPECIAL (bendecido), más que todos los pueblos de la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos, sino por cuánto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres” Deuteronomio 7:6-8
LA BENDICIÓN DE DIOS debemos administrarla para colaborar con su voluntad, no es para enriquecernos, ni para sacar algún beneficio propio, ni para sentirnos  superiores a otros, o para manipular a las personas en provecho personal.
Dios juzgará la administración de toda bendición.
Dios traspasaría SU BENDICIÓN a ISAAC hijo de Abraham a su muerte para seguir completando SU PROPÓSITO: “Y sucedió, después de muerto Abraham, que Dios BENDIJO a Isaac su hijo” Génesis 25:11
Isaac debía traspasar LA BENDICIÓN a uno de sus hijos, a quién Dios determinara para llevar a cumplimiento su voluntad, y no a quién él considerara que debía bendecir.
Dios tuvo que cegar la vista de Isaac, para que en su confusión, y utilizando aún el carácter engañador de Jacob, LA BENDICIÓN fuera establecida en quién Dios había decidido bendecir, en Jacob.
¿Cuántos como Isaac nos hemos encontrado bendiciendo lo que Dios ha decidido NO BENDECIR?  Dios decidió poner SU BENDICIÓN sobre Jacob y no sobre Esaú. Dios es soberano, y no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.
Si Dios te ha puesto como Jafet, bajo la bendición de tu hermano Sem  ¿Por qué resistir su voluntad? Seamos fieles en el llamado y bendición que Dios nos ha otorgado.
En Cristo, Dios ha llamado a todos los hombres a ser parte de SU PROPÓSITO, SU BENDICIÓN es para todas las familias y naciones de la tierra.
En la BENDICIÓN  de Cristo, tú y yo somos benditos, porque Dios nos ha bendecido con TODA BENDICIÓN en Él.
No por ser buenos Dios nos ha bendecido, no por mérito alguno, porque nos amó en Él desde antes de la fundación del mundo, y nos ha llamado con llamamiento santo.
Como Jacob no necesitamos pelear, engañar, o competir para alcanzar la BENDICIÓN, su bendición nos alcanzará solo porque fuimos llamados y escogidos por Dios en Cristo, para alcanzar SU PROPÓSITO.
Muchos años ocuparían a Jacob descubrir esa revelación, mucho dolor, amargura, y trabajo innecesario, Dios le había escogido antes de nacer, en el vientre de su madre, y LA BENDICIÓN DE DIOS  le alcanzaría porque Dios se lo había prometido.
El gran conflicto de Jacob fue con su propia carne competitiva, que no podía aceptar por fe LA BERNDICIÓN DE DIOS, como tú y yo creía que debía pelear por ella, competir para alcanzarla. Y por causa de su mal carácter cada vez se sentía más inmerecedor de ella, y el peso de su conciencia le obligaba a hacer méritos y luchar para alcanzarla.
¿Te has encontrado en esa condición?
 LA BENDICIÓN de Dios es por gracia y se recibe por fe, porque Dios nos llamó en su Hijo y debemos administrarla para llevar a cabo su voluntad sobre esta tierra.
 Amigo(a) y hermano(a):
Nuestro llamado es andar por fe, no andar conforme a la carne, porque NINGUNA condenación hay para quienes estamos en Cristo, porque fuimos llamados para BENDICIÓN.
Dios hará que TODAS LAS COSAS (Buenas o malas, positivas o negativas) nos lleven a su BENDICIÓN, porque fuimos llamados conforme a su PROPÓSITO.
Porque a los que antes conoció, también los predestinó, y a los que predestinó, a estos también llamó, y a los que llamó, a estos también justificó; a éstos también glorificó.
Dios completará lo que comenzó por amor en nosotros. Dios nos llamó para ser BEDECIDOS.
¿Qué pues diremos a esto?
Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros?
Si Dios no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
Tienes que estar seguro que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
DIOS HA BENDECIDO a los que conforme a SU PROPÓSITO son llamados.

miércoles, 23 de julio de 2014

SERVICIO SIN DEVOCIÓN LLEVA A LA TURBACIÓN

SERVICIO SIN DEVOCIÓN LLEVA A LA TURBACIÓN “Una reflexión en el camino”
Por Guillermo Ávila



“Marta, Marta, afana y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada” Lucas 10:41,42

 No es difícil encontrarse confundido y turbado en momentos de la vida, cuando te esfuerzas y tratas de hacer las cosas de la mejor manera y ...no encuentras satisfacción, solo frustración.

 Son momentos donde no sabes que hacer y a qué recurrir, si duplicar tus esfuerzos en el servicio o abandonarlo todo.

 Son momentos, aunque no lo expreses externamente, tu mente se llena de emociones y pensamientos negativos, que si no haces algo pronto, estos buscarán aflorar en la manifestación de un carácter violento y agresivo, o te llevarán a tomar decisiones equivocadas que luego lamentarás.

 ¿Te has sentido así?

 Más terrible es cuando tu esfuerzo ha sido orientado al bien y parece que cosechas mal, somos invadidos por un sentimiento de injusticia y abandono.

 Aún los más grandes profetas de Dios lo experimentaron:
Isaías en su frustración: “Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas”
Elías turbado en su servicio a Dios: “Basta ya, oh Jehová quítame la vida, pues no soy mejor que mis padres”
Pablo impotente ante un aguijón en su carne, mensajero de satanás: “Tres veces he rogado que Dios lo quite de mí y nada”

Amigo(a) y hermano(a):

 El servicio sin devoción lleva inevitablemente a la turbación.

 Jesús dijo que sin Él, NADA PODIAMOS HACER, es verdad, y lo comprobarás una y otra vez en tu vida, que separados de Él nos secamos, perdemos la vitalidad, perdemos el entusiasmo en servir, porque somos pámpanos y no tenemos vida en nosotros mismos.
Entusiasmo: Palabra de origen griego “enthusiasmos” que implica un fervor o pasión inspirada por la divinidad.
No hay entusiasmo si no estás en Dios, Él es la fuente de inspiración y fervor para servir.

 Tu devoción, es tu comunión con Dios, es tu relación íntima diaria y permanente que traspasa la vida de Dios dentro de tu ser, que traspasa la fe de Dios dentro de ti.
YO estaré en vosotros y con vosotros todos los días.

 La comunión de ayer no te sirve para hoy, la inspiración de ayer no te sustentará hoy ni mañana.

 Como Marta tu servicio se transformará en turbación: “Marta turbada estás con muchas cosas”
No debemos permitir que el servicio nos robe la devoción, la devoción es la fuente de nuestra inspiración: “María ha escogido la mejor parte y no le será quitada”

El Señor te anhela a ti y no tu servicio. Sólo acepta un servicio que nace de Él y se sustenta en Él.

 ¿Qué hacer en medio de nuestra turbación?

 Escoge la buena parte, echa toda tu ansiedad sobre Él, derrama tus cargas y frustraciones a sus pies y descubrirás que no es el servicio lo que llena tu alma de satisfacción, sino que descubrirás que Él es la FUENTE DE TU VIDA, entonces desde ese día escogerás la buena parte y jamás te será quitada por la eternidad.
EL SERVICIO SIN DEVOCIÓN LLEVA A LA TURBACIÓN.

jueves, 26 de junio de 2014

DIOS HA VISTO MI AFLICCIÓN


“DIOS HA VISTO MI AFLICCIÓN” Una reflexión en el camino
Por Guillermo Ávila
                                      
“Como Agar había hablado con el Señor, le llamó “EL DIOS QUE VE”, pues decía: ¡DIOS ME HA VISTO Y TODAVÍA ESTOY VIVA! Génesis 16:13
Para alguien que ha nacido en esclavitud como esta mujer de nombre Agar, egipcia, que ha sufrido la humillación de por vida por decisiones de otros, imposibilitada de formar una familia, de alcanzar una proyección personal, y sin poder humanamente cambiar su destino, ¿Podría alguien convencerle de que Dios le ama?  ¿De que Dios le conoce porque ha visto su dolor, y que quiere cambiar el destino de su vida?

Las injusticias de la vida, la esclavitud, el maltrato, la humillación, dejan heridas y huellas imborrables en el corazón humano, que solo Dios puede borrar y sanar.
Agar sufriría las consecuencias de la inmadurez de la fe de un hombre de Dios como Abram, a quien Dios había llamado para bendecirle y ser de bendición a los demás, pero en esta oportunidad, como en otras en el proceso de su crecimiento espiritual de su vida, traería dolor y decepción en esta mujer que vivía en su casa como esclava, al servicio de su esposa Sarai.

Agar representa a tantos hermanos, trabajadores, e hijos, que quedan heridos y dañados en su proceso de crecimiento y desarrollo, por liderazgos inmaduros de padres, empleadores y pastores,  que apresuradamente toman decisiones pensando más bien en el beneficio personal que en  procurar honrar a Dios, y bendecir la edificación de quienes están  bajo su responsabilidad.
Sin importar muchas veces el daño y la desilusión que dejan por el camino.

Que inspirador es el liderazgo de Jesús y su madurez espiritual, a pesar de sus 33 años, quien dispone su vida como ofrenda al Padre en una cruz, para honrar su llamado, y restaurar en el hombre la bendición de Dios. ¡Bendito sea su nombre!

Dios había prometido a Abram un hijo, una descendencia, pero ni él, ni su esposa tenían la fe para confiar y esperar en Dios el cumplimiento de esa promesa.
La presión social y cultural era más fuerte en Sarai que su esperanza en la promesa de Dios. Ella presionó a Abram su esposo para que se allegara a Agar, su esclava, según la costumbre de su época concibiera un hijo, y ella lo asumiera como propio.

Abram como muchos esposos, no pudo sostener su sacerdocio delante de Dios y de su mujer, y cedió a la presión de ella, como cedió Adán ante Eva para comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, trayendo sobre su casa las consecuencias del pecado.
Se desató un triste conflicto familiar.

Agar comenzó a mirar con desprecio a  Sarai su ama por su embarazo, por el cual no fue consultada ni se le pidió su opinión, como esclava tuvo que disponerse a la voluntad y decisión de sus patrones, que no tuvieron fe ni confianza para esperar en la promesa de Dios.
¿Te imaginas cuantos pensamientos pasarían por la cabeza de Agar?

¿Cómo cuántos pensamientos pasarán por la mente de un niño, de una mujer o un varón que es pisoteado y maltratado en los derechos fundamentales de la vida?
El resentimiento y la rebeldía es el primer fruto de la opresión. Dios no creó al hombre para la esclavitud, ni el maltrato, Dios nos creó para vivir en familia, en respeto y en amor, y ese contexto y condición solo lo puede generar la presencia y el gobierno de Dios.

Sarai enrostró a Abram la culpa del conflicto familiar: ¡Tú tienes la culpa de que Agar me desprecie! Yo misma te la di por mujer y ahora que está embarazada se cree más que yo.
A lo que Abram contestó: Mira, tu esclava está en tus manos; haz con ella lo que mejor te parezca.

El hombre no ha cambiado, al igual que Adán y Eva, somos especialistas para culpar a los demás y lavarnos las manos como Pilato, para  no asumir nuestra responsabilidad en los hechos de la vida.
Ante esta actitud, el hombre está condenado a sufrir en plenitud las consecuencias de sus pecados.

Ante el maltrato angustiante de Sarai, Agar con un hijo en su vientre, sola y desesperada se ve obligada a huir al desierto para salvar su vida, pensando en huir a Egipto, su tierra natal.
Atrás quedaba la decepción de una pareja en conflicto, frustrada y decepcionada por no confiar y esperar en las promesas de Dios.

Por el camino al desierto una mujer, Agar, por un camino incierto, sin propósito, en abandono y  soledad.
Sin hogar, sin recursos, sin un esposo que le defendiera, en confusión y oscuridad espiritual, con un bebé en su vientre, en medio del desierto ¿Qué  podía esperar?

Agar en cinta caminó sin rumbo por el desierto, sin más humedad en sus labios que sus propias lágrimas, hasta llegar a un pozo, donde se detuvo para mitigar su sed y no morir, y como aquella hermosa historia ocurrida junto al pozo de Jacob, donde otra  mujer, también maltratada por la sociedad y por la vida, LA MUJER SAMARITANA, encontró junto al pozo, EL VERDADERO POZO que mitigó su sed espiritual y cambió su destino, encontró a aquel que le dijo: “Todos los que beben de esta agua, volverán a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, nunca volverá a tener sed. Porque el agua que yo le daré se convertirá en él en manantial de agua que brotará dándole vida eterna” encontró a Jesús, LA FUENTE AGUA VIVA, que sacia la sed del alma de todo aquel que bebe de ella, que le entrega un propósito a su vida,  que restaura en él  la esperanza de vivir, de amar y de servir a Dios y a los demás, a pesar de todo lo que haya vivido.

Es Jesús que todo lo sabe, que todo lo ve, aunque le hayamos ignorado y hayamos sufrido los errores de  vivir lejos de él. El Dios que nos ve, por nuestro propio nombre nos llamará: María, Juan, Pablo, Miguel, Francisca,… ¡Ven y sígueme!
¡Agar! ¡Agar! Esclava de Sarai, ¿de dónde vienes, y a dónde vas?

Escuchar tu nombre de los labios de Dios, la voz de su Espíritu dentro de ti, es una revelación maravillosa, sanadora, liberadora, vivificante para el alma y el espíritu. Son vida, son Espíritu, es el consuelo que buscas, y es la respuesta a todas a tus interrogantes que no han tenido respuestas.
Ante esa revelación, no hay excusa, no hay justificación, debemos descubrir ante él nuestro corazón.

“Estoy huyendo de mi señora Sarai” contestó ella. Esa era su verdad.
Entonces el ángel del Señor le dijo: ¡Regresa al lado de tu señora y obedécela en todo!

Sin la revelación de Dios al corazón, esa sugerencia parece estúpida, absurda, e irracional.
¿Cómo Dios querrá que regrese a un contexto que me ha producido tanto dolor, maltrato, y angustia, del cual estoy huyendo?

¿Cómo Dios querrá refregarme en mi dolor?
Amigo(a) y hermano(a):

Esta es una prueba del “poder” de la revelación de Dios en el corazón humano.
Esta es una prueba de la obra y del poder del Espíritu Santo en el corazón de los hombres.

Tú necesitas en medio de tu oscuridad, de tu desierto, de tu dolor, de tus temores, la revelación del “Dios que te ve” sobre tu vida. Porque la revelación muda, transforma y libera el corazón del hombre, pero debes invocarle en tus angustias, debes anhelar que él socorra tu alma.
¡Clama a mí dice el Señor! Y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.

Si has vivido sin mí tu dolor, si has sobrellevado tus angustias sin mí, ¿Cómo puedo consolarte? Dice el Señor.
Su presencia trae descanso y paz, quita el temor e imparte fe y esperanza.

Dios todo lo ve, Dios todo lo sabe, no necesitaba una ecografía con Agar:
¡Agar! estás en cinta y tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Ismael, que significa “Dios oye” porque Dios escuchó tu aflicción.

¡Agar! Aumentaré tantos tus descendientes, que nadie los podrá contar.
Agar regresaría con una revelación del Dios de Abram, y con una razón para seguir viviendo, un hijo y una descendencia.

“Dios me ha visto y todavía estoy viva” sería su testimonio.

DIOS HA VISTO MI AFLICCIÓN.

sábado, 21 de junio de 2014

CRÓNICA DE UNA CAÍDA ANUNCIADA


CRÓNICA DE UNA CAÍDA ANUNCIADA
“Una reflexión en el camino”
Por Guillermo Ávila
 
“Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu. Mejor es humillar el espíritu con los humildes que repartir despojos con los soberbios” Prov. 16:18,19
Sin duda, Dios diseñó al hombre para que viviese sobre esta tierra bendecido, engrandecido y exaltado por Él, así se lo declaró en un principio: “Lo bendijo Dios, y le dijo: Fructificad, multiplicaos y señoread sobre todo lo creado”
El pecado nos hace creer que tal objetivo realmente lo podremos alcanzar por nosotros mismos, las Escrituras nos reseñan muchos ejemplos de cómo el hombre intenta frustradamente alcanzar este objetivo, sufriendo en sí mismo las consecuencias de su actitud errada.
Así vemos el ejemplo de un gran emperador babilónico, Nabucodonosor, quién alcanzó ribetes gloriosos de sus hazañas conquistadoras, de su poder y de su esplendor económico.
Dios en su misericordia le revela su condición espiritual y moral, con el propósito de evitarle su caída y sufrimiento, por boca del profeta Daniel: “Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: tus pecados redime con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordia para con los oprimidos, pues tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad”
Nabucodonosor era el rey,  poderoso emperador sobre la tierra, que difícilmente aceptaría un consejo, es el mayor peligro de quienes alcanzan fama y poder sobre esta tierra, atribuyéndolo a su inteligencia y capacidad.
Así se desarrollaron los acontecimientos: “Al cabo de doce meses, paseando en el palacio real de Babilonia, habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad? Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como los bueyes te apacentarán; siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el ALTÍSIMO tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere. En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y su uña como la de las aves”
La soberbia y la altivez en el corazón de los hombres, no hace acepción de persona, derribará al más grande o al más chico,  y no habrá quién pueda impedirlo. Dios gobierna sobre el dominio de los hombres.
Así tendría que confesarlo Nabucodonosor: “Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al ALTÍSIMO, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?
En el mismo tiempo mi razón me fue devuelta, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a mí, y mis gobernadores y mis consejeros me buscaron; y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue añadida. Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia”
¿Si Dios cambió a un hombre tan soberbio, violento y sanguinario, representativo de un imperio antagónico al Reino de Dios, no podrá cambiar tu corazón para evitarte el mal que sobre ti se avecina? ¿Y transformar tu vida como a Nabucodonosor, en un hombre con sabiduría y consejo divino en sus labios?
O como Pablo, de un perseguidor de los cristianos a un edificador de la vida de los creyentes, quien nos declara:
¿Quién eres tú para que alterques con Dios? Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso de honra y otro de deshonra?
Dios resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes.
Dios es alto y sublime, mora en las alturas y en la santidad, pero desciende y hace habitación en el humilde de espíritu.
¿Por qué esperar a que la vida y nuestras circunstancias nos humillen, y no humillar nuestro corazón voluntariamente delante de Dios?
¿Por qué no reconocer nuestra ceguera y falta de entendimiento antes de vivir desgracias mayores como Job, de quien vienen estas palabras? :
“Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento?
Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
Oye, te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás.
De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza. 

Fue la actitud de Nabucodonosor, de Pablo y de Job: ¿Cuál será la nuestra? 

“Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes  de la caída la altivez de espíritu.
Mejor es humillar el espíritu con los humildes que repartir despojos con los soberbios”
“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, serás salvo”

sábado, 19 de abril de 2014

DOS MALES RECLAMA DIOS


DOS MALES RECLAMA DIOS  “Una reflexión en el camino”
Por Guillermo Ávila
 

“Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, FUENTE DE AGUA VIVA, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen  agua” Jeremías 2:13

Son las Palabras de Dios por medio del profeta Jeremías a su pueblo Israel, diagnosticando correctamente su condición moral y espiritual, y anunciándoles las consecuencias que les traerá sobre esta tierra.

A no mediar un cambio de actitud y una correcta  decisión, el cautiverio babilónico sería inminente, una de las experiencias  más dolorosa y desastrosa, vivida por Israel como nación en  su larga historia.

No hay dudas del intento de Dios para evitarles esta dolorosa experiencia: “Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada. Santo era Israel a Jehová, primicias de sus nuevos frutos”

Sus pensamientos, son pensamiento de bien y no de mal, son de salvación para su pueblo.

Las causas y el origen del sufrimiento humano no nacen en Dios, su naturaleza es amor, y es así como el profeta les anuncia:

“Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe pues; y ve cuan malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos”

Dios es FUENTE DE BIEN, ES  FUENTE DE AGUA VIVA  para los hombres, para todas las familias y para todas las naciones de la tierra.

Es tu maldad la que te castigará, es tu rebeldía la que te condenará.

“Los cautiverios dolorosos” en nuestras vidas se originan dentro de nosotros y no en Dios, se originan cuando abrimos nuestro corazón al mal y a la rebeldía, decisión que nos llevará  a comer lo malo y  lo amargo de la vida.

Esa fue la triste experiencia de Judas, a quien Jesús llamó su amigo, quién permitió que satanás entrara en su corazón.

Esa fue también la experiencia de aquel hijo que decidió  irse de su casa, y malgastar toda su herencia. Su decisión lo expuso al mal, a la humillación,  al dolor y a la amargura de la experiencia  lejos de su hogar.

El amor del Padre nunca estuvo en juego, su amor siempre fue mayor que sus malas decisiones y del malgaste de los recursos heredados. El amor del padre siempre estuvo con los brazos abiertos para acogerlo, perdonarlo y restaurarlo bajo la sombra de su amparo.

El mundo entero está bajo el maligno y sus huestes de maldad que operan permanentemente, habitar bajo el altísimo, es morar bajo la sombra del omnipotente, es verdadero refugio y bendición para todos quienes se refugian en Él.

El alejarnos de Dios y apartarnos de su temor, es exponernos a las influencias de maldad, a la vergüenza, y a la humillación. Es entregarnos al “cautiverio”

Dios fue claro en su diagnóstico: “ME DEJARON A MI, FUENTE DE AGUA VIVA”

Si el diagnóstico es claro, también debe ser claro el tratamiento, para garantizar una plena restauración.

Reconocerlo, y volverse al Señor es un camino probado a través de la historia, es lo que las Escrituras definen como “ARREPENTIMIENTO” “VOLVER EN SÍ”

Es lo que hizo el hijo pródigo y fue restaurado, fue lo que no hizo Judas y terminó ahorcado.

Era el camino que Dios esperaba de su pueblo,    que enderezaran su senda, para restaurarles y evitarles el sufrimiento del cautiverio.

Así lo describe el profeta:
“¿Qué tienes en el camino de Egipto, para que bebas aguas del Nilo?” y
“¿Qué tienes tú en el camino de Asiria, para que bebas aguas del Éufrates?”

¿No te soy Yo verdadera FUENTE DE AGUA VIVA? Es el reclamo de Dios.

¿Por qué has decidido cavar para ti cisternas propias, cisternas que no retienen agua?
¿No te soy Yo mejor que el agua de Egipto, o mejor que el agua de Asiria?

Israel decidió refugiarse en Egipto y fue defraudado y quebrantado.
Israel decidió refugiarse en Asiria y terminó en cautiverio.

Amigo(a) y hermano(a):
No basta un buen diagnóstico, el tratamiento debe ser el adecuado: ¿Qué decisión tomarás  a las puertas de un cautiverio? ¿Esperarás estarlo para reaccionar, con el peligro de que sea demasiado tarde?
Dos males reclama Dios sobre las naciones:
 
“Me dejaron a mí, FUENTE DE AGUA VIVA, y
CAVARON PARA SÍ cisternas rotas, que no retiene agua”

lunes, 17 de marzo de 2014

¡ACTIVA TU BENDICIÓN!

UNA REFLEXIÓN EN EL CAMINO  ¡Activa tu bendición!
Por Guillermo Ávila



“Cuando venga el Hijo del hombre, ¿Hallará fe en la tierra?” Lucas 18:8

¿Cómo hallar fe sobre esta tierra en medio de tanta injustica, violencia e inmoralidad?
¿Cómo encontrar fe sobre esta tierra en medio de tantos desastres naturales, como sequías, tormentas, terremotos e inundaciones?

Vivimos en medio de una sociedad llena de conflictos, conflictos de relaciones, pleitos, guerras, divorcios, etc. Conflictos por infidelidad, deslealtad, hijos rebeldes, embarazos a destiempo, enfermedades y accidentes que frustran en un solo momento los sueños de una vida, y nos confrontan al dolor, la angustia y el poder inminente de la muerte.
Despertamos cada día y las noticias nos recuerdan la profunda crisis moral, social y económica en que vivimos, donde aún los más destacados personajes públicos decepcionan y frustran los anhelos de los pueblos, se corrompen contradiciendo sus propios discursos.

En medio de esta triste realidad abundan los mensajes de terror, que recalcan  nuestras tragedias, nuestras desesperanzas, y nos hunden más y más en nuestra desesperación, desplegando una densa oscuridad que nos impiden ver EL CIELO que nunca ha cambiado de lugar, o ver EL SOL que nunca ha dejado de brillar.

No serán los hombres, ni con su inteligencia,  su sabiduría y tecnología que abrirán sobre la humanidad LOS CIELOS  para activar sobre nosotros LA BENDICIÓN DE DIOS.

Es Dios mismo quién irrumpirá como un relámpago con los rayos de su luz, quién alumbrará  nuestro camino, para impartir fe y esperanza a nuestra pobre realidad.

Es Dios mismo quien abrirá sendas donde no las hay, quién hará florecer nuestros desiertos alumbrándonos en  medio de nuestra oscuridad.
Es Dios mismo quién aún de entre el polvo y la adversidad, descubrirá el alma sedienta, impartiéndole su vida para elevar UN CLAMOR y UNA ORACIÓN en nuestra desesperación.

Parece tan sencillo, es sólo UN CLAMOR en medio de nuestra aflicción, que nos traerá respiro y liberación. ¡CLAMA A MÍ, Y YO TE RESPONDERÉ!

¿Qué nos impide activar su bendición?
¿Qué nos impide elevar al cielo nuestro Clamor?

Es nuestro orgullo, es nuestra soberbia, es la altivez de nuestro espíritu, lo que endurece la mente y el corazón, estructurando pensamientos y mil razones que justifican nuestra posición.
Dios resiste la soberbia, cierra los cielos y nos aleja de su bendición.

Dios NO ESCUCHA  nuestras quejas, solo escucha la oración.

NUESTRA NECESIDAD  no es lo que activa su bendición, ni nuestras  LÁGRIMAS en sí tocarán su corazón, es LA FE, la fe expresada en un CLAMOR lo que activará su bendición: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!
LA FE,  que viene por el oír, el oír LA PALABRA de Dios.

¡Hijos oíd mi PALABRA!
¡Poned atención a mi consejo!
¡Oye, Israel!
“Cuidarás de poner por obra mi Palabra y vivirás, te multiplicarás y poseerás sobre la tierra mi bendición”
“Cuidarás de no olvidarte de obedecer mi Palabra, no sea que te enorgullezcas y digas en tu corazón: Fue mi poder y la fuerza de mi mano que me ha traído todo esta bendición”

¿No es común en el hombre atribuirse el bien a su esfuerzo y a su trabajo?
¿No es común en el hombre atribuirle a Dios nuestro mal?

Es la desobediencia a su Palabra, es el vivir lejos de Dios lo que ha originado sobre nosotros todo tipo de mal.

¡Hijos, oíd! el consejo de Dios:

“Más si en tu aflicción te vuelves a mí, te HUMILLAS y CLAMAS, entonces yo OIRÉ desde los cielos, perdonaré tus pecados y sanaré tu tierra”

Dios habló a Moisés en el desierto: “He visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su CLAMOR a causa de sus opresores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a una tierra que fluye leche y miel, donde yo los bendeciré”

Dios no solo anhela sacarnos de nuestras aflicciones, sino que él anhela introducirnos en SU BENDICIÓN.

No creas  a las mentiras de Satanás; Dios no quiere tu destrucción, Dios no busca nuestro mal, Dios quiere que vivamos siempre bajo SU BENDICIÓN.
En la cruz nos demostró su amor, murió, resucitó para darnos la salvación, pero no te detengas solo en la salvación, Jesús quiere que avances, que te introduzcas y poseas LA TIERRA  de su provisión.

¿Qué sentido tendría salvarnos de la esclavitud de Egipto para llevarnos a morir en el desierto?

El desierto no es el fin, el desierto es un paso necesario, nos permite conocerle, aprender a oír su voz, a agradecer su salvación, aprender a amarle, a obedecerle, a servirle, a adorarle y a seguirle para ENTRAR y POSEER LA TIERRA, que es Cristo, la plenitud de la bendición de Dios.

Pedro y Judas fueron dos discípulos del Señor, y como muchos de nosotros buscaron en Él su libertad y salvación.
Vaciarse de sí mismos y despojarse de una mentalidad de esclavitud, siempre será la mayor dificultad.
Judas no lo pudo soportar y no pudo su alma humillar, murió en su desierto sin experimentar su libertad.
Pedro confrontó la miseria de su alma, y aunque una noche amarga tuvo que pasar, vino un nuevo amanecer y su salvación pudo alcanzar.

Amigo(a) y hermano(a):

Deja que su luz alumbre tu oscuridad, y aunque en el polvo de la desesperanza te encuentres, o en el más profundo pantano de tu vida, su Espíritu te impartirá FE, FE que hará brotar UN CLAMOR, un clamor que tocará su corazón y activará tu bendición.

Es una FE viva, expresada en un CLAMOR, lo que activa su bendición,
¡ACTIVA TU BENDICIÓN!