REFLEXIONES EN EL CAMINO

jueves, 22 de diciembre de 2011

¿POR QUÉ UN ESTABLO PARA JESÚS? Una reflexión en el camino


¿POR QUÉ UN ESTABLO PARA JESÚS? "Una reflexión en el camino"
Por Guillermo Ávila



“Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón” Lucas 2:7

Jesús en cuanto a su descendencia terrenal provenía del linaje del rey David, y estaba escrito que nacería en la ciudad de Belén. Para Dios todo obedece a su Propósito Eterno para el hombre, para Él no existe la casualidad y las circunstancias fortuitas, sin duda, hay un propósito divino en como se dieron las circunstancias de su nacimiento.
¿DISCRIMINACIÓN?

Nuestro texto  relata  que no solo no  había alojamiento, sino que no había alojamiento para ELLOS. Abiertamente había una discriminación para José y María no fácil de explicar, y lo único que encontraron a su alcance fue un establo sucio y mal oliente para animales, donde habilitarían un pesebre para el nacimiento de Jesús.
Con el tiempo descubriremos una maquinación maligna que procuraba evitar su nacimiento, crecimiento y desarrollo del ministerio terrenal del Hijo de Dios.

Los Evangelios nos relatarán como Satanás procuró asesinar a este niño, y como cientos de niños menores de dos años murieron  por un edicto real de Herodes, y solo por una advertencia divina  José y María huyeron  por un tiempo a Egipto.
El Evangelio de Juan nos relata  que: “Jesús vino a los suyos y los suyos no le recibieron”

Dios determinó que Jesús su Hijo naciera en estas condiciones, y de ello podemos aprender muchas lecciones. Como qué:
- Su nacimiento deja al descubierto la  pobreza de amor y caridad entre los seres humanos para acogernos y tendernos la mano.

- Su nacimiento descubre la humildad y sencillez de Jesús para llevar a cabo sus designios.

-Su nacimiento nos muestra que para asumir la responsabilidad paternal de amor y cuidado sobre nuestros hijos, aún un establo es suficiente para ello.

- Su nacimiento nos muestra que no importa “la cuna” donde  nacemos, no hay excusas, ni circunstancias que  puedan  impedir al hombre agradar y hacer la voluntad de Dios.
- Su nacimiento nos enseña que aún dentro de un establo encontraremos un pesebre que supla nuestra necesidad,  Dios no siempre satisfacerá  nuestros deseos, pero si siempre cubrirá nuestras necesidades.

Su nacimiento descubre nuestra realidad humana dañada por el pecado. Como qué:
- A pesar de nuestro desarrollo intelectual, económico y tecnológico: No habrá lugar para Él en nuestro corazón.

- A pesar que Él es Dios, Creador, Dueño,  Rey y Señor del universo, le impediremos reinar y ejercer autoridad sobre nuestras vidas y proyectos.

NO HABRÁ LUGAR PARA ÉL.

Dada esta condición: ¿No se  justifica lo maravillado que estaban los ángeles ante este acontecimiento  divino?

Su exclamación gloriosa  sobrepasaba  todo asombro celestial, no podían entender  tanto amor y tanta misericordia de Dios para con los hombres.

¡GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS! ¡GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS!

Era la única reacción angelical ante la virtud divina.

No podían entender tanto amor a una raza indiferente, tanta misericordia ante tanto desprecio, tanta buena voluntad de Dios, para hombres irracionales e indiferentes  ante su creador.

¿Cómo Dios podía tener pensamientos de bien  para quienes deliberadamente lo rechazaban y se definían abiertamente enemigos de su amor?

¿Cómo Dios podía amar al hombre pecador?

EL ESTABLO, era el reflejo de la condición moral y espiritual de este mundo,  y  en esa condición  Dios había decidido nacer.

¿No quebranta tu orgullo tanto amor? ¿No quebranta tu soberbia tanta misericordia?

¿Podrás seguir viviendo indiferente a Él?

¿Podrás pasar otra navidad sin que halle lugar en tu corazón?

Si Él ha decidido amarte a pesar de tu condición, si Él te ha perdonado todas tus  rebeliones, y te ha  escogido para hacerte depositario de su amor.

Si Él te ha invitado a su Casa, ha preparado lugar para ti, para sentarte a su mesa, que seas parte de su familia y que te reciba como un  hijo, con todos los privilegios de su Hijo.

Nosotros podemos amarle, porque Él nos amó primero.

Amigo(a) y hermano(a)

Tú y yo somos ese ESTABLO  donde Jesús ha decidido  nacer, y el pesebre es nuestro corazón.

¡JESÚS  hay lugar para ti en mi!

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