REFLEXIONES EN EL CAMINO

lunes, 20 de febrero de 2012

¡SAL DE LODEBAR! "Una reflexión en el camino"

UNA REFLEXIÓN EN EL CAMINO ¡Sal del Lodebar!
Por Guillermo Ávila

“Y dijo David el rey: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa” 2 Samuel 9:7

Es la historia de un príncipe de nombre Mefiboset, nieto del rey Saúl de Israel, nacido como príncipe en un palacio con todas las comodidades y cuidados de su época. Así creció, hasta cumplir sus cinco años de edad cuando por un descuido de su nodriza, sufrió un accidente que lo dejó lisiado de ambos pies por el resto de su vida.


Su abuelo, el rey Saúl, fue ungido como rey sobre Israel por el profeta Samuel, pero fue un rey insensato y obstinado que rechazó siempre el consejo divino, y por esa causa, Dios lo desechó para ser rey sobre su pueblo. A pesar de ello  Saúl reinó cuarenta años sobre Israel hasta que perdió la vida en guerra contra los filisteos, donde también murieron tres de sus hijos, entre ellos Jonatán, el padre de Mefiboset.

Fue ante esta terrible tragedia, y en la desesperación por huir y esconder al niño de un eventual asesinato por ser el heredero natural al trono, donde su nodriza  que corría llevándolo en sus brazos, por un descuido, lo dejó caer con las consecuencias antes descritas.

Fueron las malas decisiones de su abuelo Saúl, que Mefiboset quedó huérfano de abuelo, de padre y de tíos, quedó despojado de sus tierras y bienes, de todos los privilegios del palacio, de su salud, y para evitar ser asesinado por los enemigos de su familia, creció y vivió refugiado en una ciudad extranjera, lejos de Jerusalén, llamada LODEBAR, donde fue cuidado por la generosidad de un hombre llamado Maquir, hijo de Amiel.

LODEBAR, significa tierra árida, hostil y seca, donde no crece el pasto, ni produce fruto la tierra. Era un lugar inhóspito donde se refugiaban los endeudados, los despojados, los perseguidos, los abusados, los golpeados por la vida; que cayeron en desgracia como Mefiboset, porque alguien, en algún descuido los dejó caer.

Amigo(a) y hermano(a):


MEFIBOSET, representa a muchos de nosotros, que heredamos falencias, injusticias y enfermedades por errores de otros, por vicios o irresponsabilidades de quienes nos antecedieron.

MEFIBOSET, representa a muchos de nosotros, que fuimos abusados y violentados por otros, y que por el descuido de quienes debían protegernos, cargamos profundas heridas, amargos resentimientos, y frustraciones que nos han impedido tener un proceso de desarrollo normal en esta vida.

MEFIBOSET, representa también la realidad de la iglesia actual, que por la tibieza, y religiosidad de generaciones pasadas, heredamos pobreza espiritual, divisiones, falta de vida y expresión de los dones de Cristo, haciendo de LODEBAR nuestra realidad.


LO-DEBAR, también significa NO-PALABRAS, no-comunicación, porque el dolor nos lleva al silencio. El sufrimiento nos lleva a vivir en temor, a la inseguridad, y a la desconfianza de nosotros y de los demás, y así nos refugiamos en LO-DEBAR, donde quedamos sin palabras, sin comunicación.


Así nos transformamos en un  MEFIBOSET, cuyo nombre significa el que lleva la vergüenza en sí mismo, porque cargamos vergüenza, y no queremos ser expuestos ante los demás.

¿TE HAS SENTIDO(A) EN ALGÚN MOMENTO DE LA VIDA IDENTIFICADO CON MEFIBOSET?

MEFIBOSET se oculta detrás del silencio, de la agresividad de un mal carácter, de una risa superficial, de una enfermedad crónica, de una depresión, de una música agresiva, de algún vicio, de la droga o del alcohol.

MEFIBOSET se ha refugiado en LODEBAR y no ha sido consumido, sólo porque la mano misericordiosa de Dios en la generosidad de un "Maquir" lo ha sostenido. Es la manifestación del amor, de la misericordia de Dios en medio de nuestras miserias.

¿HABRÁ ESPERANZA PARA LOS MEFIBOSET DE ESTE TIEMPO?
¿ESTARÁN CONDENADOS PARA SIEMPRE A VIVIR Y MORIR EN LODEBAR?
¿HUBO ESPERANZA PARA MEFIBOSET?


David, fue un rey conforme al corazón de Dios, que asumió el reino de Israel por mandato divino a la muerte de Saúl, y representa el corazón de Dios frente a la realidad de Mefiboset. David preguntó por Mefiboset y le mandó a buscar a Lodebar.
Fueron sorprendente las palabras del rey a Mefiboset:
“No tengas temor, porque a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre, y tú comerás siempre a mi mesa, como uno de los hijos del rey”

MEFIBOSET no lo podía creer, ¿Por qué a un perro muerto como yo haría misericordia el rey?

El rey le declaró: "Es por amor a tu padre Jonatán, por un pacto de amor y amistad hecho en nuestra juventud, antes que tú nacieras y yo viera tu rostro, que te haré misericordia"

Fue por ese pacto que David había decidido bendecir a Mefiboset, no por sus méritos, ni por su dignidad, por ese pacto de amor cambiaría su destino, viviría en el palacio, se le restituirían todas las tierras que habían pertenecido a su familia, se sentaría a la mesa del rey, y comería como uno de sus hijos por el resto de su vida. ¡Aleluya!


David, representa a Jesucristo el verdadero REY, cuyo reino no tiene fin, y cuyo amor y compasión lo llevó a morir en una cruz en un pacto de amor, para quitar toda maldición sobre esta humanidad, para deshacer toda obra del diablo, y restituir toda bendición de Dios sobre los hombres.


Jesucristo, es el verdadero Rey, quien se ha sentado en el trono de Dios para reinar con poder y autoridad, para traer sobre esta tierra la verdadera libertad, y restaurar el reino de Dios, su gloria y bendición sobre toda la humanidad.
Sobre esta tierra, que por causa del pecado se ha convertido para muchos en un LODEBAR, donde muchos se han convertido en un  MEFIBOSET porque alguien los dejó caer, sufriendo la discapacidad del alma, victimizados y atados a un pasado doloroso que les impide vivir y servir con libertad.
Sobre esta tierra, donde hay muchos MEFIBOSET que no pueden y no quieren perdonar, que no pueden y no quieren aceptar su realidad, que sólo el rey, Jesucristo,  por su PACTO DE AMOR hecho antes de que naciéramos, los puede salvar.


Su actitud y obstinación solo multiplican el mal, su vida estará siempre llena de juicios, resentimientos, críticas y condenación.
Fuera del Rey no hay salvación.
Debes oír su voz, el llamado del Rey que te dice: ¡SAL DE LODEBAR!
Debes salir y abandonar LODEBAR, porque el Rey ha decidido hacerte misericordia”

Amigo(a) y hermano(a);

Dios hizo un pacto de amor antes de que tú nacieras, antes que el mundo fuera, antes que te dejaran caer, y hace dos mil años en una cruz lo consumó. Él decidió salvarte, perdonarte y bendecirte. No porque lo merezcas, fue por un Pacto de amor.

Necesitas aceptar que tú nunca por ti mismo cambiarás tu LODEBAR. No habrá mérito ni esfuerzo humano que te pueda librar. Es por fe, no es por obras para que nadie se gloríe, es por creer y aceptar lo que el Rey te ha declarado:

“Vengan a mi TODOS los que están trabajados y cargados que YO LOS HARÉ DESCANSAR, y aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón y hallarán descanso para vuestras almas”


Debes salir de LODEBAR, debes venir al palacio del Rey con humildad, debes postrar tu rostro ante sus pies y confesar que solo él es Rey.

Satanás y el pecado te robó tu dignidad, tu identidad, tu posición de hijo de Dios.
Satanás y el pecado te robó tu relación con tu verdadero Padre, los privilegios de vivir en su Casa y de sentarte a su mesa como uno de sus hijos.

¡Sal de LODEBAR! no te conformes a la generosidad de "Maquir", no es esa tu verdadera posición.

Tu verdadera posición está en Cristo, en el palacio del Rey, sentado en lugares celestiales, bendecido con toda bendición, como príncipe y heredero de todos sus dones, bienes y beneficios, disfrutando de su perdón, de su consuelo y salvación.

El Rey ha prometido restituir en tu vida TODO lo que el diablo y la vida te robó, desde el día en que te dejaron caer, y su bendición alcanzará tu casa y toda tu descendencia:
“No tengas temor, porque a la verdad yo haré contigo misericordia por amor de mi nombre, te restauraré con todos mis bienes, y te sentarás conmigo y comerás a mi mesa como uno de mis hijos por toda la eternidad”
¡SAL DE LODEBAR!