martes, 18 de junio de 2013

GOLPES DE LA GRACIA "Una reflexión en el camino"

GOLPES DE LA GRACIA “Una reflexión en el camino”
Por Guillermo Ávila






“Antes de ser humillado, cometí muchos errores pero ahora guardo tu palabra, me hizo bien ser humillado, pues aprendí a vivir bajo tu ley”. Salmo 119:67 y 71 

Fue una experiencia maravillosa y  difícil de olvidar, cuando recorriendo los acantilados del sector del puerto de Ventanas en la V Región, Chile, podemos contemplar desde las alturas de sus cerros sus hermosos roquerios, iluminados por el precioso azul del cielo,  acariciados por las verdes aguas del mar, y la suave brisa marina que hacen muy agradable disfrutar de este maravilloso y generoso paisaje que nos brinda la naturaleza.
Es una verdadera "ventana" de la naturaleza, que nos permite no solo admirar su belleza, sino también contemplar toda la sabiduría contenida en ella.

Son preciosos roquerios junto al mar cubiertos por la abundancia de su vegetación, como hermosos y ondulantes vestidos de radiantes algas que se balancean al compás de las olas, emergen entre las aguas blancas y espumosas, como queriendo respirar y abrazar la llovizna, que como lluvia cubre su desnudez y nos deja ver con timidez sus riquezas. Es la  abundante y generosa expresión de la vida que nos brinda nuestro mar.

Que contraste nos ofrece la naturaleza en un mismo lugar, solo a unos metros, como con tristeza podemos observar, otros diferentes roqueríos que por estar alejados del generoso mar no pueden disfrutar de su abundante vida.

Son rocas grises y secas exentas de vida y de vegetación, están quebrajadas y agrietadas por los golpes persistentes de la lluvia, del viento y del calor.

La vida les ha desnudado, y les ha  desprovisto de toda consolación, puedes imaginar sus cansados brazos extendidos anhelando beber de la abundante agua del generoso mar, mendigando su húmeda brisa procurando alcanzar de sus olas una pequeña caricia.

¿Cuanto refleja la experiencia del hombre alejado de su creador?

¿Hombres expuestos en la vida al sufrimiento, al dolor y sin hallar consolación?

Una vida seca, que deja ver sus heridas grietas que no han sido curadas anidando amargura y falta de perdón.

Que marcada diferencia del hombre que vive en el temor y junto a su creador, esta cubierto con el manto de su amor, nutrido de sus olas que son golpes de su gracia, que quebrantan el orgullo y la rebelión.
Cada golpe de su gracia trae vida y fructificación.

Él ha cubierto y sanado nuestras heridas, moldeandonos con cada golpe a su parecer, vistiéndonos de su Hijo, y abriendo nuestros ojos para que le podamos ver.

Como el hombre podrá excusarse ante la sabiduría de Dios, si lo invisible de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la principio del mundo en toda su creación, siendo entendidas por medio de las cosas hechas.

Si el anhelo ardiente de la creación es reflejar el anhelo de su creador, aguardando la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación  también será liberada a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

¿Tu piensas que sin exponerte a los golpes de su gracia podrás alcanzar el fruto del Propósito de Dios?

Ninguno que no ame la cruz participará de la vida, de la vida de resurrección.

Ninguno llevará su fruto, si elude su muerte y crucifixión de su carne y obstinación.

Abracémonos a Él ante cualquier situación, nada será mejor, ni nada sera mayor que la inmensidad de su amor, dejémonos moldear y en su Hijo formar, porque solo así su gloria podremos reflejar.

Esta fue la melodía que trajo su brisa y que refrescó mi alma con una sonrisa:


 Como una roca junto al mar,
 Quebrantada por el viento y el calor
 Que la lluvia y el tiempo desnudo,
 Para buscar junto al mar algo mejor.


Mi alma esta humillada junto a ti,
Quebrantada en las aguas de tu altar.
Cúbreme con tus olas salvador,
Y renueva en mi la fe, la esperanza y el amor.


Quiero vivir junto a ti,
Junto a las aguas de tu altar;
Quiero vivir junto a ti,
Y así el fruto de tu  amor poder llevar.

Protégeme del viento y del calor,
Quiero anclar junto a ti mi corazón,
Cúbreme bajo tu inmensidad,
Quiero conocerte de verdad.

Cúbreme en tus olas cada día,
Son golpes de tu gracia que dan vida,
Moldéame a tu imagen nuevamente
Quiero vivir junto a ti eternamente.

Quiero vivir junto a ti.

1 comentario: