REFLEXIONES EN EL CAMINO

miércoles, 1 de febrero de 2017

REFLEXIONES : ¡SAL DE LODEBAR!

REFLEXIONES : ¡SAL DE LODEBAR!: ¡SAL DE LODEBAR! "Una reflexión en el camino" Por Guillermo Ávila “Y dijo David el rey: No tengas temor, porque yo a la verd...

sábado, 28 de enero de 2017

UN TIZÓN ARREBATADO DEL INCENDIO

UN TIZÓN ARREBATADO DEL INCENDIO "Una reflexión en el camino"
Por Guillermo Ávila


"Me mostró al Sumo sacerdote Josué, el cual estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda.
¿No es éste un tizón arrebatado del incendio?
Y Josué vestido de vestiduras viles, y estaba delante de Jehová"
Zacarias 3:1-3

Josué el Sumo sacerdote representa el corazón de Jerusalén, el alma y la condición espiritual de esa nación, quién por causa del pecado estaba vestido de vestiduras viles delante de Dios, sin tomar plena conciencia de su real condición, y como estaba siendo consumida por el fuego del pecado teniendo como fin transformarse solo en cenizas, y desaparecer de sobre la faz de la tierra, como muchas naciones e imperios a travez de la historia.

Así Dios le mostró su nación al profeta Zacarías, revelándonos en ello, que Satanás no solo trae la tentación y la inclinación al mal a los hombres, sino que una vez caído, Satanás se parará delante de Dios para acusar al infractor y reclamar su paga: La paga del pecado es muerte.

Así en este tiempo los ojos de Jehová contemplan la tierra, para juzgar el alma y el corazón de los hombres y de los pueblos, no con el propósito de destruirlos y hacerlos desaparecer de sobre la faz de la tierra, sino como al Sumo sacerdote Josué llamarlos al arrepentimiento, para cambiar sus vestiduras, y arrebatarlos, como se arrebata un tizón del incendio y del fuego.

Un tizón no puede salvarse a sí mismo, está condenado a transformarse en cenizas por la acción del fuego, necesita la intervención de alguien. Dios envió su Hijo a favor de los hombres y las naciones de la tierra, para arrebatarlos del juicio y la paga que conlleva el pecado, y rescatarlos de esa vana manera de vivir y hacerlos reverdecer al ver su corazón humillado y arrepentido.

Nuestras naciones no tienen conciencia de su condición moral y espiritual, y no son conscientes de que están siendo consumidas por el fuego del pecado, y cómo Satanás está delante de Dios, acusándolas y reclamando la paga irrevocable por su pecado: muerte, dolor y destrucción.

Chilenos, conciudadanos de mi patria: Volvámonos al Señor, a su temor que es el principio de la sabiduría.
Nuestro Dios que es grande en misericordia para restaurar y perdonar nuestros pecados. El sanará nuestra tierra y nuestros montes, y los volverá hacer florecer, lo verán nuestros hijos y nuestros nietos.
Nuestro Dios que es grande en misericordia para restaurar el alma y el corazón de nuestras naciones, quien nos vestirá con las vestiduras blancas de su Hijo, veremos reverdecer nuestras familias, y su bendición será vista sobre esta tierra, lo verán nuestros hijos y también nuestros nietos.

Esa fue la experiencia de Josué el Sumo sacerdote con su pueblo, y también puede ser la nuestra, porque así le dijo el Señor de los ejércitos a Josué: "Que le pongan un turbante limpio en la cabeza y le vistieron con ropas de gala; y el ángel del Señor estaba allí y le dijo: Si andas en Mis caminos, y guardas Mis ordenanzas, también tú gobernarás Mi casa"

Es un mensaje de ESPERANZA para nuestro tiempo.

¿Quires ser un tizón arrebatado del incendio, restaurado por el amor y la misericordia del Señor? o dejarás que todo lo que eres y hagas sobre esta tierra, se convierta solo en cenizas, para desaparecer y no dejar huellas sobre la faz de la tierra.

UN TIZÓN ARREBATADO DEL INCENDIO



lunes, 23 de enero de 2017

FELICIDAD COMIENZA CON FE

FELICIDAD COMIENZA CON FE  "Una reflexión en el camino"
Por Guillermo Avila


Muchas personas piensan: ¿Cómo podría ser feliz si la vida ha sido tan injusta conmigo?

Bajos ingresos, sin trabajo, me siento rechazado, enfermo, mi esposo(a) no me entiende, problemas familiares, etc.
¿Cómo podría yo ser feliz?

¿Esa forma de pensar aportará a mi felicidad? Por el contrario la destruye y la aniquila.

La felicidad no depende de factores externos, los cuales pueden ser interminables en la vida, y están siempre en proceso de cambios.

La felicidad es una decisión personal, donde yo debo decidir ser feliz, es una actitud frente a la vida, independiente a todas mis circunstancias.

Tú puedes decidir ser feliz, y ser feliz aún estando enfermo, ante presiones económicas, o que te hayan humillado.

Todas esas son experiencias que la vida nos ofrece, para perfeccionar nuestra felicidad, pues a través de ellas aprendemos a amar, a perdonar, aceptar y comprender a los demás, y evitar de esa forma aquellos factores que en otro tiempo nos impedían ser feliz.

La revelación de Dios en su Hijo Jesucristo, me hace entender que yo no soy mejor que nadie y no merezco en mi mismo nada, y que Él, solo Él es la Fuente que inspira y sustenta mi FELICIDAD.

Su revelación nos permite ver lo maravilloso de su Propósito para nuestras vidas y cada experiencia que la vida nos ofrece, se transforma en el medio mediante el cual  Él perfecciona a su Hijo en mi.

La felicidad es una actitud frente a la vida, que nace y se sustenta en la fe del hijo de Dios, como un fruto de su Espíritu en nosotros. Fue el testimonio del apóstol Pablo frente a tan adversas circunstancias, y desde donde pudo decir: ¡REGOCÍJENSE, REGOCÍJENSE EN EL SEÑOR SIEMPRE!

FELICIDAD COMIENZA CON FE


sábado, 7 de enero de 2017

AL SEÑOR HE PUESTO DELANTE DE MI

"AL SEÑOR HE PUESTO DELANTE DE MI" Una reflexión en el camino
Por Guillermo Ávila



"Al Señor he puesto siempre delante de mi. Porque está a mi diestra, no seré confundido"
Salmo 16:8

Siempre la vida nos expondrá a situaciones difíciles que no siempre estarán en nuestro control; removerán nuestros cimientos, y más de una vez quedaremos tirados sin poder levantarnos.

Son situaciones que nos recuerdan que somos hombres y no Dios.

Cuando tenemos que comenzar una nueva etapa en la vida, no sabemos a que situaciones quedaremos expuestos en el proceso, y si sólo dependeremos de nuestras propias fuerzas y recursos, no será fácil mantenerse firme expuestos a presiones y potestades espirituales de maldad mayores que nuestras fuerzas.

¿Qué valiosas son las oraciones de quienes nos aman a nuestro favor frente a las adversidades de la vida? Aún en nuestra incredulidad.

Pero que valiosa es la fe de los hijos de Dios, que bajo la cobertura de su Padre Celestial, no estarán nunca solos y desamparados. Él inspirará su fe y confianza en sus promesas, y no quedarás expuesto a la suerte y circunstancias.
Su Padre en su amor hará que TODAS LAS COSAS, aún aquellas incomprensibles a su razón, le conducirán al cumplimiento de su maravilloso Propósito.

Tú no tendrás el control en muchas de ellas, pero Él, que gobierna sobre todas las cosas conducirá tu vida y destino en su voluntad.

Fue la fe del Salmista David rey de Israel, llamado por Dios sobre su pueblo, quién viviría difíciles momentos en su proceso de formación para ser rey. De Él son estas palabras;

"Al Señor he puesto delante de mí, porque está a mi diestra no seré confundido"

El no estaba solo, el Señor era su pastor y confiaba que nada le faltaría, aunque tuviera que cruzar por valles de sombra y de muerte, donde Él no pudiese ver ni entender con sus sentidos, no tendría temor. Su Padre, su Pastor, confortaría su alma y haría que TODAS LAS COSAS redundarán para bien, para el cumplimiento del Propósito al que había sido llamado.

No quedaría a la deriva, no sería confundido, porque había puesto al Señor delante de El.

Si necesita provisión, el Señor será su proveedor.
Si necesita fortaleza, el Señor le dará sus fuerzas.
Si necesita salud, el Señor será su sanador.
Si necesitara paz, el Señor será su consolación.
Si necesita sabiduría, el Señor sería su guía.

¿Y tú?
¿A quién has puesto delante de ti?



viernes, 6 de enero de 2017

TIENES QUE SER COMO UN NIÑO

UNA REFLEXION EN EL CAMINO: “Tienes que ser como un niño”
Por Guillermo Ávila

“De cierto os digo que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él” Marcos 10:15

Jesús expresó estas palabras con mucha indignación al ver que sus discípulos reprendían a quienes traían y le presentaban niños para que los tocara y los bendijera. Jesús les reprendió, y tomando a esos niños en sus brazos les expresó estas palabras:

“De cierto os digo que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él”

Los niños son libres, puros y sanos de corazón, no tienen ataduras, ellos pueden disfrutar la vida, sin afanes y hacer de ella un juego, no tienen impedimentos para creer, para hacer amigos, para dejarse amar y agradar a los demás. Sólo cuando van creciendo y van aprendiendo del mundo que les rodea, ellos aprenden a defenderse, a competir y a luchar contra los demás, es el modelo de vida que los adultos les presentamos.

El apóstol Pedro exhorta a los nuevos creyentes a tener conciencia de que “Fueron rescatados de su vana manera de vivir, la cuál recibieron de sus padres”

Que gran responsabilidad tenemos los adultos de mostrar un modelo de vida de fe y amor, donde los niños puedan crecer conforme al Propósito de Dios.

El contexto de las palabras de Jesús en el evangelio de Marcos capítulo 10, nos muestra como la generación adulta había perdido la actitud de niño, tan necesaria para entrar y disfrutar del reino de Dios, veamos este contexto:

PRIMERO.- Adultos con sus conciencias cargadas de culpa, preguntan a Jesús, si era lícito al hombre repudiar a su mujer, exponiendo como argumento el testimonio de Moisés quien había permitido dar carta de divorcio y repudiar a su mujer frente casi a cualquier cosa.
Jesús respondió: “Por la dureza de vuestro corazón Moisés escribió este mandamiento, pero al principio de la creación, no fue así” 
No fue ese el diseño de Dios.

¿Cuántas cosas Dios ha debido soportar a los hombres por la dureza de su corazón?
¿Cómo busca el hombre resquicios legales para eludir su responsabilidad delante de Dios?
¿Cómo busca el hombre justificar su pecado, aliviar su conciencia, para finalmente satisfacer su propio corazón?
Indudablemente el hombre creció y dejó de ser como un niño.

SEGUNDO.- Un joven rico se acerca a Jesús buscando ser confirmado en el camino de la vida.
Maestro bueno, he guardado los mandamientos desde niño, ¿Qué me falta?
Era un hombre exitoso en la vida, pero con una profunda necesidad espiritual, la respuesta de Jesús a su necesidad fue:
“Vende todo lo que posees, dalo a los pobres, y luego sígueme tomando tu cruz”
El amor al dinero, y la seguridad que este le brindaba, fueron un freno, y este hombre a pesar de su juventud no estaba dispuesto a perder.
Indudablemente había crecido, y ya no era como un niño.

TERCERO: Trayendo luz Jesús a sus discípulos y mostrándoles el camino al Padre, les anuncia nuevamente la necesidad de ir a la cruz y de rendir su vida.
Aún no terminaba de expresarles aquello, los discípulos se pusieron a discutir entre ellos quién sería el mayor, quién se sentaría a su derecha y quién se sentaría a su izquierda en su gloria.
La envidia, los celos, el buscar lo suyo propio, el querer sacar ventaja personal en desmedro de los demás, es propio de nuestra naturaleza humana desarrollada.
Indudablemente, los discípulos habían dejado de ser como un niño.

CUARTO.- Nuestro contexto termina con un acontecimiento totalmente distinto, que grafíca de una manera maravillosa la enseñanza de Jesús y la actitud de ser como un niño para entrar en el camino de la vida, y disfrutar del reino de Dios.

Es la experiencia del ciego Bartimeo, quien sentado junto al camino estaba, tal vez por muchos años mendigando, representando en ello nuestra pobre realidad humana apartada de Dios: Ciegos, junto al camino y mendigando.
Ciegos: sin poder ver la obra de Dios.
Junto al camino: observando de lejos y sin protagonismo en la obra de Dios.
Mendigando: viéndonos siempre como los más necesitados, los más pobres, sin tener mucho que dar.

Seamos testigos de cómo Dios obra en este hombre.

Bartimeo escuchó que Jesús pasaba por el camino. Bartimeo no necesitaba ver, sus oídos estaban abiertos para Dios (como un niño), por el oír viene la fe, es lo primero y lo más importante, pues ello le permitirá ver lo que nunca había visto y conocido.

La fe es Viva, hace reaccionar al hombre, lo hace orar, clamar, sin importar la adversidad y de quienes se opongan a ello.
Fue la misma experiencia de aquellos niños que se les impedía acercarse a Jesús para que les tocara y les bendijera.
¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Fue su clamor.

Su oración fue realista y conciente de su real condición y necesidad delante de Dios.

Es esa actitud que hace detener a Jesús y escuchar su clamor.
Es esa fe de niño, que aún sin ver, le hizo saltar, ponerse en pie, tirar su capa, que representa todos aquellos impedimentos que no nos permiten correr hacia Jesús, y postrarnos delante de él.

Bartimeo fue como un niño, creyó como un niño, confesó como un niño, corrió como un niño, se despojó de su capa como un niño, y vino a los brazos de Jesús como un niño.

Es esta actitud que mueve el corazón de Dios, es esta actitud que hizo que lo imposible se hiciera posible. 
Jesús le recobró su vista, pudo ver al Señor, pudo ver el Camino y pudo entra en el reino de Dios. 

UN FINAL FELIZ
Nuestro capítulo 10 de Marcos termina diciendo: Al instante recobró la vista, y seguía a Jesús por el camino.

TIENES QUE SER COMO UN NIÑO para experimentar, recibir su bendición, y seguir a Jesús.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

CAMBIAR EL MUNDO "Un Impacto a la conciencia"
Por Guillermo Avila




CAMBIAR EL MUNDO COMIENZA EN TU CORAZON

Si no has logrado cambiar a los demás, es una prueba de que esa no es tu función, deja que los demás se equivoquen. Ocupa tu tiempo y atención en mejorar y desarrollar tu propia vida, cambia  en tu corazón.
Evita tus propios errores y verdaderamente ayudarás a no equivocarse a los demás.

lunes, 26 de septiembre de 2016

AMOR QUE NO SE RINDE

AMOR QUE NO SE RINDE "Una reflexión en el camino" 
Por Guillermo Ávila


“Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne” Génesis 2:24

“Por esto dejará el hombre...”. "Por esto" marca el fundamento, la revelación del Propósito de Dios para el matrimonio, por el cual nuestro Padre diseñó e integró en la naturaleza humana este llamado de amor para todo hombre y  mujer, a dejar la casa de sus padres y establecer una unidad, de ser una sola carne para una establecer familia.

Los hombres no pueden negar e impedir esta fuerza en su naturaleza, pero en su oscuridad las razones para hacerlo nacen de su propia mente y corazón extraviado: Satisfacción sexual, huir de su casa, evitar la soledad, hacerlo porque todos lo hacen, etc

Sin duda Dios por creación integró este llamado a fructificar y multiplicarse en todos los seres vivos, pero solo en el hombre, a quién creó a su imagen conforme a su semejanza, integró su Propósito Eterno y maravilloso de formar una familia, que expresara sus virtudes y alabanzas sobre esta tierra.

PROPÓSITO que brinda a los seres humanos la más plena satisfacción, placer y realización.
Sin Propósito, la relación entre los seres humanos no es más que una relación animal.
Sin Propósito, el amor entre un hombre y una mujer se transforma muchas veces, no más, que una incontrolada pasión egoísta.

La historia humana está marcada por hombres y mujeres, que desafiados en su naturaleza por este llamado del amor, han dejado la casa de sus padres con la esperanza de un amor para toda la vida, pero frente a los desafíos y dificultades de la vida que resultan insuperables, ven frustrados sus sueños, sin dar a luz ese fruto y ese linaje que soñaban.

Ante tal frustración muchos llegan a pensar equivocadamente, que el diseño divino ha fracasado y se deben buscar otras alternativa de unidad y conformación de las relaciones humanas.
El fracaso humano no significa que el diseño de Dios sea incorrecto o haya fracasado, es el hombre que ha desviado su camino, es el hombre que debe retomar la senda correcta para cosechar el fruto adecuado en su relación.
"LA BENDICIÓN DE DIOS" no es un acto mágico, la Bienaventuranza es para los que edifican en la ROCA y no sobre la arena. La Bienaventuranza es para los que oyen y HACEN conforme a la palabra de Dios.

Dios nos creó para alcanzar y vivir bajo su cobertura y su gobierno en amor. Su AMOR es la principal necesidad de la naturaleza humana, no satisfacerla, nos impide amar correctamente.
El pecado nos vació de ese amor, y nos desconectó de la verdadera FUENTE de amor.
Pero Dios nos amó de tal manera, que se dio así mismo por nosotros en su Hijo, se vació por nosotros en la Cruz, para derramar su amor sobre nuestros corazones y restaurar su Propósito en nosotros, rescatándonos de nuestra vana manera de vivir.

EL AMOR QUE NO SE RINDE. Es el amor de Dios en nosotros para el cumplimiento de SU PROPÓSITO sobre esta tierra.
ES SU AMOR derramado sobre nuestros corazones, el  amor que no cambia, el amor que no se agota, el amor que todo lo cree, el amor que nunca deja de ser, el amor que no se rinde que es fiel hasta el final, hasta consumar sobre esta tierra su voluntad.

Este AMOR no se puede comprar, ni fabricar, ni el hombre lo puede producir.
Es el fruto del Espíritu Santo en el corazón de los hombres, es el Don de Dios dado a los hombres. Es EMANUEL, Dios con nosotros y en nosotros.

Fue ese AMOR que cautivó a Abraham y Sara, y fueron desafiados  a dejar la casa de sus padres y unirse  al  llamado de ese amor para formar una familia (Una gran familia), y ser de bendición sobre esta tierra para todas las familias.

Tú y yo necesitamos ese amor, de lo contrario las adversidades y problemas de la vida, nuestras debilidades y errores, las tentaciones y las maquinaciones del maligno, destruirán la unidad y frustrarán los sueños de amor en nuestras familias.

Sin ese Amor, la muerte prematura vendrá sobre tu pacto de fidelidad y lealtad, sepultándolo en el dolor y la frustración, herida que no solo traspasará vuestros corazones, sino también el corazón de vuestros hijos, dañándolos en su crecimiento y formación.

EL AMOR QUE NO SE RINDE es el amor de Dios derramado en el corazón de los hombres, es el Amor que se hizo carne y habitó entre nosotros.
Es el amor del Hijo que dejó la casa de su Padre, y vino a conquistar nuestro corazón en un desafío de amor, salvación y bendición.
Como un Novio lleno de amor por su novia, habitó entre los hombres en un PACTO DE AMOR, de fidelidad y lealtad, dispuesto a llevarlo a cabo resistiendo toda oposición hasta el costo de su propia vida, con el propósito de hacernos una sola carne con Él. ¡Qué Grande Amor!
Aunque tú y yo hemos sido infieles, desleales, desobedientes, indiferentes, ingratos, y no hemos respondido a su amor, SU AMOR, que no se rinde, soportó la humillación, la traición y se dejó crucificar en una cruz.
EL AMOR QUE NO SE RINDE no está sujeto a los demás, ni a las circunstancias, tiene vida y razón de ser en si mismo, y la derrama sobre quiénes sedientos y necesitados de Él, se rinden a sus pies.

EL AMOR QUE NO SE RINDE tiene el Gozo de Dios en sí mismo.
EL GOZO de ver cumplidas las promesas de su Padre sobre nosotros, EL GOZO de ver nacer el fruto de su sufrimiento, el gozo que lo llevó a enfrentar el menosprecio y la cruz para ver un linaje que honrara a su Padre y le sirviera, restaurando su Propósito sobre esta tierra, para ser el primogénito entre muchos hermanos en la conformación de la Familia de Dios.

SU AMOR es tan Grande que traspasará la muerte, y se prolongará en una unidad inquebrantable con el hombre por toda la eternidad, consumándolo en una Gran Boda Celestial con el objeto de su amor, su Iglesia, su amada, la deseada de su corazón.

ES EL AMOR QUE TU Y YO NECESITAMOS en nuestras familias, en nuestros matrimonios. Es el Vino Nuevo que nos vuelve la alegría y una razón para vivir.

ES EL AMOR QUE NECESITA TODO HOMBRE Y TODA MUJER sobre esta tierra, que ha quedado por distintas razones de la vida sin formar familia, haciendo de Él, el  Gran Amor de su vida, como un esposo para la viuda, como un marido para el desamparado o desamparada.

Es el Amor que restaura en los hombres su Propósito Eterno, encontrando en ello su verdadera vocación.
Es EL AMOR QUE NO SE RINDE.